El trasfondo del artículo transitorio

La semana pasada se firmaron los estatutos de la Coalición Nacional, luego de que la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) firmara a condición de incorporar un artículo transitorio fundamental en el que los firmantes de las organizaciones aceptan que dichos estatutos no están “escritos en piedra” y que luego de constituirse, el Comité Nacional discutirá la propuesta de la Alianza de establecer un mecanismo de consenso para la aprobación de los siguientes 7 puntos:

1. Contrato social/Plan de gobierno; 2. Constitución de Alianza Electoral; 3. Mecanismo de selección de candidatos; 4. Posicionamientos públicos y comunicados de la Coalición Nacional; 5. Reformas Electorales consensuadas en el Bloque Pro Reformas Electorales; 6. Elección del Secretario Ejecutivo. 7. Formas de protesta, estrategias de presión interna y movilización.

Los miembros de la Alianza Cívica pusieron estos condicionamientos cuando se dieron cuenta que en los Estatutos previamente aprobados de la Coalición Nacional, se establece que al no existir consenso en cualquiera decisión, esta se podía tomar mediante una votación de las tres cuartas partes de los representantes de las organizaciones miembros.

En apariencia, se trata de un procedimiento democrático, si todos los miembros tuvieran el mismo peso específico, pero no lo tienen; y si no hubiera una predominancia o control de una minoría, que en efecto, al momento de la votación, estaría de hecho controlando a una mayoría artificial de los votantes, los que a su vez tomarían decisiones trascendentales… como los 7 puntos que la Alianza Cívica propone que sean resueltos mediante un mecanismo de consenso.

La verdad es que cada uno de esos siete puntos son tan trascendentales, y de no ser resueltos por consenso, es imposible que la Coalición se mantenga unida y mucho menos que se logre atraer a otras fuerzas políticas y forjar una alianza electoral entre todas las fuerzas genuinamente opositoras al régimen. ¿Se imagina usted no ponerse de acuerdo en el plan de gobierno?, ¿en los mecanismos de elección de candidatos?, ¿en los posicionamientos públicos, en la alianza electoral? y ¿en la casilla en que dicha alianza correrá en las elecciones en caso de que se decida que hay condiciones?; ¿en la elección del secretario ejecutivo?… ¿y hasta en la misma decisión que se habrá que tomar en algún momento el próximo año, si las condiciones electorales son razonables o no para participar?

Yo soy de los que abogan por la unidad de la oposición pero esta debe ser sólida, basada en grandes acuerdos consensuados como los planteados por la Alianza Cívica y no pegada a la carrera y por presiones externas para salir al paso. Creo que la unidad debe ser basada en la sensatez y en la experiencia vivida en el pasado, particularmente las elecciones del 2006, que no debemos repetir.