Un «país ocupado»

La continua presencia militar norteamericana en nuestro país se dio en la época de la Doctrina Monroe, de las llamadas “guerras bananeras”, de nuestros conflictos internos y está registrada en la historia nacional como un largo periodo de inestabilidad, cuya culminación lo constituye la gesta del General Sandino, que logró expulsarlos de nuestro país.

Fueron “marines” los que derrotó el General de Hombres Libres, quien pasó a la historia como un verdadero patriota y nacionalista, nada de socialista, menos aún comunista. El General de Hombres Libres es la antítesis de la nueva dictadura instalada en contra de la dignidad nacional, pretendiendo gobernar por medio de la fuerza a un pueblo en resistencia silenciosa tras el objetivo de una Patria Libre.

Lo que estamos viviendo es una suerte de intervención militar sui géneris, desde adentro, desde las entrañas del crimen y la barbarie ejecutada por las propias fuerzas policiales y parapoliciales, devenida en una institución que olvidó y desnaturalizó su mandato de respeto a la Constitución para servir al pueblo nicaragüense, no para reprimirlo hasta asesinarlo, sino para hacer cumplir la ley en materia de los derechos humanos y políticos de la ciudadanía. Para cautelar y proteger nuestro derecho a la democracia, a las elecciones periódicas, al pluralismo en todas sus manifestaciones y expresiones, en fin, a la libertad.

Lo que tenemos hoy es una policía que sirve a un patrono y a una maquinaria corrupta que ya ni siquiera puede ser llamada partido político. Esta Policía Nacional es enemiga de su propio pueblo y sirve de maquinaria criminal para intentar mantener sojuzgada a la población, que continúa demandando libertad, democracia y paz definitiva, verdadera y por tanto duradera. No es la paz de los cementerios.

Vivimos una modalidad de “guerra de baja intensidad” llevada a cabo por las fuerzas represivas en contra del propio pueblo nicaragüense, nuevamente conejillo de indias de la locura y la ambición por el poder.

Qué lejos estamos del sueño democrático que quiso construir doña Violeta, traicionado por Alemán y frustrado por el pacto de reparto en la administración del ingeniero Enrique Bolaños.

¡Hasta dónde nos han llevado!

El autor es presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del partido CxL.