24Sep - by Master - 0 - In Allgemein

El médico epidemiólogo Leonel Argüello cree que en Nicaragua hay varias epidemias graves, tanto sociales como de salud. Argüello explica que un problema como el tráfico vehicular puede contribuir al estrés, alcoholismo y depresión; y un problema de acceso al agua puede traducirse en epidemias de zancudos.

En esta entrevista, el médico analiza las recientes epidemias de salud que se viven en Nicaragua, como la conjuntivitis. Habla también de las otras epidemias que llama “las silenciosas” y sociales, por las que dice que muy pocos se preocupan, y examina a la vez el papel del Estado y la responsabilidad del Ministerio de Salud (Minsa) en la prevención de enfermedades y la situación de la salud pública del país.

¿Qué tan grave es la situación de las epidemias que se está viviendo en Nicaragua?

Yo creo que la primera epidemia que tenemos y que no la estamos reconociendo es un incremento de la violencia en el país en términos generales. Esa violencia social se expresa a través de algunas cosas que estamos observando. Una de ellas es el incremento de los accidentes, que según la Policía las primeras dos causas son alcoholismo y exceso de velocidad. Entonces si está incrementando el alcoholismo es porque hay un problema. Tenés una sociedad que está menos tolerante, una sociedad que tiene menos paciencia. Y eso va dentro de la esfera de la salud mental. Entonces ese es el primer problema. Los segundos problemas son epidemias de enfermedades nuevas y otras que son viejas pero que ya están regresando. La nueva en este caso sería la conjuntivitis, que se está diseminando en todo el país y que es necesario prevenirla para que no siga aumentándose, y luego los casos de malaria, que se están incrementando especialmente en el Caribe Norte, y las enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti, el dengue, el zika, el chikungunya, que esas se mantienen. Y el incremento de enfermedades respiratorias, especialmente neumonía, y fallecimientos por esas causas.

¿Estas epidemias tienen algún origen?

Sí. Esta violencia su origen es un origen social. Las epidemias pueden ser producidas por microorganismos, están las bacterias, los virus, los hongos; pueden ser producidas por sustancias químicas, por contaminaciones y por situaciones sociales.

¿Por ejemplo?

Una de las cosas que la gente ha escuchado más es el grisi siknis, del Caribe Norte, pero otro ejemplo es el que estamos viviendo a nivel del país. Hay un incremento en el consumo de alcohol. Hay un incremento en la violencia. Ambas cosas te están diciendo que hay un problema de fondo que hay que investigar. Lo que se necesita es educación. Y que se comience desde la escuela. Que se les enseñe desde niños a que “yo tengo derecho de tener una opinión diferente a la tuya. Y vos tenés derecho a tener una opinión diferente a la mía. Y ambos debemos tolerarnos”. La violencia es parte de la intolerancia. La tolerancia y la paciencia tienen que ser enseñadas desde la escuela. Sobre todo en Managua, que se congestiona el tráfico, hay que tener paciencia.

¿Cómo influyen estas epidemias sociales en la salud de las personas?

Primero, te aumenta el estrés. Todo esto que estamos hablando de la falta de paciencia, de tolerancia, te levanta el estrés. Hay un estrés que hasta determinado límite es un estrés normal, que te sirve para apoyarte. Pero hay un estrés que no es normal, que es cuando ya se sobrepasa esa capacidad. Entonces ese estrés que no es normal afecta el funcionamiento del resto del organismo. Y entonces eso te va dañando progresivamente, te baja las defensas y tenés más probabilidades de tener enfermedades, pero además tenés malestar entonces decís: “Para bajarme el estrés voy a consumir más alcohol”. Consumís más alcohol, tenés más problemas de salud. O cigarros o drogas. Ese estrés te va dañando el cuerpo de tal manera que vos podés tener infartos al corazón, accidentes cerebrovasculares o derrames, que le llaman; podés tener aumento de la presión alta, que te va arruinando diferentes órganos. Y el estrés además va disminuyendo tu capacidad defensiva. Entonces ese estrés continuo, permanente, es dañino para la salud. Todo eso hace que el ambiente que está alrededor es de estrés y negativo. Y eso te lleva también a depresión. La depresión lleva al cansancio, a disminuir las defensas para otras enfermedades. Sentís menos confianza en vos mismo. Todo lo ves en negativo, el vaso lo ves medio vacío en vez de verlo medio lleno. Y eso hace que se te aumente tu depresión, no buscás ayuda a tiempo y esa depresión que es aguda se vuelve crónica. E incluso puede llegar al suicidio o al intento de suicidio.


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Usted me hablaba del tráfico de Managua. ¿Esto puede generar un estrés que no es normal?

Siempre el tráfico te causa estrés, pero ya ha sobrepasado los límites. Hacen que vos seás agresivo. Andás buscando cómo pasar, andás manejando más rápido, en vez de ser educado no le das pasada a la gente, estás pitando… Entonces todo eso causa el estrés.

¿Managua es una ciudad en la que se puede vivir saludable fácilmente?

Yo te diría que sí y no. Depende de dónde estés. Si vivís en un residencial que es cerrado, vas a tener mejores condiciones porque hay más árboles y tenés lugares donde podés caminar. Pero si vivís en barrios populares peligrosos, ya no podés caminar porque es peligroso salir tarde. La mitad de la población en Managua no tiene acceso al agua las 24 horas. Y le tenés que garantizar que tenga los niveles de potabilidad. La otra cosa es que al haber este tipo de problemas entonces a la gente no le queda remedio que almacenar agua. Y almacenar agua te lleva al otro problema que es el criadero de mosquitos aedes. Pero tiene que haber una cultura permanente y una inspección del Minsa en las casas para que estén libres de criaderos de mosquitos. Y este racionamiento de agua también lleva a una disminución de la higiene. Especialmente en el lavado de manos. El lavado de manos es uno de los componentes de higiene más fuertes que tiene el ser humano porque por las manos se transmiten más enfermedades como la conjuntivitis. Si nosotros nos laváramos las manos con agua y jabón, el cincuenta por ciento de riesgo de adquirir enfermedades respiratorias se disminuiría. Y disminuiríamos el 45 por ciento de riesgo de enfermedades diarreicas. O sea, en otras palabras, con solo que nos laváramos las manos con agua y jabón todos los nicaragüenses, disminuiríamos en un cincuenta por ciento las enfermedades. ¿Te imaginás lo que eso significaría en millones de dólares?

Esta costumbre también se ve obstruida por estas comunidades donde no hay agua.

Sí, pero podés conseguir agua, podés garantizar agua. Hacés un uso racional del agua. Más o menos una persona para todo lo de higiene personal necesita 15 litros al día. Lo mínimo. 15 litros estás hablando más o menos de cuatro galones. Estás hablando de un balde. Entonces con un balde la gente tiene para situaciones de emergencia. Por persona, no por familia. Y lo otro es el jabón, que es barato. Y si no querés jabón podés usar ceniza.

Con esto de las enfermedades, por ejemplo, ¿usted nota una mayor agresividad en las epidemias?

Fijate que las epidemias casi siempre se comportan de igual manera. Por ejemplo ahorita hay conjuntivitis, pero la información que te da el Ministerio de Salud es la información que ellos dan en base a la gente que llega al centro de salud, ¿pero y la gente que no llega? Es un subregistro. Siempre existe eso. Se llama epidemia cuando sobrepasa el número de casos que vos esperás. Por ejemplo el Minsa esperaba que hubiera cincuenta mil casos de neumonía este año. Si los casos superan ese número ya se habla de epidemia. Pero es algo que no esperás y hay casos, ya estás en epidemia, como en la conjuntivitis. Con los primeros mil casos ya estás en epidemia, porque no lo esperabas.

¿Qué tan difícil de controlar son las epidemias?

La mayoría de las epidemias son controlables. Lo que necesitás es tener un buen sistema de vigilancia epidemiológica, que la información te llegue, la analicés y que tengás un buen sistema de respuesta. Por ejemplo la conjuntivitis. Ahorita al nivel que está la epidemia es más difícil pero se puede controlar. El problema es “yo no puedo dejar de ir a mi trabajo sin una constancia médica porque no me van a creer”. Ahí es donde el Minsa tiene que habilitar un área para las constancias de que están con conjuntivitis para que no vayás a tu centro de trabajo. Porque si vas estás llevando la conjuntivitis a tu centro laboral. Eso es válido también para la gripe. Esa es una manera de hacer controles. Y explicándole a la gente con información. Porque si no saben no pueden defenderse. Y aquí los medios de comunicación juegan un papel fundamental y el Gobierno tiene muchísimos medios por los que pueden transmitir información para la gente.

¿Cuál es la epidemia más agresiva en Nicaragua?

Es que depende de lo que sea por agresiva. La agresividad en medicina es si te mata o no. ¿Entonces qué enfermedad de las que hablamos te puede matar? La neumonía. La más agresiva de todas es esa. Aquí primero tenés que prevenir que la gente se enferme. Hay otras epidemias que son epidemias silenciosas en nuestro país que son la obesidad, que produce diabetes, presión alta, cáncer y problemas de artritis. Entonces vos tenés que buscar mecanismos sociales y los parques para que puedan ser utilizados. Incidir para que algunos alimentos sean más baratos. ¿Qué es lo más barato? Todo lo que engorda. Entonces no estás ayudando a la población. También hay problemas de gordura en los niños porque juegan menos ahora y tienen mucha energía. Y si no la gastan van aumentando de peso. La diabetes también es un problema y el 13 por ciento de la población la padece. Y también la presión alta, que puede dar infarto del miocardio y los accidentes cerebrovasculares. Esas son todas las epidemias del país.

¿Qué tanto se promueven las campañas de prevención en Nicaragua?

¿En Nicaragua? No hay.

¿No hay?

No hay. Son muy reducidas en tiempo, no hay. Eso es lo que falta. En medicina hay una cosa que se llama promoción, prevención, atención y rehabilitación. La promoción en salud quiere decir que vos promovés hábitos de vida saludable. Lo segundo, la prevención, se hace con vacunas por ejemplo, o destrucción de criaderos. Luego viene la atención, que es cuando vas a una unidad de salud y después viene la rehabilitación que es cuando sufrís una fractura o un infarto y tenés que rehabilitarte. Esos son los ámbitos. En Nicaragua estamos más centrados en la atención, un poco en la prevención, pero no en la promoción de la salud.

¿Cómo ve la situación del acceso al medicamento?

Yo no tengo cifras porque no hay investigaciones al respecto, pero lo que dice la gente en la calle es que no hay medicamento. Hay recetas pero no medicamentos. No te puedo decir si eso es generalizado o no, porque tampoco he estado en todos los lugares. La gente plantea que no hay. El medicamento que vos tenés que garantizarle a la gente es el de los diabéticos, los hipertensos, porque no pueden un día dejar de estar sin ellos. Los niños que usan insulina si no les ponen insulina un día pueden morir.

LA PRENSA acaba de publicar que la gente llega a las farmacias y no encuentra medicamentos para la conjuntivitis.

El problema de la conjuntivitis es que el Gobierno tiene que decir si es viral o es bacteriana. Y qué tipo de virus y qué tipo de bacterias, y qué medicamentos hay que utilizar. Ese es el rol del rector de la salud de este país, que es el Ministerio de Salud. Ese es el rol que le corresponde.


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¿Usted cómo valora la atención en la salud pública?

Mirá, las noticias siempre te sacan los problemas de mala atención, pero en realidad para mí, para los millones de pacientes que se
miran, a mí me parece que hay un problema de calidad de la atención, pero no creo que se puede generalizar. Hay que hacer un análisis más a profundidad, porque lo fácil es decir: “Ah, ¡es que ese médico es malo!” ¿Ese médico tenía un equipo? ¿Tenía los medicamentos adecuados? ¿Tenía las condiciones? ¿O tenía una norma del Minsa? Todo esto que hemos hablado, estas enfermedades, tienen que tener una norma del Ministerio de Salud y tiene que estar dispuesta en la web del Ministerio y que eso sea promovido. Si no, ahí andan pensando que la conjuntivitis fue por un mal de ojo. Pero si no le explicás a la gente, andan creyendo en mitos.

El médico epidemiólogo Leonel Argüello habla sobre las epidemias en Managua, y advierte que son más de las que creemos. LAPRENSA/Uriel Molina

¿Usted cree que uno de los factores que influyen para que sea difícil controlar estas epidemias sea la automedicación?

Yo diría más bien que es la falta de educación en salud. Porque la automedicación no es más que el reflejo de una mala educación. Se necesita promover hábitos más saludables, y perfectamente se puede hacer. Hemos aprendido a lavarnos las manos. Antes no nos lavábamos las manos. Hemos aprendido a defecar en letrinas. Antes no lo hacíamos, antes íbamos al campo. Todo se aprende, pero tiene que haber un programa permanente de educación de todo el país, acompañado de todos. Vectorizado por el Gobierno pero donde esté todo el mundo. La salud no tiene partido político. Ni los mosquitos tienen pasaporte. Las enfermedades les tocan a unos y a otros.

¿Hay algo positivo de las epidemias?

Lo único positivo de las epidemias es que te refleja que no estás lo suficientemente preparado, que podés mejorar. Siempre que hay una epidemia uno aprende. Te prepara para mejores cosas. Miremos México. Dos horas antes del terremoto estaban haciendo un simulacro de terremoto. Eso les sirvió a muchísima gente que lo aplicó. A otros no les dio tiempo, desgraciadamente, pero volvemos a lo mismo: es la educación de la gente lo que ayuda a mejorar.

¿Cuál es la responsabilidad del Estado en el caso de estas epidemias?

El Estado es el principal responsable. El Ministerio de Salud es el rector de la salud del país. Y es el que tiene que dar las orientaciones para que la población las acatemos, las cumplamos y participemos.

¿Cuál diría usted que es la peor epidemia que ha tenido Nicaragua en cuestiones de salud?

Para mí de las peores que han habido, el sarampión, en los ochenta. El sarampión te mataba. Y si no te mataba la mitad quedaba sordos, problemas mentales, problemas intelectuales… Esa fue para mí la más fuerte. Y se controló.

¿No hay riesgo que pueda volver?

Mientras se tenga vacunado a más del 95 por ciento de la población infantil, no. Pero eso lo tenés que estar controlando, porque puede ser que a nivel regional tengás el 95-96 por ciento, pero ¿qué pasa a nivel local?

¿Cuál es la principal causa de estas epidemias?

Para mí la falta de educación en salud de la población. Que obviamente no es que ella la tiene que buscar sino el Gobierno y la empresa privada tienen que dársela.


PLANO PERSONAL

Leonel Argüello Yrigoyen tiene 59 años. Está casado y tiene tres hijos varones.

Es médico desde hace 37 años y epidemiólogo desde hace 33.

Cofundó y trabajó en el Ministerio de Salud en la revolución sandinista y tiene siete años de trabajar en una ONG.

Le encantan los voluntariados que tienen que ver con salud y afirma que participa en varios. También hace trabajo voluntario en el residencial donde vive. “Lo que más me gusta es apoyar y educar a la gente”, dice.

En sus ratos libres estudia, lee y ve televisión. Lee mucho sobre medicina y es fan de las series. Acaba de terminar Black List, House of Cards y Vikings.

También disfruta de andar en bicicleta.


La entrada Leonel Argüello, epidemiólogo: “La salud no tiene partido político” aparece primero en La Prensa.