Daniel Ortega cumple un mes en cuarentena, siendo el único gobernante ausente en la pandemia del Covid-19

El dictador Daniel Ortega cumplió 31 días de no aparecer públicamente este domingo 12 de marzo, manteniendo así la indiferencia ante la pandemia del nuevo coronavirus Covid-19 y sus afectaciones entre los nicaragüenses, que además de la crisis sanitaria se enfrentan a la agudización de la recesión económica solos, puesto que el régimen no adopta un plan de emergencia.

Existía la expectativa entre políticos opositores y la sociedad civil que Ortega rompiera su autoaislamiento por el Domingo de Resurrección, en Semana Santa, lo que no sucedió. Persistió el silencio sobre por qué el dictador no da la cara, mientras su vicepresidenta designada, primera dama y vocera, Rosario Murillo, siguió repitiendo que “en nuestro país todo está en calma».

Murillo tampoco aparece públicamente. Lleva confinada un mes junto a Ortega y su familia en su casa en el reparto El Carmen, en Managua, al noroeste de la ciudad. La vicepresidenta sigue a través de los medios de la propaganda oficialista -controlados por sus hijos-reportando las actividades de las instituciones, repitiendo los informes del Ministerio de Salud (Minsa) sobre el comportamiento del coronavirus en el país y leyendo mensajes bíblicos.

Lea además: El vacío de poder que Rosario Murillo intenta llenar con llamadas telefónicas

La explicación para el analista y jurista, Eliseo Núñez, es que el régimen alimenta el silencio sobre cuál es la situación del dictador por conveniencia política.

“Insisto en que la estrategia de esconder a Ortega es para hacerlo un ‘Dios’ por parte de Murillo, quien es solo una lectora de la Biblia pero ella le vende al pueblo de Nicaragua a Ortega comparándolo con la zarza ardiendo, el trueno que ilumina el camino siendo una herejía total de Murillo, lo lamentable es que aun tiene fanáticos que la siguen», afirmó Núñez.

La última aparición pública de Ortega fue el pasado 12 de marzo cuando participó en una conferencia virtual con el resto de mandatarios del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), donde abordaron la amenaza de la pandemia del Covid-19 a la región. Desde entonces no se le ha vuelto a ver en actos diplomáticos, partidarios o públicos.

Hace 31 días fue la última vez que se le vio al dictador Daniel Ortega en una actividad pública, en la que estuvo la representante de la OPS. LA PRENSA/ TOMADO DE PRESIDENCIA

Ni el fallecimiento del diputado orteguista Jacinto Suárez, de quien se decía era uno de los amigos más cercanos, hizo a Ortega abandonar su autoconfinamiento.

Los nicaragüenses han reaccionado a los llamados de la oposición agrupada en la Coalición Nacional, de la Iglesia Católica y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) practicando el aislamiento social quedándose en casa, las empresas han propiciado el teletrabajo o suspendido las jornadas laborales en acuerdo con los sindicatos. Todo es autoconvocado y contrario a la dictadura Ortega y Murillo que no aplica los protocolos seguidos en el resto de países del mundo para enfrentar el Covid-19.

Puede interesarle: Dictadura pone en riesgo la vida de los reos en La Modelo ante el peligro del Covid-19

Nicaragua es el único país de América que mantiene abiertas sus fronteras, las escuelas y las instituciones promueven actividades de concurrencia masiva. Y los datos sobre los contagios del coronavirus no son creíbles puesto que se reporta un comportamiento contrario a la tendencia mundial.

Hasta ahora el Ministerio de Salud (Minsa) reporta nueve casos positivos, de los cuales uno falleció, cinco se habrían recuperado y tres activos. Sin embargo los casos sospechosos se duplicaron en las últimas 24 horas ya que son diez personas las que dan seguimiento, cuando este domingo eran cinco.

El politólogo Félix Maradiaga señaló a Ortega en demostrar “un comportamiento egoísta», porque si bien suelen ser largos sus períodos de ausencia pública, el hecho que lo haga en el contexto de crisis sanitaria y económica “reitera que en Nicaragua no hay un gobierno en el sentido institucional del concepto».

Le puede interesar: Canasta de alimentos a las familias, eliminar IVA a la canasta básica, reducir tasas al INSS. Este es parte del plan económico urgente propuesto por la UNAB

“Lo que hay es una persona en el poder que tiene años en cuarentena, interesado solo en el beneficio de los suyos y de aquellos más cercanos a la familia en el poder», refirió Maradiaga, miembro del consejo político de la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB).

La oposición reclama en que ante el vacío de poder y la negligencia de la dictadura para enfrentar la crisis por la pandemia se deben reforzar los esfuerzos para “propiciar la salida del régimen y prepararse para gobernar ofreciendo una transición democrática».

“La desaparición de Ortega por tantos días, si bien es parte de su comportamiento habitual, con estos escenarios de una crisis, nos demuestra que no podemos seguir en Nicaragua con un sistema hiperpesidencialista porque, en cualquier estado democrático la ausencia del presidente por tanto tiempo y en una contexto de emergencia, ya hubiesen sido interpelado en la Asamblea Legislativa», señaló Maradiaga.

Periódicos del mundo reportan la ausencia del dictador

La prolongada ausencia de Ortega en la actual crisis de la pandemia del Covid-19 ha sido titulares en los medios internacionales como The New York Times, BBC Mundo, El País, France24, CNN en Español, La Voz de América, Infobae, entre otros.

Nada hace que Murillo u otro funcionario del régimen expliquen la ausencia del dictador, ni siquiera que la oposición nicaragüenses exija que se declare a Ortega incapacitado para seguir gobernando por negligencia e incapacidad para enfrentar la crisis sanitaria por el Covid-19 y el deterioro económico provocado.

Tampoco hay reacción a las críticas de funcionarios del gobierno de Estados Unidos (EE.UU.), de los presidentes de El Salvador, Costa Rica o de organizaciones como Human Rights Watch y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que, al igual que organismos nicaragüenses, han criticado la falta de medidas de prevención del contagio del coronavirus en el Nicaragua porque sigue el régimen organizando y promoviendo actos de aglomeración de personas.

Lea también: Subsecretario de Estado Michael Kozack expone la falta de liderazgo de Daniel Ortega en crisis del Covid-19

Ni la desinformación que circula en las redes sociales sobre que el dictador está enfermo hacen que Ortega, Murillo u otro funcionario del círculo de poder les interese callar los rumores.

El analista Núñez dijo aunque durante semanas han sido rumores “a estas alturas sí creo que debe tener un problema médico, y él por sus supuestos problemas crónicos de salud está aterrorizado encerrado cree que puede contraer el virus Covid-19», dijo.

Aunque no ha sido confirmado por Ortega, existe la información que el dictador padece de lupus desde hace años.

Núñez refirió que la estrategia del régimen de mantener la especulación sobre la condición de Ortega para “endiosarlo ha fracasado» puesto que la ciudadanía “ya conoce su verdadero rostro criminal», por los delitos de lesa humanidad cometidos por la Policía Orteguista y civiles armados desde el estallido de las protestas sociales que este 18 de abril cumplen dos años.

“Sus largas ausencias de Ortega se suple con la represión, que es una política del régimen para imponer la película de terror. Escuchar a Murillo decir (semanas pasadas) que tienen centros escondidos para atender a pacientes con coronavirus, lo que te imaginas es que te secuestrarán y no te darán tratamiento para ayudarte a la enfermedad sino que te dejarán abandonado y te harán desaparecer sin dar explicaciones», señaló Núñez.

Jesús Tefel, del consejo político de la UNAB, prefirió no oxigenar las especulaciones sobre la salud del dictador, sino centrarse en que “en la práctica hay una ausencia de poder, un vacío e incapacidad desde el Estado para atender una crisis humanitaria tan grave».

Tefel dijo que la imagen de Ortega como del régimen están desgastadas. » Como sociedad no hemos esperado a que el régimen nos diga qué hacer para protegernos de la pandemia, sino que la utilización de la tecnología permite darle seguimiento a la crisis del coronavirus, seguir las recomendaciones de la OMS y de otros gobiernos que sí les interesa su población».