Fitch dice que Ortega recurrirá a sus reservas financieras para sufragar el gasto público y pone en perspectiva negativa la economía

En medio de la inconformidad que el Gobierno de Daniel Ortega ha expresado sobre cómo las agencias calificadoras y los organismos financieros multilaterales están viendo la economía de Nicaragua, la Fitch Ratings anunció este miércoles que pasó de perspectiva estable a negativa la situación económica nicaragüense debido a las “complicadas condiciones” del financiamiento del Gobierno por el “shock” de la pandemia.

“Es probable que el gobierno recurra a sus depósitos para financiar los déficits 2020 y 2021”, advirtió la calificadora, que reafirmó la nota soberana en B-, dejándolo al borde del impago. Estos depósitos se encuentran específicamente en las arcas del Banco Central de Nicaragua.

Entre enero y abril de este año, el Gobierno ha enviado en depósitos a las arcas del BCN un total de 5,055 millones de córdobas (casi 150 millones de dólares), para acumular 600 millones de dólares, que provienen de sobrerrecaudación de impuestos, desembolsos de préstamos y colocaciones de papeles bursátiles.

“La perspectiva negativa refleja mayores riesgos de financiamiento en medio de un shock de ingresos causado por la pandemia de coronavirus, el aumento de las presiones de gasto y las limitaciones planteadas por un pequeño mercado local y sanciones internacionales”, dijo Fitch.

En noviembre del año pasado, si bien la agencia calificadora mantuvo en B- negativa la calificación del Gobierno, había cambiado a perspectiva estable la situación de la economía, tras señales positivas, pero ahora la desmejoró en el contexto del impacto de la pandemia.

Para la agencia las sanciones contra Ortega “complicarán el acceso al financiamiento a gran escala” en el Fondo Monetario Internacional y otras instituciones multilaterales. De hecho, hasta ahora ningún multilateral regional, con excepción del Banco Centroamericano de Integración Económica, ha tendido la mano a Ortega, que ha sido duramente cuestionado por el manejo inadecuado de la crisis sanitaria.

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Dificultades en colocación de deuda interna

Esa dificultad en el acceso a las ventanillas de financiamiento internacional, empeora la condición financiera del Gobierno ante los “signos de estrés” que también muestran las condiciones de financiamiento interno. Y muestra de ello, Fitch indica que “desde marzo de 2020, el gobierno no ha podido emitir bonos en moneda local y vendió solo bonos pagaderos en dólares, un instrumento introducido en octubre de 2019”.

Hasta ahora, el Gobierno solo ha podido colocar en el mercado de deuda interna el 0.3 por ciento del PIB, de los cuales el 72 por ciento ha sido en dólares con un interés promedio de 10.6 por ciento. Y además cree que los bonos en córdobas en estén por vencerse y deben ser pagados, el Gobierno ofrecerá convertilos en dólares para retener esa liquidez.

El problema es que la banca, que es la principal tenedora de estos papeles del Estado, puede entrar en temores ante el contexto de Nicaragua. “Los bancos locales pueden ser reacios a aumentar su exposición al soberano dado el mayor riesgo político y las débiles perspectivas de crecimiento”.

En medio de las limitadas disponibilidades de recursos externos, que Fitch atribuye a las sanaciones, el Gobierno de Ortega “continúa recibiendo desembolsos comprometidos, pero existe incertidumbre sobre el tamaño de los nuevos desembolsos”.

“Fitch no espera que el financiamiento externo neto anual en 2020 y 2021 sea significativamente mayor que el de 2019 (1.4 por ciento del PIB). Los vencimientos externos son de alrededor del 1 por ciento del PIB al año”, precisa.

En 2020, Estados Unidos sancionó a cinco personas con vínculos estrechos con el presidente, con un total de 19, incluidos el vicepresidente y el ministro de finanzas. En mayo, la UE sancionó a seis funcionarios gubernamentales y Canadá mantuvo las sanciones a nueve personas anunciadas en junio de 2019. Fitch espera que las sanciones continúen vigentes en 2020 y 2021.

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Fitch observa carencia de medidas antivirus

Para la agencia la decisión de Ortega de no adoptar medidas para contener la propagación del virus se debe a “las preocupaciones” del Gobierno del impacto de estas en la economía, particularmente los ingresos tributarios.

“No ha habido medidas fiscales para apoyar la economía durante la pandemia. Como resultado, Fitch proyecta que el déficit del gobierno general estará contenido en 2.8 por ciento del PIB en 2020. Prevemos una ampliación del déficit al 3.6 por ciento del PIB en 2021 debido al gasto antes de las elecciones de noviembre de 2021 y la ampliación continua del déficit de la seguridad social”, indica.

El Gobierno, no obstante, tendrá un margen estrecho para maniobrar y hacer frente a ese déficit. Esto tomando en cuenta que tras las revueltas del 2018, ya se aplicaron medidas de consolidación fiscal duras, incluyendo las congelaciones salariales para empleados públicos, aumentos de impuestos y reformas de la seguridad social.

“La implementación de medidas adicionales de recaudación de ingresos o la restricción continua del gasto puede ser un desafío en el contexto de las elecciones y las tensiones sociales latentes; son posibles medidas ad hoc y potencialmente insostenibles para contener el déficit”, indica.

De ahí es que plantea que el Gobierno tendrá que recurrir a sus depósitos, que actualmente equivalente el 4.7 por ciento del Producto Interno Bruto, por encima del 3.8 por ciento a finales del 2019. Recuerda que el Ejecutivo ya lo hizo en el 2018 cuando tocó el equivalente del 2.4 por ciento del PIB de los ahorros públicos para cubrir su déficit fiscal.

Las perspectivas para el PIB 2020 y 2021

El reporte de la agencia calificadora refleja que Fitch espera una caída de 4.5 por ciento del PIB este año, cuya tasa estaría en línea con las proyecciones preliminares que hizo el presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes, que estimó la caída en entre 4 y 4.5 por ciento para este año y una modesta recuperación en el 2021 de 1.2 por ciento en medio de una incertidumbre por las elecciones presidenciales.

“La contracción esperada en las remesas, las exportaciones de maquila y los ingresos del turismo reducirán el consumo; La baja inversión, como lo demuestra la caída del crédito y la baja formación bruta de capital fijo en 2019, también socava las perspectivas de crecimiento. La esperada contracción del PIB en 2020 se ve atenuada por una caída de las importaciones del 8% interanual”, precisa.

El temor de Fitch es que las elecciones generales de noviembre de 2021 reaviven la violencia política. “El ambiente político en el país se deterioró notablemente después de las manifestaciones de abril de 2018 que según los observadores internacionales causaron alrededor de 400 muertes y llevaron a varios líderes políticos a huir del país. Si bien el entorno político mejoró durante 2019, la pandemia ha renovado las tensiones”.

La semana pasada el presidente del BCN, Ovidio Reyes reveló que estaban tendiendo “intensas y fuertes» discusiones técnicas con los organismos financieros internacionales y calificadoras por las proyecciones extremadamente negativas que estaban haciendo sobre Nicaragua y estaban buscando un consenso con estas entidades.

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