Jonathan Loáisiga hizo lanzamientos de 97 millas por hora, pero debe trabajar en el comando de sus picheos

La bola rápida de Jonathan Loáisiga se movió tan a prisa como a 97 millas por hora, pero le faltó un poco de comando a sus picheos, en la segunda salida de preparación del bigleaguer nicaragüense de los Yanquis de Nueva York, que este viernes subió a la colina del viejo Estadio Nacional en el partido de fogueo entre Bóer y Dantos.

Loáisiga caminó tres innings de cuatro hits, ninguna carrera, sin bases por bolas y tres ponches. Relevó al abridor Róger Marín y se encargó de los innings 3, 4 y 5 del partido, ayudando al Bóer en la victoria 13-1 sobre los Dantos.

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El derecho capitalino de 25 años de edad alcanzó las 97 millas por hora en sus disparos, más veloz que una semana atrás, en la que también enfrentó a la Maquinaria Roja y les tiró dos innings perfectos con dos ponches.

Loáisiga no dio boletos, pero no salió satisfecho con el comando de sus picheos y una prueba son los cuatro imparables que permitió, todos a banda contraria por el poder de sus disparos.

El bigleaguer entró en acción en el tercer inning y tras dominar a Carlos Bravo en un elevado a la segunda base, Benjamín Alegría le pegó una línea de hit al bosque derecho sobre una bola rápida de 95 millas por hora. Luego, Omar Mendoza hizo lo mismo ante un sinker de 94 mph y con corredores en las esquinas y solamente un out, Ofilio Castro dio una línea a manos del tercera base Álvaro Rubí, quien dobló a la inicial para completar un doble play.

En la cuarta entrada, Leonardo Ortiz conectó un imparable al jardín derecho sobre una curva de Loáisiga y William Rayo devolvió una bola rápida al rincón del jardín izquierdo para un doblete. Con corredores en la segunda y la tercera sin out, y el bigleaguer metió el brazo y ponchó a Francisco Hurtado. Henry Burton dio una rola por la segunda base y Ortiz fue puesto out en el plato y cerró el episodio haciendo abanicar a su hermano menor, Mike Loáisiga, quien en el juego anterior también se tragó un “chocolate” ante Jonathan.

Después de ser irrespetado, Loáisiga se mostró mejor en su tercer inning de labor, al retirar en orden a José Reynosa, quien dio rola a sus manos, mientras que Carlos Bravo se ponchó y Alegría pegó elevado al bosque derecho.

Así concluyó la labor del único nica que ha vestido el uniforme de los Yanquis en las Grandes Ligas y su próxima aparición podría ser el miércoles, de nuevo contra los Dantos. El Bóer también tiene programado partido el jueves ante la Costa Caribe. En tanto, los Dantos jugarán martes contra el San Fernando y miércoles frente a la tribu.

En dos salidas de preparación, Loáisiga acumula cinco episodios de cuatro hits, ninguna carrera, tampoco regala bases y receta cinco ponches. Más allá de los números, el objetivo del bigleaguer es soltar su brazo y alcanzar el mejor comando de sus picheos, que es algo en lo que debe seguir trabajando.

La temporada de Grandes Ligas todavía está en duda, porque los dueños de equipo y los jugadores todavía no se ponen de acuerdo en los salarios y cantidad de juegos a disputarse, pero de cualquier manera, Loáisiga se prepara para llegar en buenas condiciones en caso que se juegue.

Mientras tanto, el Campeonato Nacional de Beisbol de Nicaragua, que se cortó en la segunda vuelta debido a la pandemia del coronavirus, tiene programado a reanudarse el 26 de junio.