8Oct - by Master - 0 - In Allgemein

Calixto Vargas fue primera base de la selección nacional cuando esta le ganó a Cuba con aquel histórico 2 a 0 de 1972. Le ha dedicado prácticamente toda su vida al beisbol, pues juega desde que tiene memoria.

Ahora, a sus casi 72 días, Calixto Vargas es comentarista deportivo de la Radio Corporación y acumula más de 60 años de experiencia en el beisbol. En esta entrevista, Vargas analiza lo que significa para el beisbol la construcción de un nuevo Estadio Nacional, el maltrato que se les da a los peloteros y a los deportistas retirados, su experiencia de vida en el beisbol y lo que está mal en Nicaragua con este deporte.

¿Qué espera que pase con el beisbol en Nicaragua con la construcción de este nuevo Estadio Nacional?

Lo mismo que está pasando. Estoy segura de que usted piensa: “Si hay un estadio tan lindo como ese, debería haber una organización que esté preocupada por el desarrollo del beisbol”. Pero no es así porque quienes lo están dirigiendo no conocen el meollo del asunto. No saben que ahora el pelotero no puede salir con calidad al tanteo, como fuimos nosotros. De repente aparece un Porfirio Altamirano del otro lado del lago, tirando a 90 millas sin haber aprendido a agarrar la pelota, sin que nadie le haya enseñado. Pero el beisbol es una ciencia. Nosotros tenemos más de cien años de practicar beisbol y no hay una academia establecida por las autoridades donde se invierta por medio de un presupuesto anual, como se hace en República Dominicana. Es una granja para desarrollar atletas de alto rendimiento. Aquí nunca quieren invertir, tienen la mentalidad atrasada. Cuando mi abuelita me veía llegar de la escuela o del trabajo me veía agarrar mis zapatos, mi uniforme, mi gorrita y me decía: “¿Ya vas de vago?” Lo veían como vagancia. Eso mismo consideran las autoridades, que el que practica el deporte es el que no tiene futuro. No ven que el deporte sí es una puerta abierta hacia el futuro.

¿No hay esperanzas?

Si en esta entrevista estuviera sentado el Gobierno y oyera lo que tenemos que hacer… Si van a invertir en una academia profesional, ellos pueden quedarse con el 50 por ciento de cada firma de un pelotero, porque no es un regalo. Hay que pensarlo como una industria: producen, me queda, seguimos. Y sería bueno que un empresario millonario viera con ojos de inversión y convirtiera el beisbol en una Academia, como un negocio, el beisbol progresaría en Nicaragua. Tenemos elementos en Nicaragua. Dicen “es que aquí no hay”. No, es que no lo han hecho.

¿Entonces al beisbol en Nicaragua sí le falta calidad?

Estamos lejos del beisbol de calidad. Y tal vez hasta lo van a leer mal, pero yo puedo sentarme en una mesa y explicar por qué razón, técnicamente, estamos tan atrás.

¿Y cree que hay calidad en los peloteros?

Sin lugar a dudas. La mentalidad de muchos cronistas deportivos y gente del pueblo dice: “Calixto, es que nosotros no tenemos material como los dominicanos, como los cubanos”, y se equivocaron. Nosotros tenemos material en la Costa Atlántica, en el campo y en las ciudades. Lo que no hacemos nosotros es scoutear, buscar el talento, porque no todo mundo tiene el talento. Y eso en todos los campos de la vida. Se hace una selección del elemento que tiene las virtudes para ese deporte. Y el que no lo tiene pues que pase a otro deporte. Aquí no hay esa inversión, que tiene que ser económica. No es de decir: “Oye, yo tengo una academia e invierto 20 mil córdobas ahí”. ¿Qué es eso? Si eso es de millones. El beisbol va a seguir lo mismo. El beisbol se juega muy mal en Nicaragua en el aspecto técnico. No hay destreza, no hay dominio de las situaciones de juego y eso hay que aprenderlo en una escuela. Hay un ABC: cómo tocar la pelota, con qué tipo de lanzamientos, a qué altura. ¿Y todo eso un niño que viene de la calle no lo puede saber? ¿Viene un campesino del monte y va a saber eso? Y sin embargo los meten en primera división. Es increíble que pase eso.

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¿Cómo es la preparación de los peloteros?

Es que ni siquiera hay un plan metodológico para que alguien, un profesional, logre ver lo que normalmente no ve todo mundo. Si un atleta tiene el físico, si tiene las herramientas, para invertir en él para desarrollarlo. Es un trabajo desde muy pequeño moldear para hacer verdaderamente a un atleta completo. Aquí no hay eso.

Acá se hacen muchos comentarios sobre el mal aspecto físico de los beisbolistas, que no hacen ejercicio, que son gordos…

¡No hay un plan! Y todo tiene que ser de manera esquemática. Tantos minutos de entrenamiento, tantos minutos de calentamiento, y eso no lo hay. No hay un plan diseñado para desarrollar al atleta. No hay el aspecto mecánico, por ejemplo, para enseñar a qué altura se suelta la pelota… ¡Ni siquiera cómo se agarra la pelota! Nosotros estamos al tanteo: tira, tira, bateá, bateá a como pongás lo pies en el home plate, eso no importa. El muchacho va al tanteo. Ahora, yo no estoy de acuerdo con los críticos que dicen que nuestro beisbol no tiene elemento humano. No. Lo que no hay es inversión. Si vos te vas al lado de la Costa Atlántica, vos te encontrás gente de seis pies cuatro pulgadas como los dominicanos. Como le dije a alguien que me dijo una vez que aquí no había nada: “Si hombre, es que solo los dominicanos tienen esos negrones”. Claro, porque ellos no se han metido a esos lados. Es una vergüenza que pase, porque se pierden atletas que pudieran rendir para la selección de Nicaragua, para engrandecer el país y para sacar a su familia de la pobreza.

Para Calixto Vargas, expelotero y comentarista deportivo, la construcción de un nuevo estadio no garantiza que se mejore la situación del beisbol en el país. LAPRENSA/Óscar Navarrete

¿En Nicaragua cree que un pelotero pueda vivir del beisbol?

En Nicaragua no. Aquí todos nosotros estamos en una situación lamentable. Con excepción de algunos porque nos hemos esforzado más allá, porque logramos ver el futuro. Por ejemplo, yo sabía que me iba a retirar a la edad de 40 años y dije: ¿Cómo? ¿De qué voy a quedar viviendo? Y comencé a hacer mis pinochitos en asuntos de comentarios y de repente José Castillo Osejo, que era el dueño de la Radio Corporación y me dijo: Vos tenés todo para ser un comentarista. Y eso me despertó más y me alegró muchísimo. Y eso se lo agradezco, porque no he andado como mis otros compañeros… Muchos de ellos están tan pobres; como Ángel Dávila, que con sus 72 años en Tipitapa y se está muriendo. No halla como comprar medicamentos. Antonio Herradora murió hace un año. Una persona que lo vieron tantas multitudes en un Estadio, que le ganó a Cuba, como Herradora, que lo elogian en su momento y después se olvidan. Él tuvo que decir: “Me pueden ayudar”. Y le dicen: “Te vamos a dar dos mil pesos”. ¡Por favor! Si a ese hombre le debe el país. ¿Qué son dos mil córdobas? Y eso es lo que le dan a muchos de los atletas.

¿Qué pasa cuando un pelotero se retira?

Si tiene la habilidad, como la tuve yo, de hacerme comentarista, seguirá viviendo del beisbol. Y no se verá en las dificultades. Además, yo pagué de antemano un seguro facultativo. El beisbol es un problema porque entrenan, juegan diario y yo no puedo llegar a una empresa y decirles: “Mire, es que yo soy jugador, me tiene que dar permiso el martes, el miércoles, el viernes, el domingo…” Me van a decir: “¿Idiay? ¿Y cuándo es que vas a trabajar aquí?” Esos 15 años están tranquilos y no ves la realidad porque te pagan como para que comás. Pero de repente te empiezan a fallar las condiciones e inmediatamente ya no sos buen pelotero y te botan.

¿Los peloteros no tienen ninguna pensión cuando se retiran?

No tenemos pensión. Yo he abogado porque se forme un sindicato de peloteros, y era con el objetivo de ver lo que no ven los peloteros, para que cuando nos retiremos tengamos un seguro. Yo fui pagando mi seguro facultativo y hasta hace poco lo terminé de pagar. Era trabajador para la Liga pero la Liga no me pagaba nada y me explotaba, explotaban a todos los peloteros. Si llegaban 15 mil personas al estadio, y le cobraban a las personas y al pelotero no le daban nada. ¿Qué cosa es eso? ¡Eso es una explotación terrible!

¿Eso hacían antes con los peloteros? ¿A usted lo explotaban?

Eso hacían en el tiempo mío todavía.

¿Y ahora?

Ahora ha mejorado eso precisamente debido a los grandes pleitos que he metido yo. Y me he ganado problemas. Ahí dicen: “Ese Calixto fue polémico”. No. Fui hombre que reclamó la justicia. Porque yo sabía que íbamos a quedar en esa situación. Imagínate, un Pedro Selva, triple corona, murió sentado en una silla de ruedas sin que nadie lo ayudara. Y eso es algo doloroso. Cuántas veces no estuvimos con el estadio con 20 mil personas, con Pedro Selva bateando y que después nadie le ayude. Y eso se sigue dando, y así se va a seguir dando con estos muchachos porque los jóvenes que están jugando creen que toda la vida van a ser jóvenes. Yo les he dicho ¿por qué no pagan un seguro? Obliguen que la liga pague un seguro.

¿La liga no les paga ninguna clase de seguro?

La liga no. Dicen que “va por su dinero y no se le debe nada al panadero”. Como quién dice, si ellos cobraron lo que cobran, ya comieron lo que les pagaron, ya nadie tiene que darle nada a nadie. Esa liga funciona como empresa y una empresa tiene que tener asegurados a sus miembros. ¿No es así?

¿No tienen ninguna clase de ayuda?

Ellos ahora están mejor que nosotros por mis luchas porque ganara mejor el pelotero. Los directivos tuvieron un poco de temor y como yo eso lo hice público, incluso me demandaron porque yo dije que esa era explotación. Yo hablaba por mis peloteros. Y ahora al pelotero se le paga hasta tres mil dólares. Y si los ahorra, logra comprar su casita, invertir en un negocio puede quedar viviendo de eso cuando se retire.

¿Cree que el beisbol sigue siendo el deporte rey en Nicaragua?

Sin duda. Todo ese paquete, todo ese enlatado que nos meten tiene loca a la gente. Pero no analizan el asunto. Cuando nosotros produzcamos atletas que ya jueguen en el futbol europeo, y tengamos nivel de Centroamérica primero, en futbol, y que ya le ganemos a El Salvador, a Honduras, a Costa Rica y estemos por encima de Costa Rica —que lo veo de aquí a la luna— entonces ese ya va a ser el deporte rey en Nicaragua. En beisbol hemos sido subcampeones del mundo y eso nos da el derecho de decir que somos el primer deporte en Nicaragua. Y el segundo es el boxeo, ni siquiera es el futbol.

Pero aquí hay academias…

Yo les llamaría escuelas, no academias. Ellos no saben lo que es una academia. Nosotros no podemos decir que somos academias.

Dennis Martínez tiene una.

Sí, pero ponete a pensar en una academia con un objetivo como el que tenía yo. Yo tenía seis peloteritos, él puede tener 20 porque tiene facultades para darle de comer. Las empresas lo pueden ayudar, pero de ese presupuesto no podés vivir. Y con el objetivo, sea Dennis o sea yo, que no es nada malo, que se puede quedar con el 30 o el 40 por ciento. Pero no es una academia extraordinaria, no es una academia sofisticada donde hay de todo.

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¿El beisbol en Nicaragua se ve como un negocio?

Los peloteros no. Los peloteros están engañados y hasta cometen la absurdez de salirse de los estudios para jugar beisbol. El beisbol no es para toda la vida, el beisbol es durante vos estás bien, como la pieza de tu carro, que si se te fregó la botás y ponés otra. Asimismo lo hacen los directivos. ¿Dónde está Orlando OCampo que dio tantos batazos con el Bóer? Necesita una operación en las rodillas ahora que tiene 50 años y el pobrecito me llama: “Decile a Nemesio que no puedo caminar porque necesito implantes en las rodillas”. A él le da pena venir. Un pelotero de la selección nacional que jugó con el Bóer tantos años no debería estar pidiendo. Y eso va a seguir pasando.

¿Qué significa el beisbol para usted?

Ha sido mi profesión.

¿Por qué entró al beisbol?

Yo nací en La Paz Centro y allá el deporte número uno, que se jugaba diario en los campitos es el beisbol. Mi papá me comenzó a llevar desde que tenía como cinco años. No recuerdo la primera vez que me llevó. Cuando ya recuerdo, era cargabate de un equipo y ya jugaba en una liguita. Y mi hermano Ismael, que tenía nueve, también jugaba. Voy a cumplir 72 años y desde los siete años juego. Yo fui jugador, scout, entrenador, he sido comentarista 32 años y ahí estoy en el beisbol.

¿Y a usted cuánto le pagaban?

300 córdobas al mes. El mejor equipo que a mí me pagó fue Granada, me pagaban 1,500 córdobas al mes pero yo tenía que poner mi pasaje y mi comida. Y el equipo de León me llevó de refuerzo una vez pagándome 1,000 córdobas mensuales y me venían a traer y me venían a dejar. El equipo Bóer me pagaba 300 córdobas.

¿Qué se sintió ganarle a Cuba?

Estuve involucrado en varios partidos que les ganamos a Cuba. Una de las más grandes satisfacciones fue ganarle en Dominicana, con Antonio Herradora. Voy a explicarle por qué me complace ese triunfo, más que el de Nicaragua en el 72. En República Dominicana, cuando nosotros incursionábamos novatitos en el 69, jugando en el estadio Quisqueya de República Dominicana, ellos nos dieron una paliza de 17 carreras a una. No hallábamos cómo sacar en el noveno inning el último out. Llegamos al hotel, estábamos en la misma habitación y los vi todos cabizbajos y yo también. No querían comer ellos. No queríamos bajar a comer porque los cubanos estaban en el mismo hotel. Nos hicimos una promesa: que así como ellos nos sacaron humillados de ese estadio, algún día los íbamos a sacar humillados a ellos. Y mire como son las cosas, en el mismo estadio en lo primero meses de 1972, Antonio Herradora y la misma selección que habían sacado a palos ellos, les ganamos 5-4. Salieron humillados. Fue el primer juego que perdieron ellos, porque tenían más de 60 juegos de no perder. Y después les ganamos en el 72.


Plano personal

Calixto Vargas nació el 17 de octubre de 1945 en La Paz Centro, León. Está a pocos días de cumplir 72 años.

Juega beisbol desde que tiene uso de razón.

Tuvo doce hermanos, pero solo dos (él e Ismael), jugaron beisbol profesionalmente. Dice que tuvo tantos hermanos porque antes todo era más barato por docena.

No le gusta ver beisbol si no es por trabajo. Tampoco va al estadio. Las únicas actividades deportivas que ve al año son la Serie Mundial de las Grandes Ligas y el Mundial de Futbol.

Desde pequeño es enamorado del beisbol y es una profesión que siempre ha ejercido. Dice que si volviera a nacer, jugaría beisbol otra vez.

Ha sido pelotero de selección nacional, ha sido scout y director de la Academia de los Astros de Houston en Nicaragua. Ha sido entrenador también de equipos de primera división.

Lleva 32 años siendo comentarista deportivo.

Se casó a los 15 años y su esposa falleció hace cuatro meses. Tuvo siete hijos y ahora vive solo.


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