Mezquina rebaja eléctrica

Este miércoles 1 de julio entra en vigor la rebaja del 3 por ciento en la tarifa del servicio eléctrico, que se deberá reflejar en las facturas a los consumidores a partir del próximo mes de agosto.

La vicedictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, dijo en sus medios de propaganda que la rebaja es para beneficiar a la población y garantizar la estabilidad económica y técnica del sector eléctrico. Pero es un engaño.

Ciertamente, esta rebaja del 3 por ciento en la tarifa eléctrica es irrisoria, y mezquina, pues, como han demostrado los expertos en energía, defensores de los consumidores y dirigentes del sector privado, la reducción podría y debería ser de 14 hasta 20 por ciento, según los precios internacionales del petróleo y los costos reales de la generación de electricidad.

Es correcto decir que esta rebaja es mezquina, porque según el Diccionario de la Lengua Española mezquino es algo “pequeño, diminuto”, pero también significa “falta de generosidad y nobleza de espíritu”, o sea de valores humanos que obviamente no son propios de quienes gobiernan este país, o mejor dicho, que lo desgobiernan.

Todos los usuarios del servicio eléctrico en Nicaragua, salvo la cúpula y los paniaguados de la dictadura que quizás ni siquiera pagan por la energía que consumen, son víctimas de las tarifas leoninas impuestas por la empresa de luz eléctrica, desde las personas más pobres de la sociedad hasta las empresas de cualquier tipo y tamaño, pasando por los consumidores domiciliares intermedios. Lo cual se debe a que este servicio público está en manos de personas codiciosas, ávidas de riqueza, que utilizan el poder del Estado para su propio beneficio y en perjuicio de todos los demás nicaragüenses.

En realidad, los que detentan el poder en Nicaragua no son propiamente gobernantes, son depredadores. Muchas veces hemos dicho que los gobernantes tienen que ser honrados y eficientes administradores de los bienes y recursos públicos, personas con inteligencia, energía y entereza para resolver los problemas de todos los días y las emergencias nacionales.

A quienes gobiernan no se les exige que sean seres dechados de virtudes, solo personas honestas y responsables, capaces de poner los intereses públicos por encima de las propias conveniencias, personales y familiares.

En un caso tan sencillo como determinar correctamente el precio al consumidor de la energía eléctrica, acerca del cual los expertos independientes prueban que según los costos de producción la tarifa puede ser reducida hasta en 20 por ciento, el mísero 3 por ciento dictado por el régimen es un insulto a la gente que está indefensa ante el desmesurado poder del Estado y la voracidad de los funcionarios.

Esta es una de las muchas razones por las cuales se necesita en Nicaragua un cambio de gobierno, quitarle el poder a los mezquinos y sustituirlos con personas honestas y responsables, elegidas libremente por los ciudadanos.