30Sep - by Master - 0 - In Allgemein

San Jerónimo
Pocos y dispersos son los datos que tengo sobre la historia de este Santo, su llegada a Masaya y de sus celebraciones como Patrono religioso de la ciudad, una de las más multitudinarias del país. Lo que he logrado obtener son los siguientes.

Cuando los frailes españoles de la congregación Jerónimos se instalaron en el vecindario, aun conocido como barrio de San Jerónimo, procedieron a construir la Iglesia del mismo nombre. La cual consistía, tal como eran en otras ciudades y pueblos de nuestra Nicaragua, en una construcción de pared de adobe, techo de tejas de barro sobre alfajías o cuartones de madera y gruesos horcones del mismo material enterrados profunda y directamente en la tierra, con pisos de ladrillos de barro.

Para tales fines contaron con la activa cooperación de un sobresaliente vecino del lugar de nombre Agatón León, quien les facilitó los contactos con los carpinteros, albañiles y demás personas que promocionaron los materiales y mano de obra necesaria hasta la completa finalización del templo lo que le valió para ser nombrado Mayordomo de la Santa Imagen de San Jerónimo, cargo que ejerció activa y fielmente hasta su muerte. Finalizada dicha obra, los Jerónimos colocaron en el altar mayor un artístico retablo de madera que contenía su imagen en la misma postura que los fieles veneramos con devoción y alegría hoy en día.
Con el transcurso del tiempo la congregación jerónima dispuso traer de España la imagen de “bulto” que alegremente veneramos año con año. Su arribo fue un acontecimiento nunca antes visto para la época, por miles de fieles, lleno de fe y alegría, siendo así por varios días. A principio, la imagen fue objeto de procesiones alrededor de la iglesia hasta que se instituyó la visita a la parroquia de nuestra señora de La Asunción en donde se le celebra una misa solemne para regresar a su parroquia, cada 30 de septiembre en medio de un jubiloso acompañamiento de creyentes, todo por la avenida llamada de San Jerónimo en espera de la denominada octava, procesión que transita por todos los barrios de la ciudad hasta su entrada, al día siguiente, a su templo. para esperar el año siguiente.
Hernaldo Zúñiga Montenegro.

Un anticipo del apocalipsis
A la luz de las Escrituras “El Señor es rey eterno; los paganos serán borrados de Su tierra (Salmos 10:16)” e incluso de la ciencia “Estoy convencido de que Dios no juega a los dados (Albert Einstein)” podemos inferir que las catástrofes que recientemente están golpeando a una parte de la América hispana no son fruto del azar ni tampoco consecuencias de un cambio climático fabulado por los políticos. “Vi que el Cordero rompió el sexto sello, y se produjo un gran terremoto. El sol se oscureció como si se hubiera vestido de luto, la luna entera se tornó roja como la sangre y las estrellas del firmamento cayeron sobre la tierra, como caen los higos verdes de la higuera sacudida por el vendaval. Apocalipsis 6:12-13”.

Los tímidos y esporádicos cataclismos que se suceden, son un débil anticipo del apocalipsis que está a las puertas, apenas un aperitivo de Armagedón. Mas ¿por qué comienza Dios a descargar su furia sobre estos queridos países? Muy sencillo. Por el abandono gradual y sistemático que sus pueblos, otrora católicos, han perpetrado contra su Santa Iglesia apostólica y romana, fuera de la cual no hay salvación posible.

Hemos visto y sobre todo Dios ha visto, el avance de las sectas protestantes, que proliferan como hongos venenosos por nuestros campos y garajes. La paciencia divina ha aguantado desde el siglo XVI y es comprensible. Dios puede tolerar cierto divisionismo y aunque es cierto que oramos durante los años pre-conciliares para “congregar en la unidad a los que viven en el error”, no es lo mismo soportar una iglesia luterana o protestante que miles de sectas dispuestas a socavar los dogmas que Él inspira, al tiempo que adquieren jets privados a costa del pueblo de Dios.

Alguien podría preguntarse por qué la Providencia ha ahorrado últimamente a nuestra tierra pecadora la furia de los desastres naturales, teniendo en cuenta la notoria deserción de fieles que, abandonando el verdadero credo, se han pasado a las diversas sectas de nombre pintoresco que salpican el paisaje patrio. Doctores tiene la Iglesia y dice San Ireneo: “La gloria de Dios es el hombre vivo» ¡Equilicuá! Ahí está la razón: La defensa a ultranza de la vida desde su origen primigenio. Gracias a la legislación laica de una ley divina hemos sido perdonados. De momento.

Es precisa una nueva evangelización de América, una cruzada pacífica que convenza a esos hermanos que viven en el error de que cuando claman al cielo con sus brazos en alto, lo que hacen más bien es provocar la cólera divina que les conmina, por medio de los desastres naturales, a regresar al seno de la Santa Madre Iglesia.
Javier Amor.

Los cabildeos de Roberto Argüello
He leído en los medios de comunicación la carta enviada por Roberto Argüello al presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, en la que se atribuye el derecho de hablar por el millón de compatriotas (que viven) en Estados Unidos (EE. UU.)
Según Roberto estamos “muy preocupados” por la aprobación de la Nica Act, una legislación que restringiría fondos a Nicaragua y sanciones a funcionarios corruptos y violadores de derechos humanos del gobierno Ortega-Murillo.

En su cartita Argüello dice a Ryan que las negociaciones entre el secretario general de la OEA, Luis Almagro, y el gobierno de Ortega, significan un paso importante para un proceso electoral transparente pese a las “deficiencias democráticas” del gobierno de Ortega. Según Roberto, los congresistas cometerían “injusticia” con la aprobación de la Nica Act, si al final los observadores de la OEA certifican elecciones justas y transparentes.

Sobre esto quiero decir lo siguiente:
Primero: Llamarle “deficiencias democráticas” a los atropellos del régimen de Ortega, es una burda mentira. En Nicaragua no hay democracia desde enero 2007, Ortega se encargó de pisotearla y destruirla, lo que hoy existe es una fachada con el apoyo de cómplices para legitimar la dictadura.

Segundo: ¿Quién le otorgó el derecho a Roberto Argüello de hablar por mí y representarnos en EE. UU.? Soy parte de ese millón del que habla en su carta, pero no le he dado el derecho de representarme.

Tercero: Mis impuestos no pueden ser utilizados para fortalecer a un enemigo de EE. UU. como lo es Daniel Ortega.

Cuarto: Si a Roberto le importa tanto el pueblo de Nicaragua como dice, ¿por qué en vez de gastar miles de dólares en pagos a un ex empleado de confianza de la congresista Ileana Ros-Lehtinen que está tratando de sabotear el excelente trabajo de su antigua jefa y mentora, no invierte esfuerzos para convencer a Ortega a que respete las leyes, la independencia de los poderes de Estado, elimine la ley que le entrega la soberanía de Nicaragua a un chino y ponga fin a la rampante corrupción? Esa sería la mejor manera de contribuir con Nicaragua.

Quinto: Arguello manifiesta estar muy preocupado por la economía de Nicaragua, algo muy loable de un patriota nicaragüense, pero no menciona que el causante de los males en el país es Ortega.

¿Dónde queda el patriotismo por EE. UU. de Roberto, la patria que lo acogió cuando junto a su familia salió al exilio a causa de la dictadura sandinista en los ochenta? Nunca menciona que los fondos que aporta EE. UU. a la banca internacional proceden de los contribuyentes, y no deben ser utilizados para favorecer a un régimen nefasto y criminal.

Ortega es el único responsable de la Nica Act y hace méritos para su aprobación, no solo por el irrespeto a la ley, las violaciones a los derechos humanos, y el enriquecimiento ilícito; sus relaciones con Irán, Rusia y la férrea defensa de la tiranía venezolana son insumos para la aprobación de ese proyecto.
Enrique Cortés.

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