La historia de Byron Bonilla: sufrió discriminación de niño y 16 años después alcanza la élite del futbol costarricense

Byron Bonilla aprendió desde niño a decidir qué situaciones de la vida le afectan o cuáles no. Desde los 9 años se marchó a Costa Rica junto a mamá (Maribel Martínez) y su vida cambió: vecindario nuevo y cultura diferente a la fraternidad de su barrio, la calle El Arsenal en Granada.

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Poco a poco aparecieron las burlas y discriminación en su nuevo barrio, Las Pastoras, en San Pablo, Heredia, por su origen nicaragüense en su nuevo entorno, que en vez se hundirlo lo revirtió para salir adelante. “De niño me decían nica regalado, es la frase que más nos dicen a todos de forma despectiva. La verdad no le ponía atención, nunca me enfoqué en eso. No me agredieron físicamente, pero a veces las palabras duelen más que los golpes”, asegura Bonilla, quien a partir de este miércoles (8:30 p.m.,) buscará convertirse en el primer campeón nicaragüense en la Primera División con el Saprissa, que enfrenta al Alajuelense.

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Bonilla, de 26 años, mira atrás con orgullo por las adversidades superadas y verse hasta donde ha llegado después de pasar por muchas cosas. “Cada nicaragüense, y más si es pequeño, sufre mucho de discriminación en Costa Rica. Creo que eso (la discriminación) es normal lamentablemente en todos lados, no se va acabar de la noche a la mañana. ”, indica el granadino.

El seleccionado nacional aseguró que no guarda rencor de esa etapa de su vida. “Yo no le puse importancia porque me iba a hacer daño más a mí, siempre lo pasé por alto y lo superé. Pero esa parte fue muy difícil. Algunas de esas personas que se burlaban de mí después, con el tiempo, terminaron siendo amigos. Así es la vida”, dice el granadino.

Un pilar importante

Maribel Martínez es la mamá de Byron y desde siempre luchó por sacarlo adelante trabajando en una comidería y fábrica para que no le faltara nada. “Un sueño personal que tengo es comprar una casa a mi mamá y la meta más grande dejarle un futuro formado a mis hijas Yerlin Fabiola Bonilla Campos (8) y Anneth María Bonilla González (5), que no pasen ni por la mitad de lo que nosotros pasamos, que sea más fácil, que sus dificultades sean mejores que las mías”.

Maribel Martínez, mamá de Byron Bonilla. LAPRENSA/ CORTESÍA

Desde siempre la familia de Byron alquila casa en Costa Rica y espera terminar con eso a partir de su llegada a Saprissa, uno de los equipos más importantes de Centroamérica y el futbol costarricense. El final de la primera de sus dos temporadas está mejorando y eso podría permitirle acabar todo el contrato. De todos formas ya demostró que está hecho para ese nivel y ofertas no le faltarán. “Hay que seguir trabajando bastante hasta tenerla (la casa), no me voy a rendir. Tengo fe que en algún momento va a pasar Dios mediante”.

El amigo que murió

Para Bonilla superar todas las adversidades y llegar hasta donde está no hubiera sido posible sin el apoyo de Guillermo Avendaño, su padrastro. “Él me ayudó mucho a salir adelante, se encargó de mí. Lo veo como un papá porque me crió. Él ayudó a mi mamá a salir delante, me mandó a traer a Nicaragua, ha velado por mí desde pequeño y entre los dos han luchado para sacarme adelante y estar donde estoy”.

También Bonilla tuvo otras personas a su alrededor que le respaldaron en el camino para convertirse en futbolista. Kenneth Centeno Porras es uno de ellos, un amigo de infancia que lo ayudó con zapatos para jugar, ropa y comida. “Él murió hace tres años. Siempre me ayudó sin pedirle nada, como si sabía lo que necesitaba», señala. “Y una de las razones por las cuales fiché por Saprissa fue pensando que le hubiera gustado así porque era muy saprissista”.

Bonilla ríe y disfruta por lo que ha conseguido , pero tiene muchas metas por cumplir, como la casa para su mamá. Está enfocado en luchar cada día por cumplirlas de la misma forma en que superó la discriminación para llegar a la cima futbolística en Costa Rica