Insólito e inaceptable orgullo pedófilo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido criticada por ciertos gobiernos por la tardía respuesta al Covid-19. Además, su director general Tedros Adhanom fue acusado por Human Rigth Watch por el antecedente turbio de ocultar la epidemia del cólera en su país, Etiopía, cuando fungía como ministro de sanidad. Igualmente Adhanon ha sido acusado por su vinculación con el partido marxista leninista de su país.

La misma OMS en 1990 sacó de su lista de enfermedades mentales la homosexualidad, que se enmarcaban en las denominadas parafilias. El año pasado en dicha organización mundial se empezó a discutir extraer también de la lista de enfermedades mentales la transexualidad, aún como trastorno. La noticia ha sido bien recibida por los grupos que promueven y defienden esas prácticas, que en muchos países ya son reconocidos legalmente.

Dentro de las parafilias están: el exhibicionismo, el travestismo, la pedofilia, necrofilia, zoofilia, voyeurismo, masoquismo y sadismo sexual, los que de acuerdo con los especialistas se relacionan a un trastorno narcisista o antisocial de la personalidad.

En la actualidad ha tomado mucho auge el Colectivo MAP (Minor attracted person) en español “persona atraída por menores”. Por ejemplo, en Holanda a partir del 2006 hay un partido político que defiende y promueve la pedofilia y la zoofilia. Esta organización trabaja por medio del lobby ante la OMS, para que la pedofilia sea sacada de la lista de trastornos mentales a fin de luego sea reconocida legalmente y despenalizada. Su bandera está representada por azul en la parte superior, para representar a los niños; blanca en medio que simboliza pureza de esta condición, y en la parte inferior el rosado, que simboliza las niñas. Este colectivo reivindica como “derecho sexual” sus preferencias por los niños, a lo que ellos llaman políticamente “sexualidad intergeneracional”. Se opone a la idea de una edad mínima para tener relaciones sexuales con menores.En los Estados Unidos este colectivo se encuentra radicado en New York y San Francisco y es conocido por sus siglas NAMBLA (North American Man/Boy Love Association). Su fundador fue David Thorstad, quien la creó el 2 diciembre de 1978 y adoptó el eslogan “libertad sexual para todos”.

La orientación sexual al parecer no tiene límites ni fronteras en la actualidad. Si la humanidad es capaz de negar la biología, la genética al embrión alegando que no es humano y a partir de allí justifica matarlo, ¿por qué vamos a ser ingenuos en pensar que la pedofilia no será legalizada? Si la sexualidad es una construcción social, entonces, ¿por qué se les negaría el reconocimiento legal de esa orientación? Este movimiento está bien financiado por las élites globalistas que pretenden seguir sin límites la “deconstrucción del mundo”. ¿Lo permitiremos?

La autora es abogada de Familia.