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Rigoberto Peña, de 37 años, y su esposa Johana del Carmen López, de 31, junto con sus dos niños de 4 y 10 años, se aferraron a la copa de un árbol de tamarindo para salvar sus vidas de la crecida del río El Higueral, en Tola, departamento de Rivas.

“Estuvimos nueve horas en un tamarindo hasta las 2:00 de la tarde que unos cristianos evangélicos de la comunidad de El Higueral llegaron a buscarnos con el agua a la cintura”, recuerda López, quien narró las horas de terror que vivió el jueves pasado con su familia por el temporal que causó la tormenta Nate.

“A esa hora ya había parado de llover y el agua comenzaba a descender su caudal”, recuerda López.

Peña y López expresaron que las 5:00 a.m. del jueves la crecida del río El Higueral, ubicado a unos 600 metros de sus casa, rebasó su caudal e inundó la calle principal de la comunidad El Higueral en Tola, departamento de Rivas. En ese momento, varias viviendas quedaron destruidas.

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López relató a LA PRENSA que se levantaron con el agua hasta el pecho, abrieron la puerta de su casa y vieron con horror que todo alrededor estaba convertido en un inmenso lago. Sabían que si salían a la calle principal, ubicada a unos 200 metros al este de su casa, podrían ser arrastrados por las fuertes corrientes.

Pobladores de la comunidad La Ceiba, en el municipio de Tola, piden ayuda para reparar sus viviendas destruidas por las corrientes causadas por las lluvias de la semana pasada. LA PRENSA/C. VALLE

“Eran las 5:00 de la mañana cuando salí de mi casa con mi familia, ya estábamos anegados en todo el patio, el agua nos llegaba a la cintura, subimos a un árbol de tamarindo a unos ocho metros de alto”, explicó López.

En ese momento la pequeña familia Peña-López no tuvo más opción que subir al árbol ubicado a unos diez metros de su casa. Peña fue el último en subir, porque ayudó a su esposa que cargaba su niña de 4 años en la cintura y con una mano se impulsaba hacia arriba del árbol.

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El menor de 10 años —que siguió a su madre y hermana— fue ayudado por su padre, quien con el agua hasta los hombros lo impulsaba y luego este último subió cuando su familia estaba sobre el árbol.

Lo único que cargaban era la ropa que llevaban puesta. No tuvieron tiempo de buscar capotes o plásticos para cubrirse de la lluvia, que desde las 3:00 a.m. del jueves pasado se dio por toda la zona sur del país.

López describió que miraban caer árboles, observaban cómo las fuertes corrientes arrastraban cerdos, gallinas, patos y hasta reses.

Horas de terror

“Mis niños gritaban cada vez que sentíamos cómo los troncos de árboles se estrellaban contra el tamarindo donde estábamos, mis niños me decían que no los dejara morir, que los sostuviera duro; mi esposo bien preocupado suplicándole a Dios nada más, porque solo Él podía salvarnos”, narra la joven mujer.

Con frío y hambre

López relató que arriba del árbol estaban con frío y con hambre sus niños, porque no habían desayunado. Recordó que la niña de 4 años se le estaba poniendo morada de frío, mientras observaba que la corriente destruía su casa, pues el agua del río la cubrió hasta el techo. La corriente se llevó todo lo que tenían, la letrina fue destruida, al igual que su pozo artesanal. Esta familia requiere ayuda urgente con alimentos, ropa, calzado y para reconstruir su vivienda.

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Cuando la familia fue rescatada por los evangélicos de la comunidad, estaban entumidos por el frío y al bajar del árbol tuvieron que esperar aproximadamente 20 minutos para poder caminar.
Historias de terror como estas las vivieron muchas familias de El Higueral en Tola, que corrieron a refugiarse en una casa vecina ubicada en la parte más alta de la comunidad, según Ledys Vanegas Umaña, una joven que salió con toda su familia para no morir ahogados.

Otra de las viviendas destruidas por el temporal de la semana pasada en una comunidad de Tola. LA PRENSA/C. VALLE

Muchas necesidades

Son muchas las necesidades de estas familias afectadas, explicó José Javier Espinoza Bojorge, a quien el río El Higueral solo le dejó unos pocos metros de pared de su casa, le destruyó las camas donde dormía él y los siete integrantes de su familia, incluyendo cuatro niños.

“Necesitamos de todo: alimento, agua limpia para consumo, ropa, calzado y hasta materiales para volver a construir la casa”, apuntó Espinoza Bojorge.

El Panamá también afectado

Doña Ena Gutiérrez Palma, de 76 años, habitante de la comunidad de El Panamá, en Tola, indicó que desde los 10 años vive en esa comarca y aunque el río le ha inundado en tres ocasiones su casa, aseguró que este ha sido el peor desastre ocasionado por la naturaleza a su vivienda.

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La casa quedó cubierta de agua y cuando el caudal bajó, la vivienda estaba llena de lodo, perdiendo todas sus pertenencias.

La profesora Iraida Álvarez Gutiérrez, otra vecina del lugar, dijo que lo perdió todo y al igual que doña Ena prefiere que la municipalidad gestione un proyecto para reubicarlas en un lugar más seguro.

Varias viviendas de la comunidad El Higueral, en el municipio de Tola, presentan serios daños. Las familias afectadas piden ayuda urgente. LA PRENSA/C. VALLE

Pobladores de La Ceiba claman por ayuda

Por otra parte, 98 familias de la comunidad de La Ceiba, en el municipio de Tola, están clamando por ayuda, pues aseguran que a ellos no les han dado ni un poquito de agua, por lo que decidieron plantarse en la calle, para que cuando pasara algún donante le expusieran su situación y pedirle ayuda.

Naciancena Chávez López, líder comunitaria de La Ceiba y pastora de una iglesia evangélica, detalló que llevan tres días esperando apoyo y hasta este martes que LA PRENSA hizo un recorrido por la zona estos pobladores se quejaban por no recibir apoyo alguno.

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“Yo le expuse al alcalde de Tola (José Ángel Morales) que aquí no nos han ayudado en nada y le enseñé la lista de 98 familias afectadas, que la corriente del río Las Salinas les inundó sus casas, perdieron todo y el alcalde me dijo: ‘Pero cómo me podés mostrar esa lista si yo ya di a toda la comunidad’. Y yo le respondí: lo siento, hermano, a nosotros no nos han cubierto, quedamos aislados”, explicó Chávez López.

Mis niños me decían que no los dejara morir, que los sostuviera duro; mi esposo bien preocupado suplicándole a Dios nada más, porque solo Él podía salvarnos”. Johana del Carmen López, sobreviviente de las inundaciones causadas por la tormenta Nate la semana pasada. LA PRENSA/C. VALLE

Rosario Murillo: energía restablecida

De acuerdo con el informe brindado por la vicepresidenta designada por el Consejo Supremo Electoral, Rosario Murillo, el servicio de energía eléctrica está casi restablecido en un ciento por ciento en las zonas afectadas por el temporal de la semana pasada; sin embargo, comunidades alejadas en Tola y Belén, Rivas, además de comarcas en La Concha, Masaya, y Carazo aún están sin luz.

También reportó que debido a las “lluvias normales” se han dado anegaciones en El Viejo, Jalapa, Ocotal, Somoto, El Jícaro, San Rafael del Norte y San Juan de Río Coco.

Murillo expresó que el lunes se desarrolló la reunión que se tenía planificada con los pescadores en San Juan del Sur. “Todos sus planteamientos fueron recogidos”, dijo la vicepresidenta designada, sin especificar qué acuerdos fueron establecidos y prometió exponerlos hoy miércoles.

A la vez sostuvo que la actividad turística en Rivas se retomó. “Están trabajando los negocios de todas las playas del municipio de San Juan del Sur, así como en la isla de Ometepe y San Jorge, mientras que en Tola se restablecerá en unos días”.

Asimismo, aseguró que el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) reportó que las microfinancieras realizarán el jueves y viernes una feria de créditos en San Juan del Sur y Tola para la reactivación de los negocios con “créditos de hasta cinco mil dólares, sin comisión, ni garantía y un período de gracia de tres meses, empezando a pagar en el 2018”.

Colaboración de Cynthia Tórrez

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