Los peligros de la violencia y el hacinamiento provocados por la pandemia

Muchos nicaragüenses hicieron un ajuste a sus rutinas diarias desde la llega del coronavirus al país, lo que ha causado estar expuestos a situaciones como una prolongada convivencia familiar, violencia intrafamiliar y el hacinamiento, que provocan problemas en el estado físico y mental de las personas.

Según los últimos datos de la Encuesta Nacional de Hogares Medición del Nivel de Vida del 2014 (los últimos disponibles en Nicaragua por las restricciones de la dictadura), el 10.6% de los nicaragüenses viven en hacinamiento, lo que definitivamente es un problema desde el punto de vista de la pandemia, pues una de las medidas para evitar el contagio es mantener el distanciamiento de las personas y la situación en que viven los nicaragüenses, no permiten adoptar esta medida como es debido.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en conjunto a otras organizaciones, propone seguir una serie de recomendaciones que se pueden seguir para hacerle frente a la pandemia aunque se viva en hacinamiento. Algunas de estas recomendaciones encontramos son:

  • Limitar la entrada y salida da la menor cantidad posible de personas y en menor frecuencia;
  • Dividir responsabilidades y compartirlas tareas equitativamente;
  • Intentar lavar las manos de todos los integrantes de la familia lo más frecuente posible;
  • Explicar a los niños y niñas que tienen un trabajo importante de mantenerse sanos a sí mismos y a su comunidad distanciándose temporalmente.

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Las cosas positivas y negativas del encierro

Por otra parte el auto encierro puede traer consecuencias positivas y negativas en la convivencia familia que se ve forzada durante a pandemia, pues el no tener espacios de separación, afecta en el funcionamiento familiar.

“El escenario más positivo es que tendríamos que aprovechar esta increíble oportunidad para fortalecer las relaciones entre los miembros de la familia y en el caso de la familia que hay niños y adolescentes fortalecer la comunicación con ellos”, dice el psicólogo Javier Barreto, miembro del Comité Científico Multidisciplinario.

En otro aspecto, debemos tener en cuenta las dificultades que se presentan día a día en los hogares, como la incertidumbre de no saber hasta dónde llegará el encierro y las grandes dificultades económicas a las que se enfrenta gran parte de la población nicaragüense.

“Es un escenario en el que te podemos retomar algo muy positivo, también si no se sabe manejar o administrar de manera adecuada puede generar algunos síntomas y comportamientos que no necesariamente van a ser positivos” dice el experto en psicología.

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Las personas son obligadas a dejar su hogar por la violencia que sufren los países del Triángulo Norte de Centroamérica. LA PRENSA/VOA.

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Mantener la buena convivencia es clave

Barreto brinda consejos que pueden ser útiles mantener la buena convivencia en los hogares: “Ser honestos, hay que saber escuchar, orientar a los niños en lugar de confundirlos, dedicar tiempo específico a cada niño, los adultos deben tomar tiempo para hacer algo que les gusta, muy importante no olvidar a los adultos mayores y tomar en cuenta su sentir de la situación”, expresó Barreto.

Recalca que es fundamental tener un sistema de apoyo social, es decir mantenerse en contacto con seres queridos, amigos y compañeros de trabajo utilizando todos los recursos tecnológicos disponibles.

También alienta a las familias nicaragüenses a buscar ayuda profesional cuando sientan que la situación los supera mentalmente y pone a disposición la línea de orientación del Comité Científico Multidisciplinario. por medio de Whatsapp 8199-2571.

Los problemas del hacinamiento y la fragilidad de la convivencia familiar durante la pandemia, pueden desencadenar la violencia intrafamiliar, que es un problema difícil de controlar cuando se tiene limitantes de movilización e interacción con los demás.

El riesgo de estar más expuestos a la violencia

La situación de pandemia que nos obliga al encierro como medio de protección, puede significar para muchos estar más expuestos a la violencia al posiblemente pasar más tiempo cerca de su agresor y no tener la oportunidad de salir y exponer su caso.

Jorge Mendoza, del Consejo de Coordinación de Coordinadora Nicaragüense de la Niñez y Adolescencia (Codeni), señalaba que los acontecimientos de las últimas semanas mostraban que la violencia no se detiene y posiblemente aumenta en el contexto de pandemia.

“Hay que establecer un sistema de justicia, que de manera efectiva de seguimiento, procese y condene a los culpables de las violaciones de derechos humanos, particularmente las violaciones de cualquier tipo en contra de la niñez y adolescencia nicaragüense”, expresó.

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Incluso, Monseñor Rolando Álvarez mencionó el tema de la violencia durante una de sus homilías la semana pasada. “También en las familias el maltrato a los niños, el descuido a los ancianos, cuántas mujeres golpeadas amenazadas asesinadas, la creación que nos fue entregada como un bien para todos es destruida por algunos. Hoy Cristo es negado y también perseguido cuando no se respeta y se violenta la verdad y los valores fundamentales que proceden”, expresó.

Sin duda estos son tres de los muchos problemas que enfrenta la población nicaragüense día a día y se agravan con un encierro voluntario durante la pandemia.