Un hombre mató a machetazos a una familia, reconoció los cuerpos, fue a la vela y tocó el piano

La noche del 29 de junio de 2015 cayó un fuerte aguacero con tormenta eléctrica en la comunidad La Unión. En el caserío rodeado de cafetales, ubicado unos 42 kilómetros al noroeste de Jinotega, no se escucharon los gritos de terror de la familia de Karla Patricia Pérez Castro.

Al día siguiente los casi 400 habitantes de La Unión, Pueblo Nuevo, descubrirían con horror que mientras dormían la familia vecina fue asesinada a machetazos.

Los cuerpos no fueron encontrados juntos, lo que en un primer momento hizo que se creyera que el asesino era un miembro de la familia. Pero la hipótesis cambió conforme fueron pasando las horas.

Las víctimas

Karla Patricia Pérez tenía 30 años y convivía con Jairo Tercero Zeledón, de la misma edad. En la casa también habitaba Mayerling Muñoz, de 14 años, la hija que Karla tuvo en una anterior relación. De manera que, cuando ocurrió el crimen y lo primero que encontraron fue el cuerpo de la madre, todos sospecharon que la había matado Jairo Tercero y que este se había llevado a la jovencita.

En algunos pueblos remotos de Nicaragua todavía existe la costumbre de ir a ver televisión a la casa del vecino que se puede dar el lujo de tener uno de estos aparatos. El día del crimen el adolescente Byron José González volvía de la pulpería de un amigo, donde estuvo viendo televisión. Una casualidad que lo convertiría en un testigo crucial para identificar a los asesinos.

Antes de llegar a su casa, el joven fue interceptado por un hombre que desde atrás lo agarró por el cuello y lo amenazó con cortarle la cabeza y matar a toda su familia. Byron era vecino de Karla Patricia y sería él quien descubriría la escena sangrienta al día siguiente.

Los crímenes ocurrieron “entre las 11 y las 12 de la noche”, refirió a la Policía durante la investigación,el campesino Eduviges González Picado, vecino de la familia asesinada.

Le puede interesar: ¿Quién era Chabelo el hombre que la Policía mató en Masaya?

Luego de encontrar el cuerpo de Karla con varios machetazos y casi decapitada, los vecinos comenzaron a rondar la casa en busca de pistas. A pocos metros de la vivienda encontraron restos de cabello y en concreto “una trencita” de la adolescente. Más vecinos salieron a buscarla al monte.

La encontraron a trescientos metros con varios dedos cercenados, signos de violación, varias heridas de machete y también casi decapitada.

Las sospechas contra el padrastro crecieron, pero fueron descartadas cuando también encontraron al hombre macheteado, a setecientos metros de la casa.

Mató y fue a la vela

Rafael Mairena Aguilar, amigo de la familia de Karla Pérez, tocaba el piano en una iglesia evangélica. Algunas veces se quedaba cuidando la casa, sobre todo cuando Karla, Jairo y otros vecinos iban a la pulpería a ver televisión. Ahí es donde suponen comenzó el abuso contra la adolescente.

Luego de que las víctimas fueron encontradas, Rafael ayudó a reconocer los cuerpos que él mismo había macheteado. Incluso asistió a la vela esa noche y hasta tocó el piano en las honras fúnebres en la capilla de la comunidad.

Nadie sospecharía de él hasta que Byron José González, el muchacho que fue amenazado de muerte cuando volvía de ver televisión en la pulpería, identificó la voz del hombre que le dijo que le iba a cortar la cabeza. Era Rafael Mairena.

La Policía comenzó la investigación y pronto capturó al pianista. Luego fue atrapado Juan Diego Valdivia, acusado de participar en el triple asesinato.

De nuevo fue Byron quien identificó la voz del sospechoso y aseguró que el día del crimen, luego de que Rafael lo amenazara, en el interior de la vivienda había oído la voz de Valdivia.

Abuso a la menor

Doña Yolanda Mairena López, hermana materna de Rafael Mairena Aguilar, no podía creer las acusaciones en contra de su hermano.

“No se miraba capaz de hacerlo, aquí nadie creía que él podía hacer eso y yo me sorprendí cuando salió a luz todo, porque todas las cosas y exámenes (investigaciones policiales) salían que era él”, aseguró entonces al diario LA PRENSA.

Mientras que Wilmer Antonio Blandón, cuñado de Rafael, dijo que este salía de su casa al trabajo y del trabajo a la casa o al culto. “Siempre a las 7:00 p.m. ya estaba dormido, pero no sé si ese día (del crimen) saldría de noche”, señaló a este rotativo.

En la acusación contra los dos hombres se señaló en primer lugar que Mairena tenía una relación desde 2012 con la madre de la menor, y que ella había decidido terminar en junio de ese año. Pero en declaraciones ante el juez el acusado dijo que en realidad la relación era con la adolescente, Mayerling Muñoz.

Lea: El “Chacal» de Boaco mató a cinco, violó a dos e hirió a 12 en menos de 24 horas

Según el sujeto, aprovechaba algunas noches en que la madre y el padrastro de la adolescente iban a ver novelas a la pulpería, para entrar a la casa y abusar de ella.

En su relato el asesino confesó que la noche del crimen lo descubrieron con la jovencita y fue cuando decidió matarlos a todos.

“Ella (Karla Patricia) comenzó a hacer alboroto, tomó el teléfono diciendo: ‘Desgraciadísimo, ¿qué es lo que estás haciendo? Ahorita mismo voy a llamar a la Policía para que te vengan a llevar (preso), porque estás haciendo una violación a mi hija’”, narró en la audiencia.

Mairena salió de la vivienda y planificó volver a la casa para cometer el crimen con ayuda de Valdivia, “amigo” de la familia.

A eso de las 11:00 p.m. y bajo el torrencial aguacero, Valdivia se presentó en la casa y pidió que le abrieran la puerta, momento que Rafael Mairena aprovechó para también ingresar. Entre los dos hombres mataron primero a Karla Patricia, luego a su esposo Jairo y finalmente a Mayerling, a quien ambos violaron.

Sacaron los cuerpos y volvieron para llevarse diez quintales de frijoles y un quintal de maíz que había en la vivienda.

Condenados

Durante el juicio, Rafael Mairena intentó alegar que él lo único que hizo fue intentar salvar a madre e hija. “(Jairo Tercero) Zeledón mató a su mujer y a su hijastra y yo lo maté a él”, dijo ante el juez. Pero las pruebas y el móvil del crimen decían lo contrario.

En septiembre de 2015 Rafael Mairena fue condenado en el Juzgado de Violencia de Género de Jinotega por los delitos de asesinato, femicidio, violación y robo agravado en perjuicio de tres personas.

La juez Inés Flores impuso a Mairena 25 años de cárcel por el femicidio de Karla Patricia Pérez Castro, 25 años por el asesinato de Jairo Tercero Zeledón, tres años por robo agravado, 30 años por el femicidio de la menor Karla Mayerling Muñoz Pérez y 12 años por la violación de esta última.

Mairena asumió toda la responsabilidad de los crímenes y en su declaración final dijo que su amigo Juan Diego Valdivia no tenía nada que ver.

La judicial hizo una separación del juicio, por lo que Valdivia regresó a su celda mientras se desarrollaba el proceso contra Mairena.

En noviembre de 2015, el segundo procesado fue sentenciado a treinta años de prisión por ser coautor de la muerte de tres personas en La Unión, Pueblo Nuevo, Jinotega.

De acuerdo con la acusación de la Fiscalía, Mairena había abusado de la menor y quería robársela, mientras que Valdivia sostuvo una relación con la madre, quien lo había dejado, por lo que ambos se confabularon para cometer el crimen. Todavía no queda claro por qué asesinaron también a la adolescente.