13Oct - by Master - 0 - In Allgemein

Aunque ya son característicos del presidente designado por el poder electoral, Daniel Ortega, sus largos períodos alejado del ojo público, esta vez llamó la atención su ausencia durante la tormenta Nate, que impactó al país en los primeros días de octubre.

Esta vez fueron 22 días de ausencia del mandatario, desde el pasado 18 de septiembre, cuando se reunió con los campeones del Panamericano Sub-14, hasta este miércoles, que apareció en un encuentro con el vicepresidente de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), Kazuhiko Koshikawa.

La última vez que Ortega causó expectativa con su ausencia fue en febrero de 2014. Después de más de 10 días sin que se le viera en eventos públicos, apareció en el Aeropuerto Internacional, para recibir al recién nombrado cardenal Leopoldo José Brenes.

Comparecencias de Ortega

Este año Ortega se dejó ver en 22 reuniones con funcionarios de alto nivel, ocho eventos internacionales, ocho actividades partidarias, cinco actos militares y dos policiales, seis deportivos, un evento económico internacional, tres actividades oficiales, tres actividades nacionales, según una revisión en los medios de comunicación oficialistas.

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El exdiputado y opositor Eliseo Núñez Morales reconoció que es extraño que Ortega no haya aparecido durante la tormenta Nate, porque, según él, en eventos así es que “aprovecha para verse como protector del pueblo”. Núñez opinó que si estuvo enfermo nunca se va a saber, por la política de “ocultar sus problemas de salud”. Inclusive Núñez cree que “podría pasar que Ortega muere, pero lo van a hacer público hasta que consideren correcto decir que se murió, aunque hayan pasado 20 días de su deceso”.

Estrategia para “divinizarlo”

Sin embargo, el exdiputado no cree que Ortega esté generalmente indispuesto para dejarse ver en público, sino que es una estrategia de comunicación de la primera dama y vicepresidenta designada, Rosario Murillo, para hacerlo ver como “un dios que no puede regalar su presencia a los mortales”.

“El Ortega ausente es un Ortega que lo ha diseñado Rosario para ponerlo en ese nivel de misticismo, de divinidad en la Tierra, que no habla con su pueblo a menos que sea invocado o necesitado”, manifestó Núñez.

Consolidar a su sucesora

Por otra parte, Núñez y el sociólogo Oscar René Vargas coincidieron en que los largos períodos de ausencia de Ortega son a propósito, para fortalecer el protagonismo de su esposa Murillo, quien sí se comunica con el pueblo todos los días, a mediodía, a través de los medios de comunicación oficialistas. “Es una forma de consolidarla como su sucesora”, dijo Núñez.

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No obstante, Vargas señaló que el papel de delegar la administración a la Vicepresidencia no es nuevo. En el primer gobierno de Ortega (1984-1990) este papel fue asumido por Sergio Ramírez, quien precisamente era el vicepresidente.

Vargas dijo que Ortega le delegaba a Ramírez, igual que a Murillo, las funciones administrativas, reuniones con funcionarios, alcaldes y otras funciones del día a día.

Lo de Ortega, según Vargas, eran los eventos internacionales, reuniones con diplomáticos, aunque sí participaba en las actividades de la Dirección Nacional.

Aun así, Vargas señaló que en este mandato Ortega tiene menos comparecencias públicas que las que tenía en los ochenta.

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