Comercio de Centroamérica reclama reforma tributaria integral, cero obstáculo en fronteras y apoyo a las pymes

El comercio regional pasa momentos difíciles. El confinamiento y las constantes trabas en las fronteras en medio de la pandemia han devastado la actividad con cierre total o parcial de empresas, lo que ha ocasionado un aumento de la pobreza, la informalidad se ha ensanchado, la incertidumbre se ha profundizado, ha habido desabastecimiento, incremento en los costos de producción, todo esto en detrimento del empleo.

Y los riesgos son mayores, tomando en cuenta que se espera que esta crisis sanitaria dure realmente 18 meses y no necesariamente seis meses como se creyó en un principio. Es por ello que urgen hacer reformas integrales, no solo en el campo de la administración pública sino también en materia fiscal y que se abstengan de tomar medidas comerciales unilaterales que afecten a los países vecinos.

Y es que solo el cierre de fronteras durante dos semanas entre Nicaragua, Costa Rica y Panamá provocó una pérdida de veinte millones de dólares en la economía costarricense, según estimaciones del presidente de la Cámara de Comercio de ese país, Julio Castilla.
Esa situación ha ocasionado que las empresas costarricenses opten por emigrar a los servicios aéreos y marítimos para movilizar sus mercancías y eso habría provocado una caída de 114 por ciento en el trasiego de productos por fronteras, según cifras a mayo comparadas con igual periodo del año pasado.

“Ha aumentado el marítimo y el aéreo, que obviamente son más caros, y eso ha restado competitividad y eso es lo que estamos viendo en toda Centroamérica”, dijo Castilla, quien señaló que están acelerando las medidas para poner en marcha el ferri con El Salvador.

El problema es que el sector está preocupado por las proyecciones apuntan a que la crisis sanitaria durará hasta 18 meses y un nuevo cierre de fronteras empeoraría la liquidez de las empresas comerciales.

La presidenta de la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua, Carmen Hilleprandt, instó a los gobiernos a dejar de adoptar decisiones políticas que afectan al comercio y a recurrir a los canales de comunicación ya existentes en los órganos de integración del istmo para evitar más daños a la economía y la competitividad.

Hilleprandt instó a los miembros de la Federación de Cámaras de Comercio del Istmo Centroamericano (Fecamco) a utilizar sus influencias para animar a los ministros de Economía a recurrir a los foros regionales para superar crisis como la de mayo pasado.

El llamado a no poner trabas fronterizas al comercio regional se hace especialmente necesario tomando en cuenta que el ochenta por ciento de las empresas de Centroamérica son micro, pequeñas y medianas.

Citando los resultados de una encuesta entre empresas en abril, el noventa por ciento pymes, el presidente de Fecamco, Raúl Delvalle, dijo que la mayoría reportó que en el contexto de la pandemia tenían una caída del 84 por ciento en sus ventas.
Hilleprandt señaló que la situación se agrava porque este segmento empresarial carece de una preparación tecnológica y financiera para soportar el impacto de crisis como la que se está viviendo.

“Nosotros en Nicaragua hemos tenido un modelo económico que realmente no ha funcionado, ha colapsado, porque al final en vez de proteger y desarrollar a este sector (las pymes), siempre hubo beneficios para empresas mucho más grandes. Y las empresas más grandes no solamente tienen accesos a financiamientos no solo local sino a financiamiento internacionales que son más flexibles, más baratos”, dijo.

En ese contexto, instó a los representantes empresariales a promover el uso de la tecnología para desarrollar ferias virtuales para que las empresas pueden recibir oxígeno financiero y sobrevivir al impacto de la crisis sanitaria.

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Moratoria fue más discurso que realidad

Junto a las trabas comerciales y el golpe especialmente en las pymes, para el comercio en algunos de los países de la región los confinamientos obligatorios han resultado bastante dañinos y lamentan que muchas promesas de alivio en la carga impositiva solamente hayan quedado en el discurso y no precisamente en la práctica.

Es el caso de Honduras. El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa, José Luis Rivera, dijo que en ese país la moratoria que se anunció en el pago de la renta fue más “proselitista, que real y efectiva, para las grandes empresas no existió moratoria. El pago era el 30 de abril y se efectuó el 30 de abril, aunque estas representan menos del veinte por ciento de las empresas del país y de la fuerza laboral, contribuyen casi el ochenta por ciento en la generación del PIB y de los impuestos, el Gobierno no sufrió mucho en este sentido”.

Según Rivera, el problema es que muchas de las pymes giran en torno a las operaciones de las grandes empresas, a las que les compran bienes y servicios. Al tener que cumplir con esa obligación, prácticamente se redujo el flujo de caja frenando la posibilidad de que las mismas pymes puedan sobrevivir.

El entorno se agravó por los confinanciamientos, que junto a una política inefectiva en materia fiscal, cerca de 300 mil personas han sido suspendidas de sus labores, “porque muchas de las pymes no han podido soportar casi cuatro meses” de suspensión en la movilidad.

“Los Estados deben entender que esta baja en los impuestos provocada por la pandemia ha ocasionado que estemos en estado de sobrevivencia”, dijo Rivera.

Es hora de reformas fiscales integrales en la región

El líder empresarial de Honduras reconoció que en la región urge que se impulse una reforma fiscal enfocada no solo en aliviar la carga impositiva en algunos países, sino también revisar la forma en cómo se paga impuestos para agilizar los procesos. “No sabemos cuándo vamos a salir de este problema”, expresó.

En esa línea el presidente de la Cámara de Comercio de Guatemala, Jorge Briz, dijo que “hoy es el momento de hacer cambios estructurales en los temas fiscales, una reforma fiscal estructural que efectivamente tenga principios fundamentales: principio de simplificidad, principio de accesibilidad, de quitar toda discrecionalidad, de ampliar la base tributaria”.

Para Briz, la amplia informalidad que reina no solo en Guatemala, donde el setenta por ciento no paga impuestos, sino también en el resto de las economías, refleja que tenemos sistemas fiscales que “no se adaptan a nuestra realidad económica y social”.

Briz coincidió con Rivera en que debe haber simplificidad, pero además tarifas más bajas y competitivas a nivel mundial, que no solo lleven recursos al Estado sino que fundamentalmente promuevan la inversión nacional e internacional y la generación de empleos.

Este cambio es necesario y se tiene que hacer medianamente, no podemos seguir con sistemas complicados, altamente discrecionales, que promueven la corrupción. Necesitamos sistemas más simples, que logren incorporar un altísimo porcentaje de la economía informal”.

El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, Jorge Hasbún, reconoció que la propuesta de un ajuste fiscal es urgente porque en ese país el treinta por ciento de las empresas aporta al Fisco.

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Reapertura pensada

Al comercio regional también le inquietan los procesos de reapertura segura en los países donde se han adoptado medidas de confinamientos, por lo que urgieron a que esta se haga de manera ordenada.

El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, Jorge Hasbún, dijo que se debe buscar un equilibrio entre la salud y la economía en un contexto de duro confinamiento como el ocurrido en ese país.

“Cuando no existe ese equilibrio, generas problemas de salud, de desempleo y de miseria humana, tal vez más grande que la sanitaria”, dijo Hasbún.

Al no existir ese balance —según el líder empresarial salvadoreño—, el proceso de reapertura se volvió desordenado, por lo que instó a que no se tomen decisiones sin antes repensarse y planificarse. Y eso implica capacitar a las empresas que están informales, sobre cómo debe ser el proceso y los protocolos a adoptarse para evitar mayores contagios.

El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, Jorge Hasbún, también cuestionó las tensiones entre el sector privado y los gobiernos, y lamentó que no haya madurez política en la región en medio de la pandemia para gestionar la crisis sanitaria, lo que ha agravado los problemas estructurales que de por sí ya venían agobiando al istmo.