¿Cuál es el récord más difícil de romper en nuestro beisbol?

Dicen que no hay récords imposibles, pero al menos en el contexto actual que vivimos en la pelota nacional, estas cifras parecen de otra galaxia.

Hasta hace pocos de años, Julio Medina era parte de este grupo como único con una temporada de 100 carreras anotadas, pero el también leonés, Arnol Rizo, derribó su registro en 2016, demostrando que todo se puede.

Sin embargo, a corto plazo, estos números no se ven amenazados:

1) 42 JONRONES DEL “TIBURÓN”

La historia de las Grandes Ligas no presenta un solo bateador de 40 jonrones con menos de 400 turnos al bate en una temporada. En Nicaragua si lo hay, Ernesto López, quien en 1978 depositó 42 pelotas en las graderías en 343 viajes al plato.

Así de increíble es este récord. Cada vez que el “Tiburón” se plantaba en el cajón de bateo, los lanzadores soltaban la bola y cerraban los ojos, rezando que no viajara fuera del parque.

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Un año antes, en 1977, Ernesto descargó 41 proyectiles en 391 oportunidades al bate, para un ritmo de un jonrón cada 8.8 turnos en sus dos monstruosas temporadas. Y también es dueño del récord de carreras impulsadas en una campaña con 117, el cual sí fue amenazado por Juan Carlos Urbina, en la kilométrica campaña de 2016.

2) 27 COMPLETOS DEL “ROBOT”

Los juegos completos están por desaparecer en el beisbol. Los brazos están siendo cuidados como tesoros y muy pocos exponen a sus tiradores a caminar más allá de seis entradas.

De modo que los 27 juegos completos de Alfredo Medina con los Tiburones de Granada de 1981, quedarán archivados como un récord de otro planeta y se tiene bien merecido el sobrenombre de “El Robot”.

Medina completó cada uno de sus 27 inicios de esa campaña, incluyendo uno de 14 innings. Además, tuvo gasolina para relevar en cuatro juegos más y en total recorrió 251 episodios. Después de eso, no volvió a ser el mismo, aunque ya había hecho lo suficiente para poner su nombre con letras mayúsculas en el libro de los récords.

3) 0.14 DE MOYA

El libro de los récords trae consigo una lupa para poder ver la efectividad de Julio Moya con León en 1984. El 0.14 de Moya es uno de los registros más impresionantes de nuestra historia.

El leonés solamente permitió dos carreras limpias en 128 entradas, mientras se dirigía a la conquista de la triple corona del pitcheo, con 12 victorias y 95 ponches, además del minúsculo 0.14 de efectividad.

A Moya le hicieron las dos carreras limpias en un mismo inning, empujadas por un sencillo de Róger Guillén, del Bóer, en su único momento de debilidad, que fue seguido de una hilera de 93.1 entradas sin permitir carreras limpias.

Ernesto Lopez, del Granada, en los años 80. LA PRENSA/ARCHIVO

4) 3 NO HITTERS DE CHÉVEZ

No estamos hablando de la carrera del leonés Antonio Chévez, sino de la temporada 1973, una de las mejores que se recuerde para lanzador alguno en la historia de nuestro beisbol, al registrar balance de 20-1 con tres juegos sin hit ni carrera, dos de ellos en el momento más duro, los playoffs.

El 10 de abril de 1973, estuvo imbateable durante nueve episodios ante el Chinandega. Chévez repitió la hazaña el 26 de mayo, frente al Carazo. Y el 7 de agosto, con solamente tres días de descanso, anuló por completo al San Fernando, adornando su labor con 10 ponches y 16 bateadores retirados en fila, para garantizar el título del León.

5) 59 ROBOS DE SANDY

En 2012, Iván Marín llevaba un ritmo para atacar el récord de 59 bases robadas de Sandy Moreno, pero quedó corto con 47, reiterando lo difícil que es esta marca, porque no solo se trata de correr y tomar el tiempo al lanzador, sino de durabilidad.

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Marín explica que los robos de bases lo iban degastando por los golpes en las barridas, algunos terrenos de juegos en mal estado y el cansancio.

6) .468 DE PEDRO LUIS

El cubano Pedro Luis Rodríguez conectó 73 imparables en 156 turnos al bate, la mayor parte de ellos en el bondadoso “Chale Solís” de Matagalpa, para establecer un promedio de bateo de .468 en la temporada de 1996.

Rodríguez rompió la marca de .439 de Nemesio Porras y la llevó a un nivel difícil de igualar, porque se trata de batear todos los días de 4-2.

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7) 18-0 DE ÁLVARO

Está tan reciente que da la impresión que está al alcance, pero olvídense. El balance de 18 triunfos sin conocer la derrota de Álvaro López en el 2012 debe durar mucho tiempo porque no solo se trata de la calidad del lanzador, sino del respaldo de su equipo, y López tuvo ambas cosas en su mágica temporada con el Bóer.