Empresarios unidos contra el Covid-19

Las organizaciones empresariales y la institución de investigaciones del sector privado, acogieron el llamado que hizo el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), el 31 de marzo recién pasado, a enfrentar unidos y de manera coordinada la pandemia del coronavirus que amenaza con causar graves estragos en la salud, la vida familiar y social de los nicaragüenses, y la economía nacional.

Según publicó ayer el diario LA PRENSA, el Cosep, AmCham y Funides crearon un Grupo de Trabajo inicialmente integrado por dichas entidades del sector privado, con la asesoría académica y estratégica del Incae, “para apoyar las diversas iniciativas de prevención y mitigación del virus”.

A nuestro entender, la propuesta de la empresa privada no es para someterse al Gobierno. No es eso lo que dice su declaración publicada este jueves 2 de abril. Sin embargo, en las redes sociales no han faltado los mensajes de los detractores de los empresarios y enemigos de la empresa privada, que califican falsamente la iniciativa empresarial como una propuesta para ayudar a la dictadura, o salvarla.

En todo caso lo importante no es la falacia de los detractores de la empresa privada, ni la actitud negativa y hostil del régimen orteguista, sino la buena voluntad de los empresarios, su disposición a trabajar por el bien de Nicaragua.

Es bien conocido el exclusivismo del régimen orteguista, su arrogante pretensión de superioridad sobre todas las instituciones sociales y personas particulares que no se someten a su poder autocrático. De modo que no cabe esperar que Daniel Ortega llame al sector privado para trabajar en conjunto y coordinadamente en la emergencia de salud, social y económica, como debería ser para bien de Nicaragua y de todos los nicaragüenses.

De todas maneras, en su función de gobierno el régimen orteguista puede —si quiere— aprovechar las propuestas y acciones del sector empresarial, “relacionadas con las políticas públicas y privadas que pueden aportar a la construcción de la respuesta de toda la sociedad nicaragüense a la crisis de salud y a la situación socioeconómica”. Como se dice en la declaración del sector empresarial unido, esas medidas son para que todos enfrenten juntos la amenaza y las consecuencias del coronavirus.

En tal sentido es muy importante el anuncio de que “se iniciará un Fondo de Asistencia Humanitaria para apoyar económicamente a iniciativas de prevención, tratamiento y mitigación del virus, priorizando las iniciativas independientes de salud ya existentes”.

La empresa privada está demostrando otra vez su apertura democrática y su capacidad de iniciativa y de acción ante las catástrofes nacionales, naturales, sociales y políticas. Sin duda que frente a la devastación de la economía que causará la pandemia —la cual agravará la crisis ya existente desde los sangrientos sucesos de abril de 2018—, el rol de la empresa privada será determinante para la reconstrucción económica nacional. Siempre y cuando se quiera construir una economía robusta para la prosperidad de todos los nicaragüenses.