Mi afiliación a Ciudadanos

Por mi nombre y por mi apellido, desde muy joven sentí la responsabilidad ciudadana de participar en la política, haciendo honor al legado de mi padre y de mis antepasados y contribuir así con mi granito de arena, a forjar una Nicaragua libre y democrática, asegurándome siempre estar en el lado correcto de la historia.

El lunes pasado llegamos al cuarto aniversario de la proclamación del Partido Ciudadanos por la Libertad, primero como movimiento político surgido ante el zarpazo de la dictadura el 15 de junio del 2016, cuando la Corte Suprema de Justicia (CSJ) rechaza el recurso de amparo del acto que arrebató la personalidad jurídica como Partido Liberal Independiente (PLI), el cual había logrado aglutinar a todas las fuerzas opositoras en la Coalición Nacional por la Democracia (CDN).

Fue un zarpazo no solo contra el partido, sino contra la democracia, porque al inhabilitar la casilla 13 del PLI, la dictadura se aseguraba que no iba a tener a la verdadera oposición en las elecciones programadas para noviembre del 2016, las que como era de esperarse, fueron una farsa electoral con una abstención récord. De allí la ilegitimidad de origen de Ortega.

Era la segunda vez que nos arrebataban la personalidad jurídica a nuestro partido, ya que en febrero del 2008 nos despojaron la de ALN. No obstante, en lugar de amilanarnos y decir, “esto se acabó, hasta aquí llegamos”, decidimos forjar un nuevo partido y ese mismo día 15 de junio, al recibir la notificación de la Corte, se proclamó el Movimiento Ciudadanos por la libertad.

Poco después, el 19 de julio, el Consejo Supremo Electoral (CSE) completaba el zarpazo de la dictadura, destituyendo a 28 diputados electos democráticamente (entre ellos yo) bajo la “Alianza PLI” para el período 2012-2017. Tal parecía que habíamos llegado al final de la ruta cívica. Pero no para un grupo de ciudadanos de ideología liberal que decidimos crear un nuevo partido de raíz, con bases y estructuras probadas en el fogueo político.

Me motivó la vocación democrática que me inculcaron mis padres, mi ideología liberal y ver aquel vacío en la aún casa del partido PLI, donde días antes pululaban los candidatos, ahora frustrados, de los diferentes partidos que conformaban la Coalición Nacional por la Democracia. Entre más vacía veía aquella casa, mayor era mi motivación de apoyar aquella causa.

Fue así que luego de llenar todos los requisitos de ley para constituirnos en partido, un grupo de unos 300 ciudadanos fundadores fuimos al CSE el 28 de noviembre del 2016 a solicitar nuestra personalidad jurídica a entregar los requisitos. Fue un largo proceso de 5 meses sin recursos, de arduo trabajo en el territorio, hasta que finalmente el 2 de mayo del 2017 el CSE reconoció la personalidad jurídica al Partido Ciudadanos por la Libertad, hoy en día el principal vehículo electoral de la oposición democrática.

El autor es miembro fundacional del Partido Ciudadanos por la Libertad.