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En Managua existen muros de residenciales con alturas mayores a los tres metros, que representan un peligro para las personas que habitan en la parte baja de estos ante la posibilidad de colapsar.

Este riesgo aumenta cuando entra la estación lluviosa, porque los suelos se saturan y pueden ocurrir aludes, como el registrado en el barrio 18 de Mayo, en octubre de 2014.

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El arquitecto Gerald Pentzke, exdirector de Urbanismo de la Alcaldía de Managua, resaltó la importancia de la aprobación de los diseños de las obras.

“La Ley dice que toda obra debe tener un permiso de la Alcaldía, así que las urbanizaciones, al ser aprobadas con muros perimetrales, que forman parte del conjunto de planos que deben ser diseñados por los ingenieros estructurales, deben estar de acuerdo con el tipo de suelo”, explicó Pentzke.

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El problema, sostuvo, es que hay terrenos disparejos y eso provoca mayores riesgos para la parte baja al verse imponente el cerco perimetral.

Riesgo latente

La familia de Claudia López, habitante del sector de Santo Domingo, sabe qué es vivir bajo el riesgo de que un muro colapse. En la parte trasera se ubicaba un imponente muro perimetral, este cedió ante las lluvias que afectaron a la parte alta de Managua el pasado viernes.

Así como López, varias familias de esa zona viven bajo esa misma situación: muros que dividen a las personas que pueden pagar por su seguridad y a aquellos que se exponen al riesgo, incluso, sin saberlo.

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Según Abdel García, oficial de cambio climático y especialista en gestión de riesgo del Centro Humboldt, explicó que prevalece una transferencia del peligro. Este consiste en que se garantiza a la persona ubicada en la zona alta a no estar expuesta a riesgos como el colapso de un muro o inundarse, mientras que los vecinos sí enfrentan otra serie de problemas.

“¿Qué es lo que sucede con los urbanizadores en la parte alta?, que el único problema que quieren resolver es que no se inunde ahí, estás transfiriendo la descarga de agua hacia los vecinos, andá ve las comunidades colindantes: sus niveles de inundación son mayores”, expresó García.

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La transferencia del peligro es una cuestión que debería de ser atendida por los estudios de impacto ambiental, sostuvo el especialista.

Asimismo, el facilitador de la Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo, Denis Meléndez, explicó que debe haber mayor rigor en relación con las normas de construcción en las áreas donde hay pendientes, ya que estas presentan más riesgos de deslizamiento cuando existen grandes acumulaciones de agua, como las registradas en Managua la semana pasada.

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Meléndez consideró que el país debe adoptar una norma jurídica en materia de ordenamiento territorial y no se debe olvidar de la cobertura boscosa, ya que tiene un importante papel para la infiltración.

¿Qué dice Cadur?

A la amenaza del muro se suman las críticas por las constantes inundaciones que sufre Managua, debido a que se ha impermeabilizado la zona alta mediante el desarrollo de urbanizaciones.

Ante esto, el presidente de la Cámara de Urbanizadores de Nicaragua (Cadur), Héctor Lacayo, negó que actualmente se construyan nuevos proyectos habitacionales en zonas de amortiguamiento de la capital, como la Carretera Sur y la Carretera a Masaya y aseguró que los establecidos en esa zona recibieron los permisos de las autoridades pertinentes.

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“Ahora vamos a apegarnos al plan maestro de Managua, cuya idea es ordenar primeramente Managua y ordenar los polos de desarrollo y los corredores principales donde se va a densificar… Las casas viejas de treinta o cuarenta años se van a sustituir por edificios multifamiliares”, dijo Lacayo.

En cuanto a las críticas de los ambientalistas que culpan a los desarrolladores del colapso que sufre la capital con las lluvias, como consecuencia de la falta de obras de infiltración en los proyectos habitacionales, refirió que “nosotros hemos trabajado de la mano con Inafor (Instituto Nacional Forestal), estamos en planes de reforestación en lugares vulnerables y estamos también en cada proyecto a través de las Alcaldía, a través de Inifom (Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal), de Marena (Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales) y de todas las instituciones reguladoras construyendo pozos de infiltración en cada proyecto”, sostuvo Lacayo.

Los planes de reforestación, según Lacayo, cumplen la norma de sembrar diez árboles por cada uno que se corte y se siembran en los lugares donde Inafor considera que es necesario hacerlo.

Nueva onda tropical traerá más lluvias

Se espera que este miércoles entre la onda tropical número 37 por el Caribe Norte nicaragüense. Asimismo, el martes, ingresó una baja presión por el Caribe Sur. Estos eventos traerán más lluvias sobre el territorio nacional, aseguró el agrometeorólogo del Centro Humboldt, Agustín Moreira.

Por su parte, la vicepresidenta designada por el Consejo Supremo Electoral, Rosario Murillo, afirmó que el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) informó sobre la depresión tropical número 35 (la misma onda tropical 37, según el Centro Nacional de Huracanes), que se localiza frente a la costa de Panamá y que tiene el 60 por ciento (40 por ciento según el NCH, por sus siglas en inglés) de probabilidades de convertirse en una tormenta tropical.

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“De darse este fenómeno con esa trayectoria nos traería abundante lluvia a partir del día miércoles (hoy)”, afirmó Murillo. “La lluvia, en general, nos conviene, nos llega muy bien y lo que hay que proteger es la vida frente a excesos que puedan provocar peligro, riesgos”.

Nicaragua y Costa Rica han tenido precipitaciones igual de severas que el resto de Centroamérica; sin embargo, no reportan muertos, contrario a sus países homólogos. No obstante, en el Pacífico nicaragüense las lluvias dejaron al menos 206 viviendas anegadas en una docena de municipios. El país más afectado por el número de pérdidas humanas es Honduras: en total se contabilizó a 32 fallecidos.

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