Las mujeres y la dictadura

Las organizaciones de mujeres democráticas e independientes de Nicaragua no pudieron celebrar este 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer, por el virtual estado de sitio y la implacable represión contra la ciudadanía que mantiene la dictadura de Daniel Ortega.

Solo las mujeres partidarias del régimen dictatorial, y muchas empleadas públicas obligadas por sus jefes y vigilantes, marcharon en las calles pero no para celebrar el Día Internacional de la Mujer, que es una jornada de lucha por la libertad y el reconocimiento a los derechos y la dignidad de las mujeres, sino para rendir pleitesía a “la mujer” que detenta el poder de manera despótica y despiadada en condición de codictadora.

La dictadura hace alarde de los supuestos beneficios que ha dado a las mujeres, y de los avances que estas han logrado en particular en materia de equidad económica y social, y sobre todo en su participación en las estructuras de poder político y gubernamental.

Pero la verdad es que la situación económica y social de la mujer nicaragüense no ha mejorado, sino que ha empeorado bajo el régimen dictatorial de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Lo que se ha incrementado es la cantidad y ritmo de los femicidios, lo mismo que la violencia sexual, ante la irresponsabilidad de la dictadura que inclusive clausuró las comisarías policiales de la mujer en 2016, pero ahora las ha reabierto solo para aparentar preocupación por la criminalidad machista y tratar de recuperar simpatía entre las mujeres.

Lo que se debe reconocer es el aumento formal de la cantidad de mujeres en los poderes públicos y que la legislación aprobada en los últimos años ha equilibrado teóricamente la participación femenina. Pero también hay que decir que esto más que todo es de fachada, pues en la realidad las mujeres con posiciones en el Estado tienen muy poca o ninguna capacidad para tomar y ejecutar decisiones.

Ya en 2016, en un reportaje de LA PRENSA titulado Muchas mujeres con poco poder, publicado el domingo 6 de marzo de ese año con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, se demostró que a pesar de que son bastantes las mujeres con cargos en el Estado y diversos ámbitos de la administración pública, su poder real es mínimo. Como comentó al respecto una colaboradora llamada Thaimi Acevedo en la sección de Opinión de este Diario, “el modelo de gobierno caudillista, autoritario y burocrático de Daniel Ortega, le impide a esas mujeres expresarse libremente, inclusive en el ámbito de sus funciones, y no permite que ejerzan efectivamente los cargos que ocupan formalmente”.

Sin embargo, es importante que al menos por el fachadismo político que es propio de toda dictadura, más mujeres que antes ocupen formalmente cargos de dirección. En todo caso le corresponderá al nuevo gobierno democrático que inevitablemente tendrá que sustituir en el poder político y la administración pública a la dictadura orteguista, llenar esos espacios con mujeres que tengan capacidad real para desempeñar los cargos, y permitir que lo ejerzan realmente muchas que ya están allí pero el sistema dictatorial no les permite desenvolverse y demostrar su potencial.

Entre tanto, aunque las mujeres independientes y de militancia social y política democrática no hayan podido celebrar su Día Internacional como ellas querían y se debía hacer, las saludamos afectuosamente y hacemos votos por el avance real en el mejoramiento de sus condiciones personales y de género, políticas, económicas y sociales.