¿Cuál economía, para cuál patria?

En el contexto de la crisis sociopolítica actual, el rumbo de la economía es un dilema prioritario para nuestra población. Por un lado, actores económicos y políticos creen que el Estado debe generar confianza política respetando los derechos humanos y condiciones democráticas, para reactivar y sentar bases de una nueva economía. Del otro lado, un régimen reprime los liderazgos y movimientos sociales de oposición, desconectando al país del mundo democrático, del cual dependemos económicamente, y busca, sin embargo, apoyo de actores económicos importantes para su sobrevivencia. Según la estrategia que prevalezca, será el tipo de economía de los próximos años.

Se destruyó rápidamente lo construido sobre arena. Un notable crecimiento económico de una década desapareció en un suspiro por carecer de cimientos sólidos. Bastó que el gobierno desatara una insólita violencia contra un pueblo desarmado para dinamitar el llamado estado de bienestar y desnudar su irrespeto a las libertades. La insostenibilidad del llamado bienestar es responsabilidad compartida entre gobierno y sector privado; pero más del gobierno por despedazar la burbuja estructural o imagen de bienestar general.

Políticamente, la alianza pública-privada colapsó, porque era un modelo neoliberal mixto (de derecha y de izquierda); empujando de ambos lados hacia un crecimiento desigual, sin estrategia de desarrollo, y ansias de centralizar estatalmente la economía. Y económicamente faltaron: a) consenso y protagonismo amplio de actores; b) estrategia de transformación y diversificación productiva; y c) rutas de formación en competencias y valores humanos de los agentes económicos.

Condiciones de sobrevivencia. Con los despojos del naufragio económico a que el régimen sometió al país, y empecinado en sobrevivir políticamente, busca su sobrevivencia económica, contando fundamentalmente con sus bases partidarias más fanáticas. Estrategia sin sentido económico ni político.

Económicamente, las medidas recesivas llaman a una depresión; cuidar las reservas financieras internacionales es solo paliativo de la caída indetenible del PIB para un ciclo de tres años, según los expertos; desempleo galopante y crecimiento de la pobreza. Resultados de las reformas, fiscal y al Seguro Social; confiscaciones de propiedades, secretismo de información y registro público de propiedades; incrementos de cobros y precios por servicios y productos básicos. Fuentes financieras del Gobierno secándose por presiones y sanciones internacionales. En síntesis, un gobierno creando condiciones económicas adversas para activar una economía para todos.

Políticamente, desconecta al país del mundo democrático, reprimiendo violentamente los verdaderos liderazgos y movimientos de oposición; especialmente estudiantes y campesinos. Piensa que acallándolos lograría el apoyo de actores económicos importantes. Pero, internacionalmente aislado; aliados del Alba de capa caída, y ni rusos ni chinos apoyarían un país geopolíticamente distante; improductivo para chinos e incompatible tecnológicamente para rusos. ¿Habrá actores económicos internos importantes que se dobleguen ante esa propuesta, dando las espaldas a la resistencia ciudadana? La sobrevivencia del Gobierno no es viable económicamente ni para valores de ética política; entonces, ¿de cuál economía y para cuál patria estamos hablando?
Economía y Patria a las cuales apostar. Se superará el dilema económico superando la crisis socio-política. Este camino impone valores éticos y decisiones políticas que los decisores económicos deben desarrollar, pues no habrá economía digna sin libertad de las y los presos políticos, respeto a los derechos humanos y libertades ciudadanas.

Si el sector privado quiere que nuestra sociedad lo respete en el futuro, debe pasar de pronunciamientos a acciones de solidaridad con quienes demandan justicia y claman por sus derechos; empleando su profesionalismo y recursos para presionar por condiciones creíbles para reformas y elecciones oportunas, y poder así transitar hacia una patria libre y democrática, en donde la economía también se democratice con equidad y sentido humano para todos.

El autor es especialista en Educación para el Desarrollo Humano Sostenible