Juan Oviedo: «Quiero que me recuerden como uno de los mejores peloteros de mi ciudad y creo que ya lo tengo merecido»

El secreto de la juventud en el beisbol es entrenar duro y entrenar extra, además de pedirle a Dios fuerzas. Solo así se explica Juan Oviedo como ha llegado a los 47 años de edad jugando con la vitalidad y eficiencia de un chavalo, instalado como cuarto bate y primera base de los Tigres de Chinandega.

Oviedo recién quebró el récord de dobles de Marlon Abea en la historia de los campeonatos nacionales de beisbol con 310, es uno de apenas cinco bateadores de 1,600 hits en nuestro beisbol, como prueba de su durabilidad está por convertirse en apenas el sexto pelotero con 1,500 partidos en su carrera y se siente con las energías, salud y motivación para seguir adelante.

Lea además: Aficionados de Masaya, Chinandega, Estelí y Rivas exponen su salud al llegar en gran número a los estadios de beisbol en tiempo del Covid-19

“Primero quiero darle gracias a Dios por la fortaleza que me ha dado para seguir jugando beisbol y creo que todo lo que he logrado ha sido un gran mérito. Recuerdo cuando me preguntaba cuando iba a llegar a 500 hits, luego a mil y después a mil 500. He hecho un gran trabajo como jugador y pienso que he sido un ejemplo dentro y fuera del terreno de juego”, afirma Oviedo, quien el pasado viernes antes del partido contra los Dantos, en Chinandega, le fue reconocido sus méritos de parte de la Junta Directiva de los Tigres en una ceremonia.

Aunque no parece tener fecha de vencimiento y su retiro no está a la vista, Oviedo tardó un poco en llegar al beisbol superior. Debutó en 1994 con Chinandega a los 21 años de edad.

“Comencé un poco tarde por circunstancias de trabajo. Teníamos una familia numerosa y debía ayudar a mi mamá, pero las bendiciones llegan cuando uno menos las espera y son pocos los peloteros que llegan jugando a mi edad”, reflexiona Oviedo, quien es el jugador más veterano de la liga, pero encabeza a los Tigres en promedio de bateo con .382 al iniciar la segunda vuelta del Pomares.

El fin no está cerca

“Me siendo bien físicamente, lo hago a conciencia y entrenando extra, y es algo que le digo al resto de mis compañeros, que traten de competir y que lo hagan con ellos mismos tratando de superarse año con año”, explica Oviedo, quien de por vida tiene promedio de bateo de .322, con 1,635 hits, 109 jonrones y 103 robos de bases, incluyendo tres esta emporada como reflejo que aún se mueve en las bases.

“Ese es el momento más bonito de mi carrera, cuando llegué a los mil hits, 100 jonrones y 100 robos. Es algo que todo pelotero anhela y que cuesta mucho, pero con esfuerzo y esmero lo conseguí. Me he sacrificado mucho, tengo muchos méritos y la mayor parte de mis números son con bate de madera, porque con aluminio todo mundo era buen bateador. El secreto es pedirle a Dios cada día. Él sabe el anhelo de cada pelotero”, dice Oviedo.

A Juan le preguntan constantemente cuando se va a retirar, pues ya va por 47 años de edad y esto es lo responde: “El tiempo lo va a decir, todo el mundo me dice que estoy viejo, pero mientras siga dando los batazos y ayudando al equipo voy a seguir jugando, siempre tratando de rendir al máximo”.

Su papá, del mismo nombre, fue un gran lanzador en la década de los años setenta del siglo anterior y por supuesto él dio sus primeros pasos en el beisbol como tirador.

“Empecé pichando a los siete años de edad y llegué hasta los 15, cuando jugaba Mayor A y llevaba 19 victorias y dos derrotas, pero me probaron en la tercera base y vieron que bateaba bien y ahí me quedé”, recuerda Juan, quien no descarta atacar el récord de hits de todos los tiempos, en poder de un chinandegano, el legendario artillero Próspero González con 1,872 cohetes.

“Eso lo vamos a ver con el transcurso del tiempo. Perdí varias temporadas, como el año pasado que estuve en España, sino estuviera cerca de Próspero, pero voy a seguir jugando hasta donde Dios me de fuerzas”, argumenta Oviedo, quien al iniciar la segunda vuelta estaba a 237 imparables de la marca de Próspero.

Oviedo prácticamente ha vivo de todo en el juego, pero hay algo que le hace falta y lo que haría muy feliz: “Quiero ser campeón con Chinandega. Vamos a intentarlo este año. Sería algo maravilloso”.

La frase

“Quiero que me recuerden como un pelotero que lo dio todo en el terreno de juego, con amor, ganas y deseos. Que la gente me recuerde como uno de los mejores peloteros de mi ciudad (El Viejo) y creo que ya lo tengo merecido, y gracias a Dios porque me ha dado salud”.