Zona de Strikes: Julio Mairena hizo su propia historia en el beisbol

En 1970 cuando Valeriano Mairena debutaba en la Primera División, su hermano Julio ya era quinto bate en la Selección Nacional. Incluso en un partido alineó de cuarto, en una movida del mánager Nicolás Bolaños en busca de mejorar la ofensiva del equipo pinolero.

Julio, quien jugaba en el shortstop y bateaba de cuarto en el Cinco Estrellas en aquel momento, desplazó incluso a César Jarquín como el torpedero y aunque cerró con .229 (35-8) en ese Mundial de Colombia, sus nueve remolques fueron la cifra máximo en la tropa nica.

Sin embargo, mientras la antesala era custodiada por Valeriano en los mundiales de 1971, 1972 y 1973, Julio se quedó fuera del plantel nacional y regresó hasta en 1977, con motivo de la Copa Intercontinental en Nicaragua y los Juegos Centroamericanos de ese año en El Salvador.

Julio fue también al mundial de Italia en 1978, cuando se formó una tropa violenta, encabezada por Ernesto López, David Green, Calixto Vargas, Pablo Juárez, Vicente López y Roberto Espino, quien dicho sea de paso terminó como líder de los bateadores con .500 (32-16).

Ahí alcanzó Julio, quien venía de batear .342 con 19 jonrones y 70 remolques a nivel local con el Cinco Estrellas. Un año antes, había bateado .338 con 11 tablazos y 50 empujadas. Y en 1979 se había elevado a .351 , mientras que en 1980 subió a .364, con 13 palos a la calle.

Ahí estuvo la etapa cumbre de Julio Mairena, quien debutó en 1969 y se retiró en 1987 con promedio de .295 en su carrera, 1,170 hits, 81 jonrones, 541 anotadas y 560 empujadas. Y tras un paso breve por el Tecolostote y los Búfalos, cerró en los Dantos.

En su carrera de 17 años, nueve veces voló sobre .300. Fue pieza clave en los Dantos en los ochenta, al igual que en el Cinco Estrellas en los setenta, logrando títulos nacionales con ambos clubes. Su bateo de contacto y su habilidad para empujar bola hacia el rightfield, fue notable.

No obstante, hay dos momentos que llenan de emoción a Julio: su campeonato de bateo en el Selectivo de 1984, cuando se agrupó a lo mejor del beisbol nacional. Bateó .367 (240-88) y venció a Jaime Miranda, Julio Medina y Richard Taylor en el duelo por el liderato.

Y el segundo, un jonrón con las bases llenas que pegó como emergente por Wayne Taylor frente a Panamá, en los Juegos Centroamericanos de El Salvador en 1977. Nicaragua estuvo atrás 3-2 la mayor parte del encuentro, pero Julio dio la estocada en el noveno episodio.

Esa victoria fue clave para ganar el oro centroamericano porque el sistema de competencia era que el ganador saldría de una solo vuelta, sin playoffs, es decir, el más ganador. Nicaragua cerró con 4-0 y Panamá con 3-1.

De modo que Julio tuvo gran carrera, algo estupendo para un tipo que ha sido además una buena persona. Quizá no tan famoso como Valeriano, pero con cifras que aguantan comparación con cualquier infielder de su generación, incluido su propio hermano, a quien superó en números.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR