La «cuarentena» de Daniel Ortega y Rosario Murillo ante el Covid-19

El comportamiento de la pareja de dictadores de Nicaragua ante la pandemia mundial del Covid-19 no deja de sorprender. Desde las medidas que han tomado hasta las que no han tomado. Mientras el mundo tira hacia la prevención el régimen de Daniel Ortega tira a la propagación.

El 21 de marzo el doctor Alejandro Enrique Lagos dijo que Daniel Ortega y Rosario Murillo necesitaban una evaluación psiquiátrica, por como estaban manejando la situación pandémica.

El presidente ausente

Una de las últimas apariciones oficiales de Daniel Ortega fue la del 21 de febrero de este año cuando asumió de nuevo el máximo cargo militar el general Julio César Avilés. Días antes, el 11 de febrero se vio a un Ortega de pocas palabras en un discurso corto entregar medallas a los mejores estudiantes y profesores de las escuelas públicas.
Desde entonces y luego de que informara de manera oficial que el Covid-19 estaba en Nicaragua, a Daniel Ortega no se le ha escuchado la voz. En cambio, a la vicepresidenta Rosario Murillo muy a su estilo, se le escucha a diario y a veces en horario nocturno.

El exdiputado Eliseo Núñez asegura que esta desaparición de Ortega es porque sabe que está entre el grupo de mayor riesgo ante la enfermedad y por tal razón no se le ve en público ni a él ni a Murillo.

“Tenemos información de que solo tres personas tienen acceso directo a Daniel Ortega y Rosario Murillo. Estas tres personas antes de entrar a conversar con ellos pasan por un cuarto de desinfección. Están literalmente encerrados y aterrados”, aseguró Núñez a DOMINGO.

En la misma línea va el politólogo Félix Maradiaga que señala que Ortega ha entrado en una “cuarentena junto a su familia».

Esta desaparición evidencia “la falta de liderazgo de Ortega y su cobardía”, finaliza Eliseo Núñez.

Medidas impropias

Tras confirmarse el primer caso de Covid-19 en Nicaragua otra de las medias que tomó la pareja presidencial en el plano privado fue dejar de mandar a sus 23 nietos a la escuela. Los menores asisten al Colegio Alemán.

De Carretera Sur desaparecieron los más de 30 oficiales de la Policía Orteguista y los cinco microbuses escoltados que a diario movilizan a los nietos de Daniel Ortega.

Esta medida contrasta con el llamado a la movilización “Amor en tiempos del coronavirus”, o a la medida de enviar a personal del Ministerio de Salud a realizar visitas casa por casa, para dar charlas sobre la prevención del Covid-19. Su objetivo era un millón de casas.

Murillo ordenó una campaña de “información y prevención” similar a las campañas contra el dengue o la malaria, sin tomar en cuenta que precisamente el contacto entre personas es lo que favorece la transmisión del Covid-19.

Simulacros y Semana Santa

El 19 de marzo la dictadura de Daniel Ortega realizó un simulacro de terremoto en diferentes puntos de Nicaragua. Este simulacro se realizó incluso en ciudades como Bluefields donde nunca se ha sufrido un terremoto.

Mientras tanto en los puertos de Corinto y San Juan del Sur se abrieron los muelles para que varios cruceros tocaran tierra firme y hasta se expuso a niños a recibir a los turistas a pie de escalera de las embarcaciones. Por si fuera poco, desde el Instituto Turismo se anunciaron “80 actividades de Semana Santa”, cuando la Iglesia Católica ya orientó la suspensión de sus actividades religiosas.

Ante tantas medidas contrarias a las recomendaciones de la OMS y el que regímenes similares al de Ortega como el de Cuba y Venezuela comenzaran a tomar medidas ante el avance de la enfermedad, Ortega y Murillo se van quedando solos y aislados.

Juan Sebastián Chamorro destacó esta cuestión señalando que Ortega “ni a sus aliados escucha”.