Pandemia del Covid-19 marca un antes y un después en la tradición religiosa de Masaya

Los habitantes de Masaya vivieron este Jueves Santo un hecho sin precedente en la historia moderna de la ciudad y es que la icónica procesión del Señor de los Milagros o Santo Entierro, no recorrió por las noche las calles de la ciudad, a como se ha hecho de manera inenterrumpida desde hace más de 100 años. La razón, evitar la aglomeración de personas que es una de las formas de contagio del virus Covid-19.

» Este es un golpe duro para la fe visual», reconoce el padre Alexander Zamora, párroco de la iglesia el Calvario en Masaya y santuario de la venerada del Señor de los Milagros, que es una imagen de Cristo en su lecho de muerte. “La gloria de la música y de los arreglos (de las carrozas) han dado paso a la sobriedad al recogimiento en esta Semana Santa», subraya el sacerdote.

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Para este Viernes Santo, la iglesia El Calvario, solo estuvo abierta de las cuatro a seis de la mañana. “El Viernes Santo (no va a salir ninguna procesión, para evitar la aglomeración de personas», subrayó el joven sacerdote.

El presbítero recurriendo a la historia señaló que desde que existe Masaya como ciudad cuya historia data desde 1839 está es la segunda vez que no hay procesión en Semana Santa. “La primera vez fue allá por los años 1,800 cuando hubo otra pandemia», señala el padre Alexander Zamora.

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Padre Alexander Zamora, LAPRENSA/ Ernesto García,

La procesión del Señor de Los Milagros o Santo Entierro sale de la Iglesia El Calvario al anochecer de cada Viernes Santo y regresa al templo al amanecer del día siguiente. Este Jueves Santo, el templo, al igual que las otras iglesia de Masaya, sólo estuvo abierta hasta las cuatro de la tarde.

A pesar de las limitantes impuestas por la pandemia del coronavirus este Jueves Santo, los fieles católicos llevaron sus ofrendas al Señor de Los Milagros que consisten en frutas de la época y hasta aves de corral.