Llamado a los nicaragüenses

La humanidad sufre una grave pandemia provocada por el coronavirus. El Covid-19 ya afecta a Nicaragua y la dañará más, si el régimen sigue sin tomar decisiones para combatirlo.

La falta de transparencia del régimen, es una irresponsabilidad y la ejecución de medidas contrarias a las recomendadas por organizaciones internacionales, deriva en un proceder insensato y criminal. Que además está acompañado de falta de información. Ante tanta irresponsabilidad, los nicaragüenses hemos tomado la iniciativa.

Si a pesar de la inacción e indolencia del régimen se salvan vidas durante la pandemia, será gracias a la iniciativa autoconvocada de la población.

Los nicaragüenses debemos felicitarnos porque estamos demostrando que somos un pueblo inteligente y solidario, que enfrenta simultáneamente una pandemia y un gobierno ausente e irresponsable, cuyas decisiones aumentan los riesgos a nuestra salud. Y particularmente porque durante la Semana Santa, optamos por el autoaislamiento.

Decisión que ayudará a reducir la curva de contagio.

Es cierto que no debemos ser alarmistas, ni generar pánico. Pero tenemos que ser responsables y estar a la altura de las necesidades para enfrentar esta pandemia.

En todo el mundo la lucha contra el Covid-19 tiene dos caminos: las decisiones gubernamentales de contención sanitaria y la protección individual de cada ciudadano.

Hago un llamado a las organizaciones cívicas, movimientos sociales, partidos políticos y personalidades, para exigir al régimen que asuma sus obligaciones y adopte las medidas sugeridas por organismos internacionales para proteger a la población. Es importante instaurar una red de apoyo y solidaridad, como la propuesta por monseñor Rolando Álvarez.

Debemos estar a la altura de este momento histórico y no olvidar que solo unidos podremos vencer al coronavirus.

Es necesario adoptar medidas de contención sanitaria: cancelar eventos; suspender clases; y limitar las actividades de ocio y la producción no esencial. Y otras que garanticen la seguridad de los colaboradores de las empresas.

Es vital que el régimen reoriente prioridades, recursos humanos y materiales y priorice el abastecimiento de: mascarillas, guantes, ventiladores, test rápidos, y pruebas PCR.

Estas acciones deben complementarse con otras que garanticen, el acceso de los servicios básicos, agua y luz, a los grupos más vulnerables. Y suspender su pago por al menos tres meses, en los que debe prohibirse su desconexión. Y suplir las necesidades nutricionales de la población más necesitada, a través de la entrega de paquetes de alimentos.

Esta crisis no puede ser excusa para limitar las casi inexistentes libertades ciudadanas. La liberación plena de los presos políticos, es una reivindicación humanitaria justa y a la vez una medida de salud necesaria.

El coronavirus no conoce fronteras, ni distingue entre territorios, ni entre personas ricas o pobres. Protejamos especialmente a los más vulnerables: los adultos mayores y enfermos crónicos.

Los invito a apostar por una Nicaragua con instituciones sólidas, en la que se concreten los anhelos de libertad, justicia y democracia, que impulsaron la rebelión de abril y que continúan vigentes.

Sé que con la responsabilidad que amerita esta crisis, muchos nicaragüenses se sumaran a este llamado. Sé que la fortaleza que nos caracteriza nos impulsará a cuidarnos y que unidos superaremos esta emergencia.

No podemos dejar a nadie atrás, ni perder la oportunidad de caminar juntos hacia una Nicaragua mejor.

Desde ya debemos prometer que pondremos toda nuestra energía, compromiso y voluntad para concretar su construcción. Lograrlo depende todos los nicaragüenses.

El autor es director ejecutivo de la Alianza Cívica para la Justicia y la Democracia.