Antes del 18 de abril de 2018

Aunque lo prioritario para todos debe ser combatir eficientemente el coronavirus, los medios oficialistas no cesan su campaña culpando de todo al “intento golpista”. Ante esto, hay que aclarar algunos puntos.

La propaganda del Gobierno dice que antes del 18 de abril de 2018 los nicaragüenses vivíamos en paz, el país progresaba, había un 4.5 por ciento de crecimiento anual, había inversiones, crecía el turismo, aumentaba el empleo y disminuía la pobreza; pero —afirma esa propaganda— la oposición intentó un Golpe de Estado contra el comandante Ortega, creando violencia y causando el retroceso económico del país. Agregan que gracias al comandante Ortega Nicaragua iba bien y que solo con él podremos salir adelante.

Tal propaganda es falsa. Cuando se dicen cosas falsas mezcladas con algunas verdades, se puede dar la apariencia de que todo es cierto. Por eso, las verdades a medias sirven para propagar las peores falsedades.

Es cierto que antes de abril de 2018 el país económicamente iba bien, pero no gracias al comandante Ortega y doña Rosario Murillo, sino “a pesar” de su gobierno. Fue la empresa privada con inversiones nacionales y extranjeras, nuestra industria, comercio, construcción, producción agropecuaria, inversión en turismo, etc., lo que desarrollaba bien nuestra economía, a pesar de los cobros injustos, retenciones indebidas, ineficiencia y tantos obstáculos que ponen al sector privado los organismos públicos como la DGI, Aduana, Alcaldía de Managua y otras dependencias del Estado.

Los aumentos en los presupuestos de salud, educación e infraestructura no se debían a ninguna generosidad ni eficiencia del Gobierno, sino a algunas donaciones y a los impuestos pagados por todos los nicaragüenses; impuestos que se recaudan del esfuerzo de empleadores, empleados, empresarios, profesionales, obreros y campesinos. Por eso iba bien la economía. Cualquier gobierno puede favorecer la economía sin hacer nada, con solo dejar trabajar al sector privado. Pero, ¡imagínese! Con un gobierno democrático y facilitador todo sería mejor.

Aquí se destruyó la democracia. Empezando con las primeras elecciones celebradas bajo este gobierno, que fueron las municipales de 2008, no volvimos a tener más elecciones libres y honestas. Se adjudicaron mediante el fraude 72 por ciento de las alcaldías. Se suspendió la publicación en la web de los resultados de cada Junta Receptora de Votos, de cuyas actas tenía copia la oposición, y no hubo forma de cotejar esas actas con los fraudulentos resultados globalizados. Así lo denunciaron la Conferencia Episcopal, el Centro Carter, la Unión Europea y la OEA.

A pesar de todo, antes del 18 de abril de 2018, los nicaragüenses seguíamos trabajando, esforzándonos para mejorar nuestra economía, aunque el Gobierno destruía la institucionalidad, desnaturalizaba la Policía y el Ejército, controlaba la Asamblea Nacional y la Corte Suprema, violaba la Constitución y reprimía nuestros derechos.
¿Qué pasó aquel 18 de abril? Un grupo de ancianitos jubilados acompañados por algunos jóvenes se manifestaron en León contra un decreto que obligaba a los jubilados del INSS a pagar una cuota por sus medicinas. El Gobierno mandó sus turbas a disolver con violencia la protesta, resultando ancianitos heridos ante la vista y encubrimiento de la Policía. Aquello provocó una justa ira nacional.

Al día siguiente, en Managua, un grupo de muchachos salieron a protestar contra aquello y las turbas reaparecieron armadas, como pandilleros, con tubos, cadenas, etc. Luego la Policía intervino apoyando a las turbas. La ira creció en todo el país multiplicándose las protestas. La Policía empezó a disparar y cayeron los primeros muertos. Creció aún más la justa ira del pueblo. ¡El Gobierno desató aquel caos! ¿Pudieron evitarse tantos muertos y heridos permitiendo protestas pacíficas, sin turbas ni policías reprimiéndolas? ¡Obviamente, sí!

El descalabro, retraso económico y desempleo actual es el resultado de la represión del Gobierno, porque aquel 18 de abril puso la gota que rebalsó el vaso lleno de inconformidades acumuladas ante la injusticia y la opresión; ahora empeorado por el mal manejo del coronavirus, porque la actuación del Gobierno es, hoy como antes, trágicamente irracional. Esta es la verdad, no la falsa propaganda oficialista.

El autor es comentarista político y de temas religiosos
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com