Interpretación de algunos datos de CID Gallup

En un filón de entre 46 y 56 por ciento de votantes se encuentra la posibilidad de darle la estocada final al orteguismo en los comicios programados para el próximo año. Estos porcentajes fueron obtenidos en la más reciente encuesta de CID Gallup ante las preguntas ¿Por qué partido votaría si las elecciones fueran hoy? y ¿Por qué partido votaría en las elecciones del 2021? Esta masa de electores no respondió o contestó “Ninguno”.

Pero esto conduce a un problema de fondo. Si como se sabe el orteguismo está aferrado de tal manera al poder que no lo quiere entregar, entonces ¿por qué demonios aceptaría establecer las condiciones necesarias para unos comicios libres y honestos si sabe que los perdería?

Hasta ahora las resoluciones de la OEA y las sanciones de Estados Unidos y de la Unión Europea no han forzado al orteguismo ni siquiera a cumplir con los últimos acuerdos a los que llegó en el segundo diálogo nacional con la Alianza Cívica. Más bien hay casi un Estado de Sitio y de Ley Marcial de facto, con miles de policías y fuerzas especiales armados de escopetas y fusiles de guerra en las calles, como si fuéramos un país ocupado por un ejército invasor.

Adicionalmente, la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) ni ninguna de las organizaciones que la integran han logrado reactivar —quizá ni se lo han propuesto— la resistencia pacífica de la ciudadanía de modo que en todo el territorio nacional existan expresiones de diversos tipos, como acciones múltiples de desobediencia civil a la dictadura. Solo la dinámica de la acción popular podría ejercer una presión tan fuerte al régimen como para obligarlo a ir a elecciones libres.

Sigamos con la encuesta: llama la atención la enorme diferencia en el comportamiento de los votantes en ambos escenarios, pues si los comicios fueran hoy, el 23% votaría por el Frente y si fueran el próximo año, aumentaría a 33%. Por otro lado, para un partido que sofocó con una matanza de más de 300 personas el estallido social del 2018 y que este año se ha mostrado indolente e incompetente ante el Covid-19 —causante de muertes adicionales entre la ciudadanía—, ambos porcentajes parecieran muy elevados. En la encuesta de la primera quincena de septiembre del 2017 de CID Gallup, el Frente tenía el 43% de las preferencias, por lo que el desgaste del orteguismo se fijaría entre el 10 y el 20%.

En cuanto a la oposición, si las elecciones fueran hoy, la UNAB, la Alianza Cívica, PLC y CxL, obtendrían 10, 5, 3, y 2%. Las fuerzas liberales quedan barridas y las agrupaciones emergentes hace apenas dos años marcan un sólido 15%. Observamos un fuerte cambio en las preferencias de las personas encuestadas por teléfono celular, en la pregunta si los comicios fueran en el 2021, pues le dan 12, 2, 2, 1, 1, 1 y 2, al PLC, UNAB, Alianza Cívica, PLI, ALN, MRS y Otros, siendo notable el repunte del PLC aunque insuficientemente, y las agrupaciones y otros partidos políticos aparecen con resultados irrelevantes.

El significado de estos resultados es que, por debilitado que esté el orteguismo, nadie puede ganarle por sí solo y es necesaria la unidad de todas las fuerzas azul y blancas. De aquí se desprende que hay que hacer a un lado algunas ínfulas con las que algunos partidos tradicionales llegaron a la Coalición Nacional y revestirse de modestia para facilitar los acuerdos hacia una opción genuinamente representativa de la amplia mayoría de los nicaragüenses mediante un programa en el que prevalezca el interés nacional.

Pero la diferencia fundamental solo podría estar en la reactivación de la resistencia pacífica de la ciudadanía.

El autor es periodista y escritor.