Zona de Strikes: Rafael «El Capi» Obando y su ojo de águila

Quienes lo conocieron desde muy jovencito, aseguran que Rafael “El Capi” Obando pudo haberse destacado en el deporte que hubiera deseado. Jugó futbol a buen nivel y también practicó atletismo, natación, boxeo y tenis de mesa.

Sin embargo, impulsado por un su cuñado Enrique “Protero” Acosta, quien fue seleccionado nacional, se decidió por el beisbol y llegó a ser un destacado jugador, al extremo de ser el mejor segunda base en un Mundial, mientras se convertía en leyenda viviente.

Obando fue el primer bate y camarero del legendario equipo de 1972, pero un año antes durante el Mundial en Cuba, fue cuando tocó las estrellas. Rafael bateó .387 (31-12) con siete anotadas y nueve bases por bolas, para convertirse en segunda base All Star sobre el cubano Félix Isasi.

En 1972 no lo hizo mal con .258 (66-17) más 12 carreras anotadas y consolidando con César Jarquín (SS), Valeriano Mairena (3B), Calixto Vargas (1B) y Vicente López, un cuadro interior histórico, que fue el gran soporte para un pitcheo fenomenal.

Rafael, quien destacó en el Ramírez Goyena en la práctica de varios deportes, inició en la Selección en 1969 en el Mundial de República Dominicana. Bateó solo .147 (34-5) antes de mejorar un poco en el Mundial de Colombia en 1970 con .208 (24-5).

Y luego de deslumbrar en Cuba en 1971, donde fue escogido el mejor segunda base del torneo y contribuir en 1972 a la medalla de bronce en nuestro país, bajó a .179 (28-5) en 1973 también aquí en Nicaragua, pero se elevó a .316 (19-6) en el Mundial Colombia en 1976.

Pero lo más llamativo de Obando durante todo ese tiempo, fue que a menudo estaba en las bases. En 1970 bateó solo .208 pero recibió diez bases. En 1971 negoció nueve. Y eso explica porqué bateaba de primero: ojo de águila y conocimiento de la zona de strikes.

A nivel local, Obando debutó en 1969 y en sus tres primeros años bateó .218, .225 y .269, pero a la vez tuvo .271, .341 y .353 de porcentaje sobre las bases. En 1972, su bateo mejoró a .295 con .394 de porcentaje sobre las bases (OBP), mientras que en 1975 subió a .303 (152-46) el average.

El “Capi” jugó 17 años en Primera División. Inició con el Cinco Estrellas, pasó por el Granada, los Búfalos, Dantos y Bóer, con quien bateó .302 en 1984, ya en su penúltima campaña. Se retiró en 1985, para dedicarse por completo a los comentarios deportivos.

En su carrera, Obando bateó para .253, con 708 hits, 384 anotadas y 254 impulsadas. Disparó 23 jonrones y robó 95 bases, con una defensa de primer nivel y un liderazgo que sin decir mucho, lo llevó a convertirse en el capitán más famoso de una Selección Nacional.

Desde su aparición en el beisbol y su posterior retiro, Obando ha estado siempre en el debate sobre los mejores segundas bases que ha producido el beisbol nacional y está en el Salón de la Fama desde el 2005.

Por cierto, a Obando se le conoce más por el “Capi» que por Rafael y eso por poco le juega una mala pasada en 1979, tras el triunfo de la revolución sandinista.

Obando se acercó a una manifestación y la gente lo reconoció. Empezaron a decir, el “capi», “capitán Obando» y otras formas más de alusión a su cargo en la selección, y antes de que se percatara, ya estaba detenido por los sandinista que pensaban que era un capitán de la guardia.

“Alguien habló con Tomás Borge y me dejaron ir, sino quién sabe», recuerda el “Capi» sonriendo.

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