Emiliano Chamorro, sobreviviente de Covid-19, cuenta cómo fue su proceso con la enfermedad y su recuperación

El periodista independiente Emiliano Chamorro ya es un sobreviviente del Covid-19. Los días que tuvo la enfermedad sentía cansancio y un constante olor a sangre y tabaco que siempre relacionará con el coronavirus. Al padecimiento se le sumaron además la ansiedad y depresión.

Chamorro nunca sabrá donde se contagió de Covid-19, pero reconoce que antes de enfermarse no tomaba en serio las recomendaciones para prevenirlo: no usaba mascarilla, ni alcohol gel. Ahora lamenta su terquedad.

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Tuvo que pasar por todas las etapas de la aceptación para admitir que estaba enfermo: negación, tristeza, depresión, estrés y hablar del tema para aceptar su condición. Los síntomas los comenzó a sentir a mediados de mayo: dolor de espalda y dolor de cabeza al principio, pero se negaba a aceptar que tenía algo grave. En ese momento estaba apartado de su familia, viviendo solo con un pariente que le insistía que lo mejor era que fuera al médico, pero él se negaba.

“Hubo un momento que yo ya no aguanté, ya casi estaba colapsando. Me daba fiebre en los pies, yo sentía que los pies se me ponían hirviendo, se me salía ese olor a sangre y tabaco. Pasaba todo el día bañado en sudor. La presión se me bajaba, se me subía, yo sentía que me iba a morir. Tuve que confesarle a mis hijas que me sentía mal», cuenta.

“A pesar de que dejé de fumar hace 24 años a mí se me salía un olor horrible a tabaco y a sangre», asegura el reportero.

Las palabras de su hija, Martha, fueron las que lo hicieron reaccionar y tomar en serio su salud. “Mirá papá, yo no te voy a dejar morir», le dijo vía telefónica luego de escucharlo hablar de todos sus padecimientos. Chamorro dijo que le cortó la llamada a su hija, porque seguía haciéndose el fuerte y no quiso que lo escuchara llorar. Quería estar solo, no quería hablar con nadie, se sentía culpable, tenía mucha ansiedad, confiesa ahora.

Pero asegura que esas palabras de su hija fueron las que lo anclaron a esta vida. Martha fue quien impulsó la campaña de ayuda para su padre, que tuvo una gran respuesta de amigos, periodistas, sacerdotes y organizaciones.

Aunque Chamorro aceptó la ayuda de sus hijos y también aceptó estar en la casa familiar para que lo atendieran, dice que fue doloroso para él mantenerse en confinamiento en un cuarto donde lo llegaba a buscar su nieta de dos años

“Esa niña desde que se levanta me busca a mí y me dice abuelito o papito, entonces ella me llamaba desde la puerta: ‘abuelitooo’, y yo me tenía que quedar en silencio, para que ella no supiera que yo estaba allí. Y la niña lloraba y decía ‘papitooo’. Eso a mí me llenaba de tristeza», relata.

Las opiniones y diagnósticos de los médicos muchas veces acentuaron su desesperanza y depresión, además que como paciente con síntomas de Covid-19 en Nicaragua, nunca se tiene la certeza de la enfermedad y es como un ciclo que nunca se cierra en la etapa de la aceptación.

La placa del tórax fue la que reveló que sus pulmones no estaban bien y en parte era porque fumó por más de 10 años hace 24 años. Según Chamorro, el doctor le dijo: “Sus pulmones se miran bastante afectados por el tabaco. Yo no le podría decir que usted es paciente con Covid, aunque tiene los síntomas, pero nosotros no podemos porque la prueba oficial solo la hace el gobierno».

Discriminación

Chamorro revela que su familia sufrió discriminación, porque debido a que su condición se hizo pública a través de los medios de comunicación por ser un periodista conocido, en las ventas cercanas a la casa de su familia no atendía a sus hijos cuando llegaban comprar.

“Yo me fui donde mis hijos a pasar la etapa crítica de la enfermedad y en las pulperías (ventas cercanas) no despachaban a mis hijos y les decían que no estaban atendiendo, y tal vez estaban atendiendo a otras personas que estaban comprando». Chamorro cuenta que la solución a eso fue pedirle a otros vecinos que le hicieran las compras en las pulperías o tenían que ir a comprar a los supermercados.

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El periodista dice que no tiene palabras para agradecer la ayuda que recibió, principalmente de su familia que siente que le regresaron la vida.

“Es importante la cercanía con la familia para que la persona no colapse o entre en depresión, porque está enferma ataca todo, el sistema nervioso, la presión arterial. La cercanía, la solidaridad y el amor es muy importante para que el paciente pueda tener optimismo de recuperarse», expresa.

Chamorro agrega que nunca olvidará lo que vivió y vio en los hospitales: “la fila de gente conectada a oxígeno, otras con bolsas de suero, gente desesperada, gente llorando, eso me atemorizaba». “Yo me siento agradecido con Dios, porque me ha dado oportunidad de vivir», afirma.