Dora María Téllez: «La palabra sandinista ya me da repelo»

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Hace 41 años, Dora María Téllez estaba entrando a Managua al frente de un nutrido grupo de guerrilleros del Frente Occidental del Frente Sandinista. Ella era la jefa. Tenía 23 años. Venía a celebrar la caída de la dictadura de Anastasio Somoza y el comienzo de la revolución sandinista. Desde entonces siempre estuvo en la tarima, celebrando la fecha, año con año, hasta 1993 cuando comenzaron las diferencias con Daniel Ortega que la llevaron, a ella y otros militantes del Frente Sandinista, a hacer tienda aparte y fundar, en 1995, el partido Movimiento Renovador Sandinista (MRS).
Téllez, comandante guerrillera, fue ministra de Salud en el gabinete de Daniel Ortega en los años 80. Si alguna palabra la ha definido en su vida es “sandinista”. Sin embargo, siente que el régimen de Daniel Ortega le ha dado otra significación y ella misma la cuestiona. Sobre este tema, el controversial MRS y la figura de su antiguo correligionario, Daniel Ortega, habla en esta a entrevista a propósito de los 41 años de la derrota de Somoza y el inicio de la revolución sandinista.

¿Cuándo fue la última vez que usted estuvo en la tarima del 19 de julio?
Debe haber sido como en el 93…

¿Siente nostalgia?
Fijate que no. No soy una persona que sienta nostalgias del tiempo pasado. Pienso en mi papá y mi mamá muertos y no tengo nostalgia. Tengo buenos recuerdos, tengo vivencias, aprendizajes, pero la nostalgia no es un sentimiento mío.

¿Hay algo qué celebrar el 19 de julio?
Celebración como celebración no veo en estas circunstancias. Son conmemoraciones. Nosotros, en el MRS, conmemoramos más bien el 17 de julio. Se celebra la salida de una dictadura, de la cual debimos haber aprendido, pero no aprendimos. Y en estas condiciones, el país no está para celebraciones.

No preguntaba por el momento, sino por lo que significa el 19 de julio en la historia.
En términos históricos es como la revolución liberal. Son hechos históricos. Y la celebración depende de cada quien. No debería ser una fiesta nacional. Tal vez el 17 (de julio), que se cae la dictadura.

Muchas personas no ven solo el fin de la dictadura somocista, sino también el comienzo de otra dictadura, la de los años 80.
Son los dos hechos. La caída de la dictadura de Somoza y el establecimiento del régimen de la revolución sandinista que, en efecto fue un régimen autoritario, que tuvo la característica que abrió paso, en unas elecciones, a una transición pacífica, que es exactamente el punto al cual se quiere volver a llegar ahora.

¿Cómo evaluaría al Daniel Ortega que llega a este 41 aniversario de la revolución sandinista?
Para mí, este es un régimen que está difunto, en los trámites del certificado de defunción y el entierro. Ya no gobierna. No hay políticas públicas, no hay nada. Lo único que hay es una cantidad de maniobras defensivas del capital de los Ortega Murillo, defensivas del poder político de los Ortega. Ya ni siquiera es un mal gobierno. La pandemia ha puesto más transparente ese desgobierno. El país está suelto. A como puede la gente se defiende en su casa, con sus medicamentos. Ortega es un espectro, que está ahí, y es la fuente de poder de un engranaje oligárquico que detenta poder económico y político en distintos ámbitos.

Como personaje histórico, ¿dónde colocaría a Ortega?
Daniel Ortega tiene la peor salida de todos. Ortega va a pasar en el mismo rango de los Somoza. Con la característica adicional, que Ortega es un destructor de la institucionalidad. Los Somoza construyeron ciertas instituciones que han sido duraderas, como la seguridad social. Ortega todo lo ha destruido: Ejército, Policía, hasta el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación, cosas impensables.

La actuación de Ortega ahora, ha hecho que mucha gente eche la mirada hacia atrás, y vea la revolución como ese periodo negro que lo produjo. ¿Cuál es su evaluación?
Desde el punto de vista político, ese era un régimen autoritario. Con intolerancia política. Oscilaba entre régimen de partido único y pluralismo político. Un juego bien contradictorio, pero que finalmente desembocó en unas elecciones.

¿Fue una dictadura?
Desde el punto de vista político así es. Si hablás de un régimen autoritario, hablás de una dictadura. Ejerce un poder dictatorial. Y desde el punto de vista social el gobierno sandinista tuvo bastante éxito en cimentar algunas políticas públicas importantes, crear unas instituciones y abrir espacio para la organización popular, sindicatos, organizaciones de base, etcétera. Incluso, la Constitución de 1987 marcó el paso, con algunas excepciones. La pregunta que yo me hago es: ¿Qué es lo que hicimos y qué no hicimos en 30 años para llegar al mismo punto?

Pero los años ochenta no se recuerdan por esos cambios que menciona, sino más bien por sus crímenes: la Navidad Roja, la Operación Bertha, el Servicio Militar, la Seguridad del Estado, las confiscaciones… Y desde ahí, es lógico que muchos se pregunten: ¿Cómo se puede estar celebrando eso?
Así es. Es razonable. Por eso digo que el 19 de julio debería de dejar de ser una fecha de fiesta nacional. Porque está toda esa parte y es real. Crímenes denunciados…

¿Qué responsabilidad asume Dora María Téllez en esos crímenes?
Yo asumo la responsabilidad de haber estado ahí, pero no puedo asumir la responsabilidad por crímenes que no cometí. Uno de los grandes problemas de culpar a todo el mundo es que terminás protegiendo a los verdaderos culpables. ¿Puedo asumir culpa por la Navidad Roja? No. Si la primera información que yo tuve de la Navidad Roja fue por La Prensa.

Se podría alegar complicidad. Ustedes eran los dirigentes y nadie reclamó por ello.
Se puede alegar si hubiéramos sabido.

La Operación Bertha que fue un operativo grandísimo de confiscación, participó todo el Estado.
Sí, fue una operación de cambio de dinero que resultó lesiva. El área económica no era mi responsabilidad. Yo administraba Salud en 1988. Puedo asumir responsabilidad sobre eso, pero no puedo por crímenes que no cometí.

¿Y cuáles serían los crímenes por los que sí asume responsabilidad?
Yo no cometí crímenes. Para comenzar no tuve poder para eso. Estuve en Managua en la organización del Frente, de sindicatos, desde el 80 hasta el 85, y después en el Ministerio de Salud. Y te voy a decir, el Ministerio de Salud jamás, jamás, fue sectario.

La piñata. Cuando pierde el poder el Frente Sandinista se da un asalto al Estado. Los dirigentes se reparten los bienes. ¿Usted se quedó con algún bien público?
No, con ninguno. Además, podés ver en las memorias de Fernando Cardenal cuál fue mi posición en ese tema. Ni siquiera lo digo yo. Fernando describe una asamblea en El Crucero, muy importante, y vas a ver claramente cuál fue mi posición en eso.

¿Cuál fue?
Estaba completamente opuesta y además exigimos que eso tuviera una rectificación. Estaba comprometiendo el capital moral del sandinismo. Y que había habido una apropiación ilegal de parte de la gente que tenía acceso a recursos. Entonces ahí nos “perentoriaron”. Presenten pruebas a ver. ¿Y qué pruebas iba a presentar?

¿Qué propiedades tiene actualmente?
Básicamente mi casa. Me he puesto a construir casa para alquilar. Tengo mi casa en Matagalpa, que heredé.

¿Se sometería a un escrutinio si fuese el caso?
Absolutamente. Vos me decís, ¿esta casa cómo se construyó? Y ahí están los préstamos al banco. Tengo mis recibos, mis facturas, mis papeles.

Dora María Tellez y Walter Ferreti durante la toma del Palacio Naciona en agosto de 1978. (Foto archivo)

Cuando nace el MRS en 1995, ¿se propone ser una nueva versión del Frente Sandinista?
No. El MRS nace de una posición profundamente crítica. Todo esto que estamos hablando se planteó. El apellido “sandinista” lo recoge desde el punto de vista de la identificación con el tema de la soberanía nacional, con Sandino, independencia nacional y la justicia social.

Pero reivindica la revolución. En los primeros años hay una constante alusión a los años revolucionarios.
En los primeros años sí, pero la crítica se fue profundizando. El MRS tiene la característica de mantener un polo a tierra fuerte. Luego han venido generaciones nuevas cuyo punto de referencia no es la revolución sandinista.

Hay miembros del MRS, dirigentes incluso, que piensan que ese partido no debería llevar más el apellido “sandinista”.
Sí, hay un debate sobre eso. Hay un debate sobre la diferencia que hay que hacer en estas condiciones. Incluye el cambio de nombre, de símbolos, etcétera.

¿Podría el MRS quitarse el apellido sandinista?
Es posible. Si la convención lo decide, se lo quita.

¿Y su posición cuál es?
A mí me parece que en este momento el apellido sandinista lo único que evoca es lo que está pasando con esta dictadura. Por más que nosotros digamos que eso tiene que ver con Sandino, con justicia social, independencia y soberanía, cuando lo oye alguien lo que está oyendo son los crímenes cometidos por la dictadura de Daniel Ortega. No vale la pena, para un partido político como el MRS, que está de cara al futuro del país, que está comprometido con un proceso de democratización profundo de la sociedad nicaragüense, que mantenga ese apellido. Pero esa es mi opinión personal, puede ser que haya otras opiniones dentro del MRS. Hay un debate desde hace varios meses sobre ese tema. Y eso tiene que ver con los jóvenes que conducen al partido actualmente.

También hay un debate en los corrillos políticos sobre el “orteguismo” y el “sandinismo”. Hay quienes ven la palabra “orteguismo”, como un disfraz del mismo sandinismo.
El orteguismo fue una larva que parasitó al sandinismo. Como el somocismo fue una larva que parasitó al liberalismo. Y casi lo liquida. Después fueron grupos salidos del somocismo que formaron los partidos, el PLI uno de ellos, CxL otro, digamos, que se ven a sí mismos como liberales. Pero si vos ves en el año 79 el somocismo había larvado completamente al liberalismo. Creo que el orteguismo larvó totalmente al Frente Sandinista. No digamos al sandinismo sino al Frente Sandinista. De tal manera que desapareció la institucionalidad en el Frente Sandinista y ahí quedó un segmento total y absolutamente incondicional de la familia Ortega Murillo, y quedó un segmento que tiene interés en salvar su partido, para el que el Frente es su partido y van a ver cómo lo salvan. Hay una diferenciación, y esa diferenciación es importante porque tiene que ver con el hecho mismo de la deconstrucción de la dictadura.

Al MRS le llueve duro desde el partido de gobierno, pero también desde opositores. Se le ve como un partido que está en todo, siempre conspirando.
Ciertamente, el orteguismo es enemigo mortal del MRS. Eso es ciertísimo. Porque no pudo doblegarnos, porque no pudo desaparecer al MRS y porque cada vez que lo ha golpeado, ahí va resurgiendo. Esa es la realidad. El MRS cumple 24 años y han sido 24 años a punta de golpe y porrazos. No ha sido fácil. El Frente Sandinista se encargó de venderle a un sector de los empresarios, un sector, no a todos, porque no se lo compraron, de que nosotros éramos los grandes confiscadores de los ochenta y no Daniel Ortega. Imaginate a quién voy a confiscar yo desde el Ministerio de Salud, o a quién iba a confiscar Víctor Hugo Tinoco desde la vicecancillería.

El asunto es que si usted fue parte del equipo, tiene responsabilidades personales. Así se pasa la factura.
Sí, está claro eso, pero no es exactamente así. Lo que hace una sección de La Prensa, por mucho que vos seas editor, si no es tu sección, no podés asumir responsabilidad. Podés, incluso, no darte cuenta. Responsabilidad podés asumir por todo, pero no podés asumir culpas ajenas. Ortega desató una campaña contra nosotros por todas las vías, de todas las maneras, y hay gente que la compró. ¿Por qué razón? No estoy clara, pero imagino que son rescoldos de las viejas animadversiones, sin percatarse que las organizaciones van evolucionando.

Y hay una aparente contradicción: el MRS es un partido muy famoso, por todos lados aparece su nombre, pero en las encuestas no marca.
Tal vez no marca porque la gente tiene temor de decir.

Hay un estigma sobre el MRS.
Así es. Tal vez la gente dice que si se inclina por el MRS lo van a reprimir. O lo corren del trabajo. Ya me pasó a mí eso con una persona. Esto tiene como un precio y puede ser que por eso no marque en las encuestas, porque hay una represión completamente orientada y dirigida contra el MRS.

En la discusión sobre la unidad en la oposición, el MRS vuelve a reaparecer como un figura que crea anticuerpos.
¿Anticuerpos en qué? Eso depende.

Agrupaciones que dicen que no están en una unidad donde esté el MRS.
CxL (Partido Ciudadanos por la Libertad). Pero recordá que CxL fue aliado de nosotros. Nosotros tuvimos una alianza con ellos durante siete años. Además, una alianza que funcionó muy bien en la Asamblea Nacional. Comenzó a dejar de funcionar cuando Ortega le dijo a CxL que para garantizarle su personería jurídica tenía que salir de nosotros. Y en esas circunstancias también se fue Violeta Granera y el Frente Unido Liberal, por considerar que eso era oneroso. Pero la alianza con los actuales CxL, y ahí estaba la Kitty Monterrey, fue una alianza de siete años por lo menos.

Pero que hayan sido aliados antes no quiere decir que puedan serlo ahora, así como ustedes MRS fueron aliados de Ortega y ahora no lo pueden ser.
Con Ortega nunca compartimos más que un programa en unas circunstancias determinadas, donde estaba Toño Lacayo, la niña Miriam Argüello, Agustín Jarquín, Alexis Argüello, algunos se quedaron y el resto nos fuimos, porque seguía el curso que ya sabemos. Pero con CxL nosotros impulsamos leyes conjuntamente, echamos a andar los acuerdos que teníamos y fuimos a campañas electorales conjuntamente. La Kitty Monterrey no me puede decir a mí: “No me junto con vos porque son los mismos”. ¿Ideay, por qué te juntaste antes? El planteamiento debería ser más sincero. Ella debería decir la verdad. ¿Cuál es la verdad por la que no quiere entrar a la Coalición Nacional?

¿Cuál sería esa verdad?
Habría que preguntarles a ellos, pero a mí me llama la atención que CxL no trate ni siquiera de hablar cuáles son sus términos para entrar a la Coalición. Todo mundo ha hecho un esfuerzo, la Unidad Nacional ha hecho un esfuerzo, la gente de Saturnino ha hecho un esfuerzo, el PLC ha hecho un esfuerzo, pero CxL no quiere hacer ninguno. La pregunta hay que hacerla a ellos: ¿cuál es la razón para no sumar fuerza en una coalición?

¿Si el MRS llegara a ser un obstáculo para la unidad podría repensar su participación?
¿Pero cuál es esa medida? ¿Quién va a decidir esa medida? ¿La medida la va a decidir CxL? ¿Quién decide qué es un obstáculo? Hasta ahora el obstáculo para la unidad es CxL. El MRS ha tratado más bien de sumar.

¿Y si ve elecciones en el 2021?
Creo que tenemos que pelearla para que haya una salida electoral. Si no, esto va a ir cada vez de mal en peor. Se empeora la condición económica de los nicaragüenses. El régimen mismo está totalmente inviabilizado desde el punto de vista económico. Tenemos que hacer todo lo que tengamos a mano para lograr unas elecciones limpias, transparentes y competitivas.

¿Y qué haría que Daniel Ortega permita eso?
Tiene una gran losa encima. No tiene un centavo, los ingresos fiscales ya tampoco existen, la economía vuelve a caer en picada peor que en el año 2018, y la cooperación externa está en cero.

Pero si Ortega enfrentara el dilema de seguir gobernando así, en esas desgracias, o perder las elecciones e ir a sentarse a un banquillo para ser juzgado, obviamente seguirá en lo primero.
Daniel Ortega, ponele sello, va a hacer todo lo que pueda para mantenerse en el poder. No contemos con que va decir: “Bueno, me voy, hasta aquí no más”. Hay que seguir rempujando. Lo hemos empujado hasta aquí, hay que seguir empujándolo hasta que caiga.

¿Le da algún sentimiento que el sandinismo al que usted le dedicó su vida esté terminando con este estigma tan parecido al somocismo?
Lo que me da tristeza es que el país esté otra vez en este punto. Me da tristeza por los jóvenes. Los jóvenes nicaragüenses deberían estar haciendo otra cosa, actuar en diferentes ámbitos, terminar sus carreras, aportar en áreas distintas del desarrollo nacional y en la política deberían estar en otras condiciones. Me da tristeza ver que haya generaciones de chavalos que están exiliados, que dijeron adiós a sus careras porque están en el exilio en unas condiciones horribles. Los que andan escondidos y son asediados todos los días por la Policía, chavalos que están presos. Es una cosa tremenda que estemos frente a una dictadura otra vez.

¿Dora María Téllez sigue siendo sandinista?
Yo me identifico con Sandino. Ya no te puedo decir que me identifico como sandinista en los términos como se entiende ahora. Esa palabra ya tiene otra connotación. Las palabras tienen su contexto. Yo me identifico con la gesta de Sandino, con la justicia social, la independencia nacional, la lucha por la soberanía, pero con la palabra sandinista difícilmente me puedo identificar, porque ya también a mí me da repelo, por lo que hemos pasado todos.