Estrategia educativa para enfrentar el coronavirus

Nicaragua ante el avance del coronavirus ya se encuentra aislada por el rechazo político y económico de la comunidad internacional al gobierno. Completan nuestro cuadro quasi cuarentenal un cerco epidemiológico de nuestros vecinos regionales, mientras la Unión Europea, China y Estados Unidos, tienden a la desconexión internacional. Ese aislamiento indirecto infunda al gobierno optimismo y una errónea estrategia de exposición al peligro de la población; mientras los epidemiólogos nacionales e internacionales consideran cuestión de tiempo para que surjan brotes fuera de control. Es de elemental responsabilidad tomar medidas preventivas de salud, con estrategias educativas para el adecuado comportamiento de la población y evitar la propagación del Covid-19, siendo un reto de unidad nacional.

Concentrarnos en nuestras casas debería ser de consenso y contar con el respaldo de todos y todas, ya que los epidemiólogos enfatizan la interacción social como principal fuente de contagio y ante los brotes de la pandemia no hay en nuestro país capacidad instalada de camas hospitalarias, equipos para pruebas y tratamientos especiales. No hacerlo podría convertirnos en protagonistas de una tragedia anunciada.

También acompañar a la población con información verdadera, sistemática y didáctica en los medios de comunicación sobre la naturaleza del virus, la enfermedad, los riesgos, actualización de la situación y las medidas preventivas por parte de las autoridades. Medidas y mensajes coherentes con las orientadas por la Organización Mundial de la Salud, promoviendo en la población actitudes responsables y solidarias. Y evitar riesgos de propagación, suspendiendo actividades colectivas, marchas, espectáculos y aglomeraciones; con mayor control de entradas y salidas del país. Llamando a la calma para actuar efectivamente mientras dura la emergencia.

Suspender clases por un período prudencial bajo una modalidad de educación a distancia es altamente recomendable en el actual contexto. La normalidad de la comunidad educativa favorece la indefensión ante inminentes brotes y propagación de la pandemia. Esta comunidad, con alrededor de dos millones de personas de todos los niveles educativos, son potenciales contagiados y transmisores a toda la población, ya que interactúa diariamente con sus familias adonde también están las personas de mayor riesgo.

Pero es importante que la educación a distancia funcione bien. En estos días de coronavirus la experiencia de países afectados indica que pleno dominio y siempre es necesaria la intercapacitación y preparación entre docentes y especialistas en soporte tecnológico. Desarrollar redes de estudio, unidocentes en primaria y preescolar, y pluridocentes por asignaturas en secundaria, universidades y centros tecnológicos, supone priorizar temas y competencias fundamentales para cada nivel educativo.

Asegurar encuentros y mensajes educativos interesantes, y hacer del hogar un ambiente educativo deseable en medio de esta situación especial. La docencia con un rol activo de comunicación en tiempo y forma con sus estudiantes, creando ambientes virtuales dinámicos y motivadores del aprendizaje. En tanto, padres, madres y tutores siendo educadores, dando seguimiento y apoyando en los estudios a sus hijos e hijas; propiciando actividades de interés y momentos recreativos, según la edad del o la estudiante.

Así, se podrá continuar los estudios, mejor donde haya mejores docentes, tecnología, y participación de padres y madres y tutores; pero habrá continuidad general. Entretanto el estudiantado, la comunidad educativa y la población se mantendrán a buen recaudo. Será más fructífero que mal atender la pandemia con miles de personas sin posibilidades de atención en un saturado sistema de salud. Con devastadores efectos sociales, económicos, políticos, y sobre todo humanos, lo cual todavía podemos evitar. Tendremos mayor éxito si nos unimos todos, pero si no logramos unirnos, lo que hagamos como organización, familiar o individualmente, por educar y autoeducarnos para prevenir ahora, nunca será exagerado, ante la alta probabilidad de lamentarnos después.

El autor es educador.