Respondiendo a la presidenta de CxL

El pasado 7 de julio en esta misma página de opinión, la presidenta del partido Ciudadanos por la Libertad (CXL) defendió la posición de no formar parte de la recién estrenada Coalición Nacional, según ella porque está dominada por partidos que en el pasado han sido colaboracionistas de la dictadura.

Esta posición le ha valido más de una crítica, a la que en esta ocasión se une la mía, pues al igual que los otros, considero que es una posición que no tiene una justificación válida. Dicho esto, permítanme explicarme: el partido CXL no está exento de la crítica que hace al resto de partidos que forman parte de la Coalición Nacional. Le recuerdo a la presidenta de CxL que su partido es producto de dos metamorfosis. La primera: Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) que en el 2006 llevó como candidato a Eduardo Montealegre. En esa ocasión, faltando más del 8 por ciento de los votos por contar, Montealegre acudió a la casa de Daniel Ortega a reconocer su triunfo recibiendo a cambio el segundo lugar, posición que lo convertía en diputado.

Esto sucedió después que el encargado del conteo rápido (su primo hermano) le advirtiera que no ganaba la elección y que el voto que faltaba por contar podía desplazarlo al tercer lugar. Esta acción en la que hubo otros colaboradores entre ellos el PLC, que como premio de consolación recibió una cantidad mayor de diputados que la conseguida por el partido de Montealegre, del que la gran mayoría del estado mayor son los mismos que hoy toman las decisiones en CxL. Después de esa elección los subterfugios del CSE lo hicieron buscar el alero del PLI, partido del que también fue defenestrado. Por lo que Montealegre decidió formar su propio partido, el cual nombró a doña Kitty como su presidenta, luego del retiro de este de la política.

Después de esta aclaración cronológica, recuerdo que en la última elección regional en 2019, CxL insistió en participar. La excusa fue que lo hacían a petición de su militancia, pero al final no consiguieron ni un solo concejal de los noventa que estaban en juego. En esa ocasión el clamor popular era no prestarse a dicha farsa, pues todavía estaba fresca la sangre de los mártires de la masacre del 18 de julio del 2018. Hoy nuevamente se empieza a cuestionar y acusar a CxL de estar preparando las condiciones para cederle su casilla a la empresa privada y de esta forma construir la oposición light que el orteguismo está necesitando. Por esto y otras muchas razones, yo invito a la presidenta del partido CxL a reflexionar. Finalizo aclarando que los miembros de la siempre gloriosa Resistencia Nicaragüense no son propiedad de ese partido.

El autor es analista político.