Alerta de tormenta

¿Causará o no la peste viral Covid-19 miles de enfermos y muertos en Nicaragua, o será simplemente una infección respiratoria estacionaria de esas que visitan cada invierno estas latitudes tropicales y que se van sin pena ni gloria de la misma manera en que aparecieron? ¿Vale la pena la cuarentena o será una repuesta exagerada, paranoica y escandalosa que causará más mal que bien?

Estas preguntas circulan en la mente agitada de millones de nicaragüenses quienes ven agravada la incertidumbre al carecer de un liderazgo gubernamental legítimo, moral y creíble. En estas tierras vacías de gobierno y más bien secuestradas por una camarilla de sociópatas que hacen de lo irracionalidad, el fanatismo y la violencia un modelo de opresión fascistoide, la norma de vida cotidiana es la especulación y el temor. En el otro extremo está la indiferencia de quienes imaginan que compartiendo el delirio de la propaganda oficialista estarán a salvo de los estragos de la enfermedad por una especie de fe mágica anclada en la superstición y el primitivismo religioso, un mal ancestral arraigado en el corazón de la patria de lagos y volcanes.

La respuesta a estas interrogantes debía de ser fácil y clara: “Espera la tormenta viral porque de seguro vendrá y no tardará”. En las próximas dos a tres semanas se percibirán las primeras ráfagas furiosas de la pandemia, la precaria capacidad de nuestros servicios hospitalarios empezará a naufragar por la incapacidad de poder atender a la avalancha de enfermos, la mortalidad será alarmante y el personal sanitario pondrá en riesgo su vida al no podérsele garantizar el adecuado y suficiente equipo de protección personal. A la oleada del desastre sanitario seguirá la guadaña galopante de la cruel debacle económica que inevitablemente llevará a una crisis humanitaria con familias completas desesperadas por no poder cubrir sus necesidades elementales de alimentación, medicina, artículos de cuidado personal y pago de servicios básicos.

La Palabra de Dios nos enseña que: “La sabiduría clama a voz en cuello, la inteligencia hace oír su voz… Aprendan a ser prudentes y entendidos” (Proverbios capítulo 8). Las mentes más brillantes del planeta nos están advirtiendo de la peligrosa situación que se nos avecina, otros países nos están pasando el grito de alarma con su calamitoso testimonio de lo trágico que puede ser subestimar al Covid-19.

Ahora toca a nosotros ciudadanos patriotas y huérfanos de representación gubernamental contestar a la pregunta: ¿Qué podemos hacer en estos pocos días que quedan para que podamos afrontar y mitigar los efectos de esta peste? Aquí dejo algunas sugerencias: a) Si es posible almacenar alimentos y medicamentos básicos para sobrevivir con su familia 30 días. b) Cuarentena familiar, solo salidas indispensables y con protección al visitar lugares públicos. c) Mantenerse informado a través de medios confiables así como de boletines oficiales de OMS/OPS y asociaciones médicas. d) Practicar la verdadera solidaridad compartiendo con vecinos y amigos necesitados algo de alimentos e insumos de protección como mascarillas, alcohol, jabón. e) Organizar mediante sociedad civil e iglesias un canal humanitario que solicite y canalice ayuda humanitaria internacional para las víctimas de esta pandemia.

Finalmente, actuemos con la fe viva en Jesucristo, esa fe que se expresa en acciones concretas de protección y amor al prójimo no en palabras vacías y conductas irresponsables.

Dios bendiga a Nicaragua. Venceremos. Avanza pueblo porque el pan es nuestro.

El autor es médico, miembro de la Unión de Médicos Nicaragüenses (UMN) y de la Unidad Patriótica por el Cambio.