13Sep - by Master - 0 - In Allgemein

Una investigación exhaustiva de las transacciones financieras de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y sus filiales en Centroamérica como Alba de Nicaragua S.A (Albanisa), ante posibles actividades de lavado de dinero procedente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ( FARC), fue una de las recomendaciones que realizó ante una Comisión del Senado de Estados Unidos, el investigador del Centro Nacional para Operaciones Complejas de la Universidad de Defensa Nacional y presidente de IBI Consultants LLC, Douglas Farah.

El experto asistió este martes ante la Comisión del Senado para el Control Internacional de Narcóticos, en su carácter personal y explicó la conexión existente en la región con las FARC que cuentan como principal estructura para el lavado de dinero la empresa estatal Petróleos de Venezuela, (PDVSA). Por lo que aconsejó “mantener la designación de las FARC como entidad terrorista”, hasta que cumpla plenamente con el acuerdo de paz.

Igual recomendó la penalización total de los estados que calificó como bolivarianos, entre ellos está Nicaragua, porque proporcionan a las FARC nuevas oportunidades para que muevan, oculten e inviertan sus vastos recursos financieros.

Explicó que esta asociación entre los gobiernos que calificó de cómplices surgió en gran parte de una antipatía compartida hacia los Estados Unidos. La adaptación de estos grupos puede verse en el movimiento de las estructuras de exportación de petróleo, largamente utilizado para lavar fondos, hasta la estrategia actual de depender de bienes raíces, construcción, estructuras bancarias formales y una cartera de inversiones mucho más amplia, mencionó el investigador en su exposición.

“Esta diversificación es posible porque los propios Estados en la estructura bolivariana (Venezuela, El Salvador, Nicaragua, Bolivia y Ecuador) son cómplices en el uso y apoyo de los grupos transnacionales del crimen organizado para lograr sus fines políticos”, dijo Farah.

Lea aquí las declaraciones de Douglas Farah (en inglés)

La conexión con Centroamérica, y particularmente, Albanisa

Los negocios del Alba, que operan en la región, son filiales de la petrolera venezolana PDVSA. La propiedad de PDVSA de las empresas es ilegal, dado que la ley venezolana impide que una empresa extranjera invierta en una empresa estatal, señaló el investigador.

Refirió que su evaluación, basada en una extensa investigación de campo durante cuatro años y en la revisión de documentos adquiridos por IBI Consultants, ha podido detectar parcialmente más de 2,000 millones de dólares en transacciones sospechosas, involucrando en gran parte fondos de las FARC, ya que se mueven a través de una red de aliados de las FARC en Centroamérica, y luego a paraísos fiscales fuera de la región.

El investigador calificó el modelo como “estructuras de holding extranjeras”, las que dependen del uso de las instituciones financieras controladas por estados criminalizados, que operan bajo el paraguas de los gobiernos populistas autoritarios radicales del bloque bolivariano. Este bloque, liderado por Venezuela, incluye a Bolivia, Ecuador, Suriname, Nicaragua y El Salvador.

Sobre Albanisa dice es una empresa controlada por el círculo interno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y su líder, el presidente designado por el Consejo Supremo Electoral, Daniel Ortega. La familia de Ortega, incluyendo a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo y sus hijos, Laureano y Rafael, también actúan en Albanisa y sus filiales en Nicaragua. Al igual que el FMLN y José Luis Merino, en El Salvador. El FSLN y Ortega son aliados de las FARC y han proporcionado apoyo político y logístico a los rebeldes por varias décadas, señaló.

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Alba Petróleos de El Salvador y Albanisa han establecido extensas y casi idénticas redes de empresas que se ocupan de todo, desde paneles solares a think tanks, aerolíneas, empresas agrícolas e instituciones financieras hasta refinerías de petróleo, explicó Farah.

En ambos países, los registros públicos legalmente requeridos de estas empresas han desaparecido en gran medida del registro oficial en los últimos años. En ambos casos, las redes entrelazadas de militantes del partido, altos funcionarios del Gobierno y funcionarios de PDVSA dirigen las agencias subsidiarias.

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Y en ambos casos, la mayoría de los proyectos que las compañías petroleras pretenden financiar no parecen existir excepto en papel. Y en las que se observa notables irregularidades financieras en sus ingresos y gastos, pero experimentan un inexplicable e irracional crecimiento económico.

Fuentes dentro de estas subsidiarias expresan que las irregularidades son el producto del lavado de dinero y un ciclo de apoyo financiero que involucra a funcionarios venezolanos corruptos y organizaciones de narcotraficantes, incluyendo a las FARC, aseveró el investigador.

El misterio del origen de los fondos

La mayor anomalía es el verdadero origen de los fondos para estas empresas multimillonarias.

De acuerdo con documentos filtrados de PDVSA la producción en 2017 siguió cayendo precipitadamente, después de otro importante descenso de los niveles de 2015 en 2016. Esto significa que las estructuras centroamericanas estaban recibiendo en el mejor de los casos menos del 15 por ciento del petróleo con el que comenzaron incluso eso, y lo estaban vendiendo a menos del 50 por ciento del precio proyectado.

Sin embargo, ambas petroleras centroamericanas experimentaron auge económico notable e inexplicable. Durante ese período, los ingresos de Alba Petróleos crecieron entre 30 y 50 por ciento al año.

Sin rendición de cuentas

En Nicaragua, Ortega, ha declarado públicamente que Albanisa genera unos 400 millones a 500 millones de dólares que no pasan por ningún tipo de control fiscalizadora del Estado o alguna entidad independiente. El presupuesto total del Estado nicaragüense es de unos 2.500 millones de dólares al año, menciona Farah.

Esto significa que una suma que oscila entre el 16 por ciento y el 20 por ciento del presupuesto nacional se gasta a criterio exclusivo del presidente, sin rendición de cuentas ni supervisión, y con pocos envíos de petróleo para explicar el origen de los fondos. Una situación que expone pasa con Alba Petróleos en El Salvador

Este tipo de comportamiento económicamente irracional se observa generalmente cuando el dinero ilícito se está lavando en sistemas financieros para justificar su origen. En los casos en que las inversiones iniciales del dinero pueden ser rastreadas, los negocios rara vez generan beneficios y muchos no están operativos. Más bien, los proyectos existen en papel, cientos de millones de dólares se legitiman como inversiones en los proyectos ficticios, y el dinero puede entrar en el flujo financiero para ser reutilizado para otros usos, señaló el investigador.

Menciona que los vínculos que han mantenido desde hace décadas Ortega y José Luis Merino, del FMLN y la secretaría de las FARC, se ha convertido en una infraestructura ideal para trasladar los bienes de la exguerrilla colombiana a “un puerto seguro” en el extranjero.

Y destaca que según los documentos de fundación, estas empresas se establecieron como vehículos para el desarrollo social financiado por el petróleo venezolano subsidiado.

PDVSA acordó vender a las compañías de petróleo a tasas reducidas, partiendo de la premisa de que Albanisa y Alba Petróleos de El Salvador podrían utilizar sus ganancias para invertir en el desarrollo de la educación, salud y otros bienes sociales, cortesía del gobierno venezolano. Pero estas empresas parecen haberse alejado de esta meta declarada.

Hasta 4,000 millones de dólares

Y menciona que investigaciones periodísticas en Nicaragua sobre Albanisa descubrieron que hasta 4,000 millones de dólares fueron redirigidos a la “privatización” de los programas sociales y de desarrollo en Nicaragua.

En realidad, este dinero a menudo terminaba apoyando campañas políticas y enriqueciendo a funcionarios; casi nada de eso fue al propósito oficialmente designado, dijo el especialista, quien observó un patrón similar en El Salvador, donde entre 2012 y 2016 Alba Petróleos en papel generó 1.2 mil millones de dólares en ganancias, pero prestó más del 90 por ciento de ese dinero a otras compañías que sus líderes controlaron fuera de El Salvador .

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Una investigación en El Salvador descubrió más de 300 millones de dólares de Alba Petróleos canalizados a empresas en Panamá a través de compañías controladas por el círculo íntimo del líder del FMLN, Merino y disimuladas como préstamos de Alba Petróleos y sus subsidiarias.

Farah no descartó que hayan otras redes que aún no se hayan descubierto. La infraestructura en marcha también podría permitir a las FARC continuar generando fondos mediante actividades ilícitas y lavando los recursos.
La investigación sugiere además que las FARC ya han comenzado a utilizar estos activos de propiedad extranjera para impulsar un nuevo partido político.

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