Zona de Strikes: El impacto de Alfredo «El Robot» Medina en 1981

Aunque después hizo más de lo conseguido en aquella increíble temporada de 1981, Alfredo Medina ya había escrito su nombre en piedra al atravesar los márgenes de la resistencia para un lanzador.

Aquel año, Medina, o “El Robot”, completó cada uno de los 27 partidos que inició en un alarde de resistencia. Terminó con 17-9 y 1.86 en 251 entradas, además, hizo cuatro salidas como relevista.

Y desde entonces, aquella actuación ha sido calificada tanto como modelo de consistencia, pero también, de trabajo excesivo para un lanzador de repercusiones serias a través de su carrera.

Esos registros, el de los 27 juegos completos y los 251 innings lanzados, han persistido como los récords, pero hace poco se aclaró que la marca de innings lanzados son los 295 de Porfirio Altamirano, aunque en dos ligas, en 1974.

Aun así, lo del “Robot” en 1981 sigue siendo increíble. Un día se repuso a un furioso ataque de cinco carreras de los Industriales en el primer inning y cerró el partido. También tiró uno de 13 episodios.

Medina fue líder en triunfos junto al costeño Durley Downs (17-7 y 1.86), mientras Adolfo Álvarez lideraba en efectividad junto a Delrin Downs (1.49) y César Monge prevalecía en ponches (157).

Las repercusiones del excesivo trabajo, Medina las mostró muy pronto, en 1982, al cerrar con marca de 4-7 y 2.01 en 85 innings, pero múltiples veces ha dicho que el brazo se le afectó más tarde en ese 1982, mientras reforzaba al Frente Sur de Rivas.

Lo cierto es que el “Robot” no volvió a ser el mismo. Del 4-7 y 2.01 en 1982, pasó a un 3-7 y 2.93 en 1983 y ahí quedó fuera de los Tiburones de Heberto Portobanco, a quien se le atribuye haber acabado con muchos brazos.

Quizá lo lamentable, es que después de la temporada de novato de Medina en 1980, cuando logró balance de 10-6 y 1.56 en 130 innings con 15 juegos completos con el Granada, fue buscado en nuestro país por el conocido scout de Milwaukee, Julio Blanco Herrera y no lo ubicó.

Luego pasó al Bóer y al inicio no le fue tan bien en la tribu con 5-7 y 3.36 en 1983; 2-8 y 4.68 en 1984; 3-7 y 2.93 en 1985, pero reaccionó en 1986 al lograr registro de 9-6 y 2.71 y mejoró a 9-2 y 1.70 en 1987, el año que el Bóer fue a la Final contra los Dantos.

Su última gran campaña fue la de 1991 con 12-5 y 2.11, más 12 salvamentos en 132.1 episodios siempre con el Bóer y diez años después de su asombrosa faena con el Granada, que sigue siendo la referencia en su carrera.

Alfredo, quien se ve muy bien físicamente a sus 62 años, terminó su carrera con balance de 93-80 y 2.71 en 1,340.2 innings, propinó 549 ponches, 88 juegos completos y 17 lechadas. Luego de aquel asombroso 1981, ganó 66 juegos, nada mal, aunque ya no era el “Robot».

Sin embargo, tuvo una notable carrera que pudo haber sido mucho mejor en caso de haber sido administrado correctamente o hasta quizá habría firmado y llegado largo, si Blanco Herrera lo ha encontrado a inicios de 1981, cuando lo buscó en Nandaime y Medina estaba en el matadero.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR