El Covid-19 aumentaría la brecha entre ricos y pobres a través del acceso a la educación en línea

El preescolar y la primaria tenían el reto, con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de ampliar su cobertura y mejorar su calidad. Aunque se dieron pasos para incorporar a más niños y niñas al sistema, la calidad quedó pendiente y con la llegada del Covid-19, Nicaragua se enfrenta al reto de no dejar a nadie fuera, pese a la falta de recursos y de iniciativas para enfrentar la educación desde el hogar.

Rafael Lucio Gil, especialista en educación, advirtió que un subproducto de la pandemia podría ser el incremento de la brecha entre ricos y pobres, al ensanchar la diferencia entre los que tienen acceso a la educación en línea y los que no. Sobre todo, en las modalidades más retadoras del sistema educativo como son: preescolar, primer grado y multigrado.

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La modalidad multigrado abarca más del 60 por ciento de la primaria, del sector más empobrecido. “Es la modalidad con menor cantidad de apoyo y son las escuelas menos visitadas para el apoyo pedagógico de las delegaciones y los centros más alejados. En una investigación hace un par de años en la zona de Matagalpa, pero es generalizado, se encontró que los maestros dado su bajo nivel de conocimiento y apoyo institucional, para ubicarse cerca de estas escuelas alejadas, son maestros que la manera como desarrollan la clase es de muy baja calidad. Por un lado, están los niños en distintos niveles de primaria que complica al maestro, que no tiene el entrenamiento en estrategias apropiadas”, afirmó Lucio.

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Con la modalidad multigrado el docente atiende a estudiantes de más de un grado a la vez, trabajando con un grupo mientras el otro, en teoríam debería estar realizando alguna actividad. El problema, de acuerdo a Lucio, es que es un sector: con el que menos se trabaja, al que menos se le apoya, con mayor complejidad y con maestros que no están preparados para el reto.

De acuerdo a los últimos informes de la Plataforma Regional de Educación para América Latina (PREAL) del 2018, Nicaragua estaba dando avances en coberturas, en parte por la implementación del multigrado, pero aún está la deuda pendiente de apoyar a este sector. “Se logró ampliar la cobertura de primaria. Aunque tiene un horizonte y una voluntad positiva inicial, históricamente los diversos gobiernos han ido no tomando en cuenta la complejidad y la necesidad de ser apoyado de este sector”, dijo Lucio.

En línea, pero sin línea

Con la llegada del Covid-19, a la falta de apoyo del multigrado se le suma la falta de cobertura y de recursos económicos de las familias para poder lograr la educación en línea. Lucio señaló que el multigrado se da en zonas rurales, en las cuales no se cuenta con cobertura de telecomunicaciones.

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“Si queremos improvisar, es muy difícil a estas alturas querer improvisar, porque no hay recursos, porque tenía que venirse trabajando desde hace varios años en ese tema y en reducir la brecha tecnológica. El discurso es que se estaba superando, pero la realidad es que no. Si queremos utilizar WhatsApp tienen que tener internet para poder usarlo”, señaló el especialista.

Agregó que muchas veces los campesinos compran planes de datos para cosas de urgencia y muy concretas, pero no da la bolsa para la realización de tareas y educación en línea, por lo que recomienda por ejemplo el apoyo de las alcaldías o el uso de parques municipales con señal de internet.

Canal 6 podría ayudar

Lucio comentó que en un principio el gobierno utilizó el Canal 6 para una serie de clases de reforzamiento, de inglés, matemáticas, etc. “Aunque didácticamente no se hacían tan bien, algo se lograba, pero no ha continuado. Si se lograba habilitar el canal hay que ver hasta que punto puede llegar. Hay que organizarlo”, añadió.

Estructurar una solución

El gobierno de Nicaragua es el único en la región que no estableció medidas para hacerle frente al Covid-19: no declaró cuarentena a ningún nivel ni suspendió las clases del sistema público. Pese a ello, muchos padres de familia han decidido, por temor al contagio, no enviar a sus hijos e hijas a las escuelas.

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La solución, de acuerdo al especialista, es unir esfuerzos que incluyan una voluntad política. “Si hay voluntad política sí se pueden hacer esfuerzos. Combinando el tema de WhatsApp, de las redes, del Canal 6, bien se podría aminorar el impacto en alguna medida”, comentó.

Oír no es suficiente

Para estos niveles retadores de preescolar, primer grado y multigrado, oír no es suficiente, porque se requiere que el niño visualice al maestro, el libro o la cartilla.

“La necesidad es tener estos dispositivos preparados, planificados, organizados, pero no veo que se esté haciendo un movimiento en ese sentido por parte del Ministerio (de Educación). Siento que están un poco confiados en las guías, que entregan a los padres y la regresan los niños”, opinó.

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El Ministerio de Educación orientó a los maestros de primer grado que los estudiantes debían aprender a leer en seis meses y esto representa todo un reto para los maestros. “Estas guías por ejemplo no funcionan cuando se trata de enseñar las primeras letras. El tema de la enseñanza de la lectoescritura es un tema grave, que demanda mucho esfuerzo y recurso. No le estamos dando la importancia debida y es tan grave que hasta a la universidad llevan los chavalos el déficit de fluidez y comprensión lectora, que no aprendieron en primaria y lo llevaron a la secundaria. Esto tiene consecuencias graves que no se perciben hasta que el chavalo es un profesional que no logra escribir bien”, recordó el especialista.

Aunque se den avances en incluir a los estudiantes en el sistema, Nicaragua tenía asignaturas pendientes antes del Covid-19, como la calidad de la educación y para Lucio “estamos haciendo la mueca de un desarrollo, porque el desarrollo humano implica que las personas logren desarrollar esas habilidades fundamentales y básicas”.

El Covid-19 y la brecha entre ricos y pobres

Lucio advirtió también que un subproducto de la pandemia, acentuado por el tema educativo, es el incremento en la brecha entre ricos y pobres, porque se está fracturando al país entre los de sectores más acomodados y los más pobres. Y afirmó “estamos abriendo la brecha no solo económicamente, sino a nivel académico y a nivel educativo”.

Recomendó que ante este panorama preocupante el gobierno debe trabajar con gente que pueda ayudarle. No trabajar de manera paralela porque los recursos, el presupuesto, lo tienen los ministerios.

“De esta pandemia un subproducto terrible pudiera ser y va a serlo, si no se ponen medidas, esta brecha que ya existe, pero que se va a agrandar, mucho más entre los chavalos que sí tienen acceso a educación en línea y los que no han tenido acceso y ni siquiera han podido llegar a los colegios por miedos a contagiarse o de los padres por miedo a que sus hijos se contagien”, finalizó.