Jonathan Loáisiga y Cheslor Cuthbert se fueron hacia EE. UU.

Jonathan Loáisiga, el joven lanzador nicaragüense de los Yanquis de Nueva York, ha enfrentado y resuelto tantos obstáculos a través de su carrera como para asustarse ante uno más.

A sus 25 años, Loáisiga tiene varias visitas a la lista de lesionados y hasta se le practicó una cirugía Tommy John, pero este domingo no ocultó la mezcla de emociones que le provoca incorporarse al campamento de los Yanquis en plena pandemia del Covid-19.

“Me siento contento de ir a hacer lo que más me gusta que es jugar, además es mi trabajo y lo deseo hacer bien, pero como que no deja de darle sus nervios a uno por este asunto del coronavirus. Voy confiando en Dios», aseguró el carabinero.

Loáisiga viajó este domingo junto al otro big leaguer pinolero, Cheslor Cuthbert. Lo hicieron en un vuelo charter con escala en Miami. Loáisiga se moverá luego a Nueva York, mientras que Cuthbert va con destino a Chicago, a la casa de los Medias Blancas.

Ambos viajan en medio de múltiples expectativas sobre su desempeño. De Cuthbert se espera que haga el equipo en Chicago y puede ser un suplente de calibre para las esquinas del infield y a la vez pueda ser una alternativa como bateador designado.

En el caso de Loáisiga también se le considera un seguro miembro del staff de los Yanquis, solo que habrá que esperar que se defina el rol que se le asignará, pero lo más probable es que abra y a la vez pueda relevar partidos, como lo ha hecho hasta ahora.

Iba en ventaja

En marzo pasado, cuando se realizaba el entrenamiento primaveral que debió ser suspendido por el coronavirus, Loáisiga había trabajado de manera brillante. En tres salidas tenía 0-0 y 2.70 en diez entradas con tres hits, tres carreras limpias, una base y 14 ponches.

“Esta semana tuve una llamada del coach de pitcheo del equipo, Matt Blake, y me dijo que cuentan conmigo en el equipo, pero no me dijo el rol en que voy a trabajar, pero yo voy preparado y voy con la motivación y confianza en que podré ser útil donde sea», afirmó.

Desde su regreso al país, Loáisiga se mantuvo trabajando y hasta lanzó contra bateadores en cuatro ocasiones demostrando un gran estado de forma, excelente velocidad y un comando de sus envíos que fue mejorando poco a poco, hasta llegar al nivel deseado.

“Mi velocidad estuvo muy bien, lancé a 97 millas con bastante frecuencia y hasta toqué 98 en algún momento. Y como lancé ante bateadores pude hacer los ajustes necesarios. De modo que me voy muy motivado y pienso que haré un buen trabajo», señaló.

Cuthbert de igual manera iba muy bien en los entrenamientos primaverales con los Medias Blancas. Ya se sabía que su espacio sería reducido dada la presencia en el plantel de Yoan Moncada en tercera, José Abreu en primera y Edwin Encarnación como designado.

Sin embargo a metralla pura, Cuthbert se había hecho sentir, aprovechando cada oportunidad que se le presentó. Tenía promedio de .407 (27-11) en el Spring Training con tres jonrones y seis carreras empujadas en un trabajo no pasó inadvertido.

Así que se marcharon los nicas en un intento de consolidar sus carreras en el mejor beisbol del mundo.