Un quinquenio de catalepsia del café

Según la descripción de catalepsia es la muerte aparente, término médico-legal que tuvo origen en el siglo XIX en algunos países, de ahí se estableció el periodo de 24 horas para mantener el cadáver en condiciones compatibles con la vida antes de ser enterrados o incinerados.

Quisiera hacer una metáfora de este estado para nuestros cafetaleros, quienes son conscientes que sus plantaciones tienen una vida útil de al menos 15 cosechas, lo que indiscutiblemente lo vuelve un rubro de largo plazo.

Sin embargo este año acumularon 5 largas cosechas subsistiendo con un precio de venta por debajo de su costo de producción, para lo cual resultara lógico dimensionar el enorme problema que acarrean los caficultores en una batalla de sobrevivencia lineal, donde la embestida de los precios internacionales ha afectado directamente a 25 millones de familias en el mundo, con muchas fincas colapsadas.

Solo con el propósito de ilustrar la magnitud del caso, el directivo de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), José Sierra, expresó en marzo 2019 su deseo de que Colombia saliera del esquema de la Bolsa de New York, esquema que hoy en día es y continuará siendo referencia para este “commodities”, para el punto en cuestión es irrelevante si es o no el esquema correcto, mientras los esfuerzos de los gremios o países de orígenes son gritos en el desierto, el negocio del café es insostenible y cualquier otro negocio será insostenible si opera con pérdidas, produciendo un inminente desastre que los colocara en un inevitable viaje al “seol”, producto de su “aparente muerte” (iliquidez).

Es posible que, para muchos, mi metáfora sea una ilustración trágica y fatalista; sin embargo, para los que hoy están de cuerpo presente, escuchando en su propia vela los murmullos de su existencia, creerán que mi metáfora no reúne el sufrimiento e impotencia que les embarga. A pesar de que se vislumbra una salida al final del túnel, ya que por un efecto natural de ciclos se abrirá una brecha entre oferta y demanda, producto de la eliminación forzada de la producción mundial, provocando una reacción positiva para los países de origen reflejada en un incremento de los precios internacionales.

Lo cual inducirá que los corazones de muchos productores palpiten nuevamente y aunque no con robusta salud, al menos podrán sobrevivir a la crisis mundial y podrán contar a sus generaciones que el epílogo de su existencia en este gremio aun no se escribe.

El autor es especialista en Mercados de Futuros y Opciones
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