BCN: casi el 80% de las actividades económicas están cayendo en medio de la pandemia. Hoteles y restaurantes se derrumba en abril

Al menos 13 actividades económicas, principalmente las relacionadas con servicios, sucumbieron en abril al embate del coronavirus en Nicaragua, lo que ocasionó una merma en la recaudación de impuestos de 6.2 por ciento. El Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE) en el cuarto mes del año cayó 10.1 por ciento, lastrado sobre todo por las contracciones fuertes en hoteles y restaurantes, intermediación financiera y servicios conexos, explotación de minas y canteras, energía y agua, así como la industria manufacturera.

El IMAE global, no obstante, muestra un comportamiento menos negativo en término cuatrimestral. Entre enero y abril de este año este indicador acumula una caída de 1.3 por ciento, compensado principalmente por los crecimientos que se registraron en los primeros dos meses del año, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), que divulgó su reporte acompañado de cifras en Centroamérica, donde se observa que la economía local sería la segunda menos afectada por los estragos de la pandemia en el istmo, después de Costa Rica.

Abril reflejaría el impacto más de lleno de la pandemia en Nicaragua, luego que en marzo se empezaran a mostrar síntomas de debilitamiento con una contracción de 1 por ciento tras dos primeros meses de crecimiento. Al país, el Covid-19, que azota al mundo desde inicios de este año, llegó en la última semana del tercer mes del año.

“La evolución de la actividad económica de Nicaragua, como la de toda la región centroamericana, guarda correspondencia con la reducción de la actividad económica y del comercio internacional originada por la pandemia mundial del COVID-19, aunque se observan tasas de afectación menores para nuestro país”, explicó el BCN en su reporte.

El presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes en un reciente comparecencia ya había avanzado que esperaban contracciones en varias actividades económicas como consecuencia de pandemia, pero descartaba que el Producto Interno Bruto cayera tan fuerte como lo han pronosticado varios organismos financieros internacionales y centro de pensamiento independientes.

Reyes, que ha sido duramente cuestionado por la baja calidad de las cifras del máximo emisor bancario, basó su planteamiento en el hecho de que Nicaragua ya estaba en recesión cuando estalló la crisis sanitaria y por tanto su contracción iba a ser menor que las del resto de países de Centroamérica, cuyo países han adoptado duras medidas de confinamiento, pero que han desarrollado paquetes de alivio y apoyo para las actividades económicas.

El economista Néstor Avendaño en un análisis del 21 de junio titulado “La caída económica es más grande de lo que se ha dicho”, cuestionó la decisión del Banco Central de mantener oculta un sinnúmero de estadísticas que evitan conocer con precisión el estado de la economía.

“Desde febrero de 2019, los nicaragüenses desconocemos los datos mensuales de los volúmenes físicos de producción de bienes y servicios que se reflejan en el nivel del índice mensual de actividad económica (IMAE) y éste ya está publicado hasta marzo de 2020. Además, aún no se publica el informe anual y el anuario estadístico de 2019 del Banco Central de Nicaragua (BCN), que nos ilustraría con la radiografía de la situación macroeconómica del país, por lo cual se desconoce el estado de la balanza de pagos, mejor dicho, el déficit externo y los flujos de las remesas, la cooperación oficial al sector público y al sector privado, la inversión extranjera directa y el pago de la deuda externa”, recordó.

Y añadió, “también se desconocen los valores de variables clave del mercado laboral, tales como la población económicamente activa, el empleo formal y los salarios por actividad económica, y la magnitud de la informalidad laboral… Con la indisponibilidad de la información arriba señalada, un economista no puede aseverar ante la nación de que el país ya salió de la recesión económica en el primer trimestre de 2020, a la que entró al concluir el tercer trimestre de 2018. Faltan los soportes estadísticos”.

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De hecho a un economista, que prefiere no ser citado, llamó la atención sobre el reporte del IMAE hasta abril, que muestra una caída acumulada de apenas 1 por ciento, después de impuesto, por debajo del comportamiento experimentado en igual periodo del año pasado, en ausencia de una pandemia. Hasta abril del año pasado se reportaba una contracción de 8.6 por ciento.

El Fondo Monetario Internacional ha advertido que la actual crisis económica en el mundo como consecuencia de la pandemia provocará una de las contracciones más grave desde 1929, cuando se dio la Gran Depresión. Nicaragua es altamente dependiente de la evolución de los mercados mundiales, particularmente el comercio que también está siendo afectado por la semiparalización de las economías.

Los que más caen

El Banco Central mantiene su proyección de que el Producto Interno Bruto este año caerá entre 4 y 4.5 por ciento. Por ahora esto son los primeros signos económicos del impacto de la pandemia:

La paralización del sector turismo ocasionó que las actividades hoteleras y restaurantes en abril cayeran 56.1 por ciento, situación que puede verse agravada en los meses posteriores al corte de este reporte, tomando en cuenta que actualmente el flujo de viajeros internacionales está en cero, luego que los países centroamericanos- principal mercado emisor de turistas para Nicaragua- cerraran sus fronteras y las aerolíneas cesaran por completo sus conexiones con el país.

De hecho, el BCN atribuye la estrepitosa caída en hoteles y restaurantes “a la disminución del número de visitantes provenientes del exterior”. Pese a ello, el IMAE acumulado hasta abril de esta actividad muestra una merma más suave de -9.1 por ciento.

La industria manufacturera resultó con la segunda mayor contracción de 24.6 por ciento, aunque su acumulado de año fue de -1.2 por ciento. En el mes pandémico, este sector registró “menor producción de maquinaria y equipo de transporte, textiles, tabaco, azúcar, productos no metálicos y derivados de petróleo, principalmente”. Esas reducciones en la manufactura nicaragüense fue en parte contrarrestada por aumentos “en la fabricación de lácteos, carnes y pescados, otros productos alimenticios, muebles y productos químicos”.

Atrás no se queda el sector financiero que solo en abril cayó 17.5 por ciento, principalmente por resultados negativos en la entrega de créditos, “las categorías con mayor disminución fueron los préstamos personales y vehículos”. En contraste, la actividad logró mejorar sus captaciones de dinero del público, “el crecimiento se debió a mayor captación de ahorro”, según el BCN, que indica que esta actividad concluyó el primer cuatrimestre con una merma de 19.5 por en su IMAE.

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La explotación de minas y canteras cayó 17.3 por ciento, explicado por la menor extracción de oro, arena, piedra cantera, piedra triturada, carbonato, yeso y toba, según el máximo emisor bancario, que indica que pese a esa contracción en abril, esta actividad cerró el primer cuatrimestre con un crecimiento de 7.4 por ciento.

El sector de energía y agua es otra actividad duramente afectada por la pandemia. En el mes de referencia, mostró una contracción de 16.7 por ciento, aunque en términos acumulado se contrajo 13.5 por ciento. Solo en abril se registró una menor generación
de energía eléctrica (-18 por ciento). No obstante, aumentó ligeramente el suministro de agua, alcantarillado, gestión de desechos y actividades de saneamiento.

En el sector transporte y comunicaciones hubo una disminución de 11.4 por ciento en abril y de -6.6 por ciento en el acumulado hasta abril. Esto debido, según el BCN, a menor actividad en transporte (-12.1 por ciento) y en los servicios de comunicaciones (-10.7 por ciento).

Los que menos caen

Otras actividades que también están en negativo, aunque con contracciones menos pronunciadas como las antes mencionadas, son comercio con una caída de 4.3 por ciento, aunque su acumulado es positivo con un repunte de 4.4 por ciento. La reducción en abril se registro por disminuciones en ambas modalidades, al por mayor y al por menor.

La agricultura, que había sido el sostén de la economía en estos dos últimos años de recesión, cayó en abril 0.6 por ciento, pero mejora el indicador levemente en su acumulado con un repunte de 0.3 por ciento. El BCN reporta menores labores de producción y cultivo en caña de azúcar, maní, banano, soya y tabaco, entre otros.

En paralelo, también la actividad pecuaria cayó 3.4 por ciento en abril, pero crece 7.3 por ciento en el acumulado de año. En el cuarto mes del año hubo menor matanza vacuna, exportaciones de ganado en pie y matanza de cerdos, principalmente.

La actividad de silvicultura y extracción de madera se contrajo 2.9 por ciento (-2.5 por ciento en el acumulado enero-abril) y la pesca y acuicultura disminuyó 2.1 por, pero en términos acumulado repunta 26.5 por ciento. La caída en abril se dio por “menor
captura de pescado, langosta y otros productos de la pesca, como el pepino de mar, pulpo, jaiba y cangrejo”.

Y finalmente, los servicios de propiedad de vivienda disminuyeron 1.1 por ciento en abril.

BCN dice que construcción está creciendo

Entre las pocas actividades económicas que están en positivo figura la construcción. Según las cifras del Banco Central en abril esta repuntó 2.1 por ciento y a nivel acumulado crece 9 por ciento. Entre los “materiales de construcción que tuvieron mayor incidencia en este resultado se encuentran: concreto premezclado, acero y piedra triturada, principalmente”.

También crecieron los servicios de salud con un 1.2 por ciento, para un repunte acumulado de 1.9 por ciento. Las actividades de enseñanza crecieron 1.6 por ciento, es decir 1.9 por ciento en el acumulado enero-abril. Y los servicios de administración pública y defensa registraron un crecimiento de 1.8 por ciento.

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