Zona de Strikes: Big leaguers nicas iban bien antes de la pausa

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Cualquier medida que sea implementada para preservar la vida es correcta, aun cuando sea impopular, como la suspensión de las actividades deportivas a nivel mundial.

Hay cosas mucho más valiosas que el deporte, pero el papel que juega el deporte en términos de salud mental en un mundo cada vez más estresante, es enorme e invaluable.

El técnico argentino, César Luis Menotti, solía decir que “el deporte es lo más importante entre las cosas menos importante”. Y cuanta razón hay en todo ese enunciado.

Y ver el deporte solo desde la perspectiva de industria del entretenimiento, que sí lo es, es una valoración sesgada, cuando efectivamente conocemos su impacto para una vida mejor.

Pero el coronavirus logró lo que no pudo la II Guerra Mundial: frenar el mundo del deporte. Todo porque ahora el enemigo no está lejos, sino entre nosotros y además es invisible.

Y como en toda crisis, hay perjudicados y oportunidades. He pensado en quienes han trabajado arduamente para alcanzar en este momento su mejor condición para competir.

Pero también quienes se han lesionado, dispondrán ahora de más tiempo para la recuperación y volver al nivel necesario para competir en la más altas esferas de exigencia.

Pensando estrictamente en los jugadores nicaragüenses en las Grandes Ligas, es una pena todo lo que pasa. Todos ellos, excepto JC Ramírez, estaban listos para competir.

Erasmo Ramírez, quien pasó la mayor parte del 2019 en AAA, estaba encendido al servicio de los Mets. Registraba 1.13 en ocho entradas lanzadas, con diez ponches y tres bases.

Lo mismo pasaba con Cheslor Cuthbert, artillero que ha tronado sin pausa con los Medias Blancas, justo como lo necesita para recuperar el valor de sus acciones. Batea para .407.

Jonathan Loáisiga era el candidato más fuerte para quedarse con el quinto puesto en la rotación de los Yanquis. Al momento de parar tiene 2.70 con 14 ponches y una base en diez innings.

Alex Blandino ha renovado su valor como un jugador versátil para los Rojos. Ha jugado donde lo han necesitado y su promedio está en .458 con siete remolques y un jonrón.

Estos jugadores a pesar de que entrenarán por su cuenta o en los complejos de sus equipos, sufrirán pérdidas de ritmo y deberán trabajar muy duro para recapturarlo una vez que vuelva la acción.

Sin embargo, no hay nada como estar vivo. Lo demás se puede recuperar, pero mientras hay vida, hay esperanza y a eso obedecen las medidas que se han tomado ahora.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR