Zona de Strikes: Carel Lampson, el más productivo bateador costeño en los ochenta

Es posible que Elry Britton haya sido el pelotero de más potencial, Gregory Walters el más veloz sobre las bases y Gregory Hodgson el más preciso al conectar la bola, pero no hay duda que Carel Lampson fue el más consistente artillero costeño en los años ochenta.

Con una estructura física llamativa y con habilidad para jugar en distintas posiciones, Lampson se abrió camino en el beisbol nacional a base de ofensiva. Defender no fue propiamente uno de sus mejores atributos, pero su bate lo llevó incluso a la Selección Nacional.

Tanto en el equipo de la Costa Atlántica como en la Selección, se le vio actuar en el shortstop, la primera base, los jardines y la receptoría. Pero era su bate el que aseguraba su presencia en el plantel nacional, con el que participó en muchos torneos en el extranjero.

Carel debutó en 1981 dentro de un equipo costeño que al inicio tenía buen pitcheo, bateo discreto y fildeo errático. Pero su bateo se mostró temprano con .272, tres jonrones y 29 remolques. Mejoró año con año, hasta alcanzar su mejor etapa entre 1986 y 1992.

A Lampson, como a la mayoría de costeño, los afectó el hecho de que la tropa caribeña no haya participado luego de 1993. Muchos quedaron sin jugar a pesar de que, como en el caso de Carel, andaban por 33 años. Aún así, logró cifras de gran respeto a nivel nacional.

En 14 temporadas tuvo un promedio de .301 con 1,054 hits, entre ellos 91 jonrones, con 120 robos, 538 anotadas y 571 impulsadas. Seis veces voló sobre los .300 y en 1989 tuvo su año cumbre con .346, 17 jonrones y 70 remolques, llevando a la Costa al título sobre Chinandega.

No obstante, en 1986 puso en marcha una racha de cinco temporadas sobre .300, al acumular .340. En 1987 quedó al borde, con .300 exactos, pero en 1988 se elevó a .387, disparó 13 jonrones con 61 remolques. Y como dijimos, en 1989 redondeó su mejor año.

En 1990, Lampson bateó .324, sus jonrones bajaron a siete, pero acumuló 63 empujadas para seguir mostrando su importancia. Y cuando bajó de los .300 en 1991 (.288), sumó 71 impulsadas, la mejor cifra en su carrera. En seis años al hilo, impulsó 50 o más, lo que certifica su productividad.

Luego de batear .334, con 11 jonrones y 51 remolques en 1992, llegó la inestabilidad al equipo de la Costa, que no siguió luego de 1993. Lampson se unió a los Tigres y al Bóer y para 1995, ya le había dicho adiós al beisbol, dejando la impresión que le quedaba pólvora en el bate.

En los tiempos actuales, bateadores como Darrell Campbell o Dwight Britton han mostrado un nivel impresionante con su ofensiva, pero antes que ellos llegaran, Lampson era el más calificado entre los bateadores costeño por su consistencia y productividad.

Carel reside ahora en Telpaneca, Madriz, dondo sigue vinculado al beisbol. Incluso, hace unos años dirigió a ese conjunto en Primera División.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR