De encuestas y encuestados

CARTAS DE AMOR A NICARAGUA

Querida Nicaragua: Es poco menos que inútil hacer encuestas en países comunistas donde el derecho de expresarse ha sido confiscado, donde el pueblo tiene temor de hablar y no dice nunca la verdad de lo que piensa porque teme ir a dar con sus huesos a las tenebrosas cárceles del Chipote. Me sorprendió grandemente ver los resultados de una encuesta publicada en este mismo Diario LA PRENSA el día 7 de marzo recién pasado. La empresa encuestadora pregunta y luego anota las respuestas que le da un pueblo con miedo, con temor de decir la verdad. Si el encuestador le pregunta a un ciudadano común y corriente cuál es su opinión sobre la gestión del gobierno Ortega Murillo, obviamente le dirá que tiene buena opinión, porque el encuestado no sabe quién es el que le está preguntando y no tiene por qué confiar en él, además tiene temor de que su vecino lo escuche y lo delate. Así aunque piense lo contrario contestará a favor del gobierno. De manera que no se puede dar crédito a esta ni a ninguna otra encuesta mientras haya temor en la población. La Policía, esa pandilla de zopilotes armados que profanan templos y detienen a cualquier ciudadano sin orden judicial alguna, aparece con un 43.6 de opinión favorable. ¿Habrá quien crea en esa encuesta?

Y el colmo, la Iglesia católica con un 59.7 y la iglesia protestante con 70.4 de buena opinión. Todos sabemos y hemos visto cómo los señores obispos católicos luchan predicando y actuando a favor de los detenidos, de los fusilados, de los apaleados, mientras los llamados reverendos protestantes guardan un cobarde silencio. ¿Será esto lo que el pueblo prefiere, o será que por miedo opina a favor de estos?

Invertir dinero en encuestas en países donde la población tiene miedo de hablar es un desperdicio. Aquí nos basta con observar lo que ocurre todos los días; iglesias católicas donde los párrocos no tienen pelos en la lengua y predican la palabra evangélica y la comparan con la tragedia que vive nuestro pueblo, obispos perseguidos y asediados por un gobierno evidentemente ateo, sin Dios y sin ley; un gobierno indiferente ante las necesidades, el hambre y la pobreza de su pueblo, cargándolo cada día de más y más impuestos y encareciendo los servicios públicos sin compasión alguna.

Y este gobierno aparece en la tal encuesta con un 50.3 por ciento de buena opinión del público. Me pregunto dónde estará ese porcentaje cuando ni los propios sandinistas están contentos y hacen acres comentarios en privado, casi en secreto, para que nadie pueda oírlos y delatarlos.

De la plaga de encuestadores… líbranos Señor.

El autor es empresario radial, fue candidato a la Presidencia de Nicaragua