Solo un lanzador invencible en los últimos 50 años en el beisbol nicaragüense

Solo un lanzador ha terminado de pie, sin una herida, invencible a lo largo de todo un campeonato con más de 20 aperturas realizadas, en los últimos 50 años en nuestro beisbol. Su nombre es Álvaro López, quien encabeza el ranking de los lanzadores con mejor balance en una temporada del beisbol nacional.

  1. Álvaro López: 18-0 (1.000)

López tuvo balance de 18-0 en 22 salidas con el Bóer en 2012. Tenía 35 años de edad y estuvo literalmente imbateable con efectividad de 1.34 en 147.2 entradas, con apenas 112 hits en contra, más 23 boletos y 136 ponches, junto a un minúsculo promedio de bateo en contra de .209. No ganó la triple corona de picheo porque Elvin Orozco inició un reinado de tres años en los ponches.

Por cosas del destino, esa fue la última campaña de López, quien sufrió una lesión en su brazo que lo sacó del juego, aunque ya había construido una carrera de respeto con 120 victorias.

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  1. Antonio Chévez: 20-1 (.952)

Chévez cumplió 20 años de edad durante la temporada de 1973, cuando se convirtió en un “mounstro” de la colina, al compilar balance de 20-1 y tres juegos salvados, en 27 juegos, 20 de ellos como abridor y con 19 recorridos completos, incluyendo nueve blanqueadas con los Leones.

Tiró para 0.92 en efectividad, con 40 boletos y 172 ponches en 186 innings y le batearon un ridículo promedio de .130, sin admitir jonrón. Sin dudas era un fuera de serie que firmó con los Orioles de Baltimore y llegó a las Grandes Ligas en 1977.

  1. Adolfo Álvarez: 15-1 (.938)

Luego de ganar 18 partidos en 1980, saltando al estrellato en nuestro beisbol, el zurdo registró una temporada de 15-1 en 24 juegos, 17 de ellos como abridor, con 13 completos, en 1981 con Rivas. Tenía 22 años de edad y era el tirador más intimidante de la época. Ganó el liderato en efectividad con 1.49 y abanicó a 148 bateadores en 151.1 entradas.

Freddy Corea cerró su carrera con Carazo y antes tuvo grandes temporadas con el San Fernando. LA PRENSA/ARCHIVO
  1. Freddy Corea: 14-1 (.933)

En plena época de erupción ofensiva con el famoso bate de campana, Corea se las arregló para ganar casi todas sus batallas en la temporada de 1996 con el San Fernando. Tuvo balance de 14-1 en 20 aperturas, la mitad de ellas con recorrido completo. Venía de tener contra las cuerdas a Cuba en la Copa de 1995. Tiró para 2.72 de efectividad en 159 innings.

  1. Martín Bojorge: 20-2 (.909)

Otro sobreviviente en la era más feroz del aluminio, Bojorge tuvo un espectacular balance de 20-2 con Rivas en 1992, en 29 juegos, 21 de ellos como abridor, incluyendo nueve completos. Su efectividad fue de 2.51 en 157.2 episodios. En esa década, solo Epifanio Pérez y Orlando Cuevas ganaron un liderato en efectividad con menos de 2.00.

Junior Téllez
Junior Téllez era el refuerzo más buscado y lo consiguieron los Dantos. LA PRENSA/ARCHIVO
  1. Junior Téllez: 16-2 (.889) y 18-3 (.857)

Téllez no solo tuvo una, sino dos temporadas de balance asombroso con la Costa Caribe, en donde construyó la reputación de ganador que tiene hoy. La primera fue en 2014 con registro de 18-3, en 27 juegos, 20 de ellos como abridor, con efectividad de 2.00 en 153.1 entradas, para el mejor año de su carrera hasta el momento, y la segunda en 2016 con 16-2 en 26 inicios en 2.99 de efectividad.

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  1. Armando Hernández: 15-2 (.882)

El primer año de la nueva época de los Pomares fue en 2009, dándose la ampliación de equipos, y Armando Hernández hizo estragos con los Tiburones de Granada con balance de 15-2 en 19 inicios, más efectividad de 1.44 en 137.1 entradas y le batearon un raquítico promedio de .158.

Adolfo Álvarez y Julio Moya brillaron en la primera mitad de los años ochenta. LA PRENSA/GERALD HERNÁNDEZ
  1. Julio Moya: 21-3 (.875)

Aunque Moya tiró para 0.14 en 1984, un año atrás había provocado un enorme impacto al ganar 21 juegos y solamente perder tres con los Leones, en 25 salidas, 24 de ellas como abridor y nueve partidos completos. Tiró para 1.85 de efectividad en 199 innings, con apenas 20 bases por bolas (una cada 10 entradas) y 135 ponches.

  1. Porfirio Altamirano: 19-3 (.864)

Porfirio no podía faltar en esta lista. En la época de oro del picheo, nadie brilló tanto como él, y aún cuando apareció el bate de aluminio en la segunda mitad de los años setenta, el “Guajiro” siguió imponiendo su ley y en medio de una feroz temporada de bateo en 1978, se las arregló para terminar con balance de 19-3 y cinco juegos completos en 32 apariciones, 18 de ellas como abridor, de las cuales completó 14. Tuvo efectividad de 2.60 en 180.1 entradas.

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  1. Epifanio Pérez: 23-4 (.852)

Epifanio dio un salto a otro nivel en 1990 con su temporada de 23-4 y dos salvamentos, en 30 salidas, incluyendo 23 como abridor y 19 de recorrido completo con los Leones, más efectividad de 1.78 en 212.2 episodios. Fue la primera de dos campañas consecutivas de 20 éxitos, algo que nadie ha hecho en la historia de nuestro beisbol.

Róger Marín ha sido el líder del staff del Bóer por los últimos 10 años. FOTO/LA PRENSA/Uriel Molina
  1. Róger Marín: 17-3 (.850)

Marín ha dicho públicamente que desea ganar 20 juegos, lo que no se ha conseguido desde Daniel Miranda en 1995, y dos veces ha quedado cerca en el intento, reuniendo balance de 17-3 en 2016 y 2019. La primera vez lo hizo en 29 juegos, de ellos 28 como abridor, con efectividad de 2.15, y la segunda fue en un alarde de eficacia porque hizo 21 aperturas y dos relevos, con 3.09 de efectividad en 128 capítulos.