De Uruguay a Nicaragua

Las similitudes entre Uruguay y Nicaragua son muy pocas y los contrastes son abismales. Aparte de tener similar extensión territorial, Uruguay tiene 3.5 millones de habitantes y Nicaragua casi el doble, 6.3 millones y de hablarse en ambos países la lengua castellana, las semejanzas terminan.

La reciente toma de posesión del presidente Luis Lacalle Pou el pasado 1 de marzo, divulgada por los medios internacionales y las redes sociales, nos obliga a comparar los dos sistemas políticos.

Para un nica, ver el acto de cambio de mando por televisión resulta como ver un cuento de hadas en una película de nuestro imaginario político.

Mientras en Nicaragua la Policía Orteguista, actuando como un ejército de ocupación, se dedica a sofocar con uso ostensible de fuerza cualquier gesto de protesta del pueblo, incluido el piquete de un grupo de mujeres en el propio Día Internacional de la Mujer el domingo pasado, o la reciente invasión policial a un centro comercial, en Uruguay tenía lugar una pacífica transición del poder, del Frente Amplio, un partido de izquierda, que gobernó 15 años, a una coalición de centro derecha, liderada por el Partido Nacional.

Aquello en Uruguay fue una fiesta cívica, donde los perdedores como el expresidente Tabaré Vázquez, con gran hidalguía y arraigada costumbre democrática, felicitó al ganador y con una gran sonrisa, luego de ponerle solemnemente la banda presidencial, lo presentó ante el público y ante 120 delegaciones internacionales congregadas en la Plaza de la Independencia, simbolizando así el traspaso de mando. Es el ADN de la democracia.

Poco antes, en el Senado, el actual senador más votado y expresidente del Uruguay, don José (Pepe) Mujica, le tomó al nuevo presidente la promesa de ley en una ceremonia donde privó un ambiente fraterno impregnado de patriotismo, del que fueron testigos muchos dignatarios extranjeros y millones de personas alrededor del mundo.

Si tan solo en Nicaragua la Policía Orteguista se tomara una vacaciones en Uruguay y asistiera en Montevideo o Punta del Este a un seminario intensivo de relaciones humanas, o si Ortega tuviera un poco de ese espíritu democrático, que derrocharon don Pepe Mujica, el expresidente Tabaré Vázquez y el nuevo y joven presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, quizás otro gallo cantaría.

Mientras tanto, la brecha económica entre ambos países se seguirá ampliando, Uruguay con un ingreso per cápita anual en el 2019 de 24,362 dólares y Nicaragua 5,681 dólares y un índice de desarrollo humano IDH que ocupa el puesto 126 mientras que Uruguay, calificado como muy alto, ocupa el puesto 50.

Pero no es necesario ir tan lejos para aprender de democracia, Costa Rica es un país mucho más cercano, pero mucho más parecido a Uruguay, que a Nicaragua y para muchos nicas es el paradigma de nuestro modelo democrático.

El autor es periodista, exministro y exdiputado.