¿Ha dejado de usar su mascarilla? Los especialistas explican porque esto es un grave error

Ante la nueva forma de transmisión del virus SARS-CoV-2, aceptada, de forma muy cautelosa, por la Organización Mundial de la Salud (OMS), por medio de aerosoles, que son finas partículas que pueden ser liberadas al hablar o respirar por personas infectadas asintomáticas, el uso de la mascarilla genera una menor exposición al virus. Es decir, que si no se usa, principalmente, en entornos cerrados, se está más expuesto.

Un economista nicaragüense que da seguimiento a las publicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que cuando una persona infectada con el virus habla, canta, tose o estornuda, se emiten gotas que contienen el virus.

En su actualización la OMS señala que la “transmisión aérea se define como la propagación de un agente infeccioso causado por la diseminación de núcleos de gotitas (aerosoles) que permanecen infecciosos cuando se suspenden en el aire a largas distancias y en el tiempo». Asimismo, señala que algunos informes de brotes relacionados con espacios interiores abarrotados han sugerido la posibilidad de transmisión de aerosoles, combinada con la transmisión de gotas, por ejemplo, durante la práctica del coro, restaurantes o en clases de gimnasia, particularmente si no se tomaron las medidas de higiene y el uso de mascarillas.

Tomando en consideración que asintomáticos pueden transmitir el virus, la OMS considera “prudente» fomentar el uso de máscaras faciales de tela en lugares públicos donde hay transmisión comunitaria y donde no son posibles otras medidas de prevención, como el distanciamiento físico.

“Las máscaras de tela, si se hacen y usan correctamente, pueden servir como una barrera para las gotas expulsadas del usuario al aire y al medio ambiente», indica la OMS. No obstante, advierten que no es suficiente el uso de la mascarilla, sino que es parte de un paquete integral de medidas preventivas, que incluye frecuentes higiene de manos, distanciamiento físico cuando sea posible, limpieza y desinfección ambiental.

Riesgo de un rebrote

La falsa calma de la pandemia ha provocado que buena parte de la población minimice las medidas de prevención, principalmente, el uso de la mascarillas. Los resultados, avisoran los especialistas, podrían ser peores que el brote de mayo, cuando se conoció de entierros exprés y hospitales saturados.

Los médicos consultados concuerdan que hay una percepción equivocada que el riesgo de contraer el SARS-CoV-2, que produce la Covid-19, ha disminuido en Nicaragua. Las condiciones actuales son más adversas que en mayo, explica la doctora Magda Alonso, quien ha atendido a pacientes sospechosos de Covid-19, de forma virtual.

Alonso enfatiza que el virus no se mueve solo, requiere de personas para moverse, y actualmente la situación es más peligrosa que al inicio de la pandemia, cuando la población tampoco tomaba medidas, pero en ese momento, el virus no estaba por todos lados, a como si lo está ahora. Es decir, que en este tiempo es más fácil movilizarlo, explica.

Hasta el 15 de julio, el Observatorio Ciudadano afirma que el país contabiliza 8, 508 casos sospechosos del nuevo coronavirus, provenientes de todos los departamentos y regiones autónomas. La transmisión comunitaria ha alcanzado gran parte del territorio nacional. Sin embargo, la población ha descuidado el uso adecuado o no uso de la mascarilla, uso de careta o protector facial, el uso de alcohol gel, y la importancia de la distancia de dos metros, principalmente, en espacios cerrados.

Este descuido de medidas de protección y de mayor actividades recreativas, como asistir a bares, restaurantes, actividades deportivas, entre otras, podría pasarle una cara factura sanitaria al país, que lo pagarían los mismos nicaragüenses.

El especialista en salud pública, José Antonio Delgado, explica que a como sucedió en mayo, cuando no se tomaron las medidas de contención de los contagios, la población, ahora, tiene una percepción del riesgo muy baja, y no está haciendo lo necesario para protegerse. Esto se podría traducir en un incremento rápido de casos, de enfermos en casas, hospitales y fallecimientos por la Covid-19.

Hasta ahora la comunidad científica internacional trabaja sin tregua para conocer más del SARS-CoV-2, un nuevo coronavirus, que carga muchos enigmas sobre su comportamiento, uno de ellos, la inmunidad. Ya se han registrado casos donde la misma persona se ha infectado dos veces. Un paciente recuperada, al parecer, siempre está en riesgo.

Al respecto, Alonso explica que varias de las personas que se ven en las calles, muchas sin mascarillas, son aquellas que se han recuperado de la Covid-19, por lo que exhorta a la población a que sea más consciente de su responsabilidad humanitaria y social. Además que estos podrían enfermarse, también funcionan como vectores, es decir, que son el vehículo de transmisión del virus que podrían infectar a sus abuelos y familiares en general, cuando regresen a sus casas.

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En una entrevista publicada por la Voz de América (VOA), el doctor Robert Redfield, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), confirmó que “la clave es la máscara”, ante el riesgo de contagiarse del virus en eventos públicos, conciertos o actividades políticas o iglesias. Él considera el cierre de bares, ya que son lugares donde la gente no guarda la distancia social y no usan mascarillas, dijo.

“Lo hemos visto en los reportes de mortalidad de los CDC en casos de empleados de peluquerías que estaban infectados, pero usaron una máscara y no hubo transmisiones. Tenemos estudios de contactos en núcleos familiares, o de alguien que estuvo infectado en el núcleo familiar, pero todos usaron la distancia social, las máscaras, se lavaban las manos y no vimos transmisiones. Cuando no hacían nada de esto las transmisiones eran de un 70%”, se lee en la nota publicada por la VOA, este 15de julio.

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Carrera por una vacuna

El salubrista Delgado advierte que el incremento de casos puede ser más impactante en departamentos, que probablemente a la fecha, sus unidades de salud no hayan sido sobrepasados. Recuerda que existe un subregistro de contagios y fallecimientos por la Covid que no está en las estadísticas del Ministerio de Salud ni en las del Observatorio, y lamentó que no se tenga una cifra fidedigna de los enfermos en casas, hospitales y números de fallecidos.

Recordó que la gente tiene que usar mascarillas así como mantener las otras medidas de prevención porque la enfermedad se detendrá hasta que al menos el 70 por ciento de la población en el mundo se contagie o cuando se encuentre una vacuna. Ninguna de las dos posibilidades son una realidad ahora, además que la primera tiene un alto costo de enfermos y muertes.

Redfield aseguró a la VOA que la clave de una vacuna para el coronavirus es conocer cuánto durará su inmunidad, y eso aun se desconoce.