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Daysi Torres se marchará de la Alcaldía de Managua el 10 de enero de 2018 sin haber cumplido la promesa de desarrollar el proyecto de anillo verde, cuyos objetivos eran reducir la erosión de suelo y velocidades de las corrientes hacia la parte media y baja de la ciudad, al potenciar la infiltración de agua pluvial en la parte sur.

Con estas acciones, mencionadas por primera vez en octubre de 2009, la capital estaría con menos amenaza de inundaciones constantes y severas porque la capa boscosa absorbería parte de las precipitaciones, que cuando son intensas, cortan la comunicación en algunas vías y anegan viviendas y negocios.

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Para el arquitecto Gerald Pentzke, exdirector de Urbanismo de la comuna, la situación de vulnerabilidad incrementa cuando los suelos están saturados porque pueden ocurrir deslizamientos o el agua corre en la superficie, tomando en cuenta la pendiente pronunciada que tiene Managua en la parte sur.

“Lo que está pasando ahorita (inundaciones constantes) también es porque los suelos están saturados de agua, por eso vemos más agua escurriendo (hacia la parte baja)”, manifestó Pentzke.

Logros de reforestación son un secreto

Uno de los programas insignia, en materia ambiental, que ha impulsado el Gobierno, es la Cruzada Nacional de Reforestación. En diez años ha logrado 177,672 hectáreas de plantaciones forestales y casi 400,000 hectáreas de regeneración natural; sin embargo, estas cifras han sido cuestionadas por el ambientalista Jaime Incer Barquero, quien no cree que lo que se plantó haya perdurado porque reforestar implica protección a la planta hasta por 30 años.

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Sin embargo, el Gobierno sigue reforestando, pero no se sabe con exactitud qué lugares del país prioriza. Uno de los más urgentes, según ambientalistas, es la parte sur de Managua. Ahí prevalece la impermeabilización del suelo que provoca que las escorrentías superficiales bajen con fuerza y provoquen desastres.

Para el especialista en suelos Efraín Acuña, el hecho de contar con capa vegetal en la parte alta de la ciudad disminuiría entre un 10 a un 15 por ciento las escorrentías que ahora convierten a Managua en una piscina de agua grises, puesto que el agua se infiltraría. Para el 2017, el Instituto Nacional Forestal (Inafor) tiene como meta plantar 18 millones de árboles, equivalentes a 26,000 hectáreas. En su momento, solo dijeron que se distribuirían en todo el territorio nacional.

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Acuña explicó que la reforestación es una excelente idea, pero esta implica que la planta esté viva durante la estación seca. Es decir, que las personas que adopten plantas en su terreno deben comprometerse con el Inafor a que esta pueda desarrollarse. Otro punto que señaló Acuña es la impermeabilización por las construcciones en la que se debería dejar un área que ayude a infiltrar el agua.

Amenaza latente

El miércoles se cumplirán 141 años de que ocurrió un aluvión en la parte alta de Ticomo, en el Distrito Tres de la capital, conocido como el “Cordonazo de San Francisco”. Se calcula cientos de muertos por el desastre.

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Aunque según expertos es difícil que vuelva a repetirse, Managua está amenazada de forma permanente porque en la zona sur la pendiente es pronunciada y las escorrentías bajan con fuerza hacia la parte media y baja. Si no hay capa vegetal arrastra sedimentos y afloja los suelos.

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