El seleccionado nacional que vende moras y fresas a domicilio para obtener ingresos adicionales durante cuarentena en Costa Rica

Carlos Montenegro encuentra oportunidades donde otros ven desventajas. Desde pequeño sus padres le enseñaron a tener iniciativa y actitud para sobrevivir adaptándose a las diferentes circunstancias de la vida e intentar sacar lo mejor de cada situación para salir adelante.

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Carlos Montenegro llegó a La U a mediados de 2019. LAPRENSA/ CORTESÍA

La actividad futbolística está pausada en Costa Rica, donde vive y juega el defensor de la Selección de Futbol, desde hace más de un mes por la pandemia del Covid-19. El jugador de La U Universitarios dela Primera División no depende solo de su salario como futbolista, sino de un pequeño de negocio familiar: un par de microbuses para hacer recorrido o viajes de turismo.

El negocio estuvo parado por más de 21 días porque los Call Center, a quienes le hacían recorridos, cerraron y cayó el turismo del país, pero hace tres semanas a Montenegro se le ocurrió una idea para tener ingresos adicionales: vender fresas y moras congeladas a domicilio en los microbuses.

El seleccionado empaca y reparte el producto. LAPRENSA/ CORTESÍA

“Nos ha ido súper bien, la gente ha reaccionado bastante y tenemos muchas demanda”, explica Montenegro, quien indicó que el producto se obtiene de la fina de su cuñada Marcia Marsell. “Ella le vendía a los supermecados grandes y pequeños, pero dejaron de comprar un poco y ahí me dio el chance para vender”, señala.

Junto a su esposa y hermano

Montenegro vende el producto junto a su esposa Mariana Guillén, quien espera su primer hija Adriella, y su hermano Daniel. “Publicamos en Facebbok el producto y la gente nos hace pedidos y vamos a entregar en las casas de Heredia donde nos lo piden los lunes y martes. Les llevamos las frutas directo para que no tenga corregir por el virus”.

Daniel Montenegro, Mariana Guillén y Carlos Montenegro. LAPRENSA/ CORTESÍA

El jugador de la Azul y Blanco, nacido en Costa Rica de madre nicaragüense asegura que sus padres (Sonia Montenegro y José Ángel Navarro) fueron bastante emprendedores y eso se lo inculcaron desde pequeño. “Ante la situación no hay mal que por bien no venga, a lo negativo hay buscarle lo positivo, miré había una oportunidad con este producto y así fue porque nos ha ido bastante bien”.

Montenegro entrena en casa mientras todo mejoro en Costa Rica. Tiene más de seis meses de estar operado de ligamento cruzado anterior y le rasparon los meniscos. “Me cuidé bastante, el equipo me dio terapia y tuve una recuperación con un amigo fisioterapeuta, Luigi Valerio, quien me ayudó bastante. Con esta operación te dan de alta en seis meses y salí en cuatro meses y medio”.