Zona de Strikes: Erasmo Ramírez nos sorprendió por su ascenso

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No se necesita ser muy sabio para descubrir un talento si el jugador dispone de una estructura física impresionante, poder en los disparos y habilidad para mezclarlos, pero ese no era el caso de Erasmo Ramírez.

Ramírez estaba más bien bajito, con un marco físico que daba la impresión que podía ganar peso con cierta facilidad (endoformo se le llama) y no había potencia en sus lanzamientos. Sin embargo, muchos no miramos su corazón guerrero, ni tampoco su precisión de cirujano.

Germán Espinosa sí miró ahí y lo recomendó a FESA, la Fundación Educando a un Salvadoreño, formada por la familia Bahaia y establecido en El Salvador. Y comenzó a crecer hasta atraer la atención de Bob Engle y Ubaldo Jiménez, scouts de los Marineros.

Fue firmado el 1 de septiembre del 2007 y en su primer año, en 2008, tuvo 4-1 y 2.86 con 46 ponches en 63 innings en la Liga de Novatos en Venezuela. Lo increíble vino en 2009, cuando logró marca de 11-1 y 0.51 en 88 entradas, con 80 ponches y solo una base por bolas. Sí, solo una base.

Ahí quedó retratado el estilo de Erasmo: un control de primera y una serie de envíos en su repertorio, que lo hicieron avanzar rápido por las Ligas Menores, al punto que un 9 de abril del 2012, debutó en las Grandes Ligas contra Texas en su estadio en Arlington.

Ramírez lució como si ya pertenecía a las Ligas Mayores y de no ser por jonrón de Josh Hamilton, quien le bateaba a todo el mundo, el nica habría logrado tres innings sin carreras, pero admitió una anotación, con un hit y tres ponches ese día en su estreno como big leaguer.

Todo pareciera fácil, pero solo el hecho de llegar a Grandes Ligas es una hazaña. Aquí solo 15 han llegado y se han firmado a casi 300 jugadores. Y cuesta más cuando se cree poco en vos. A Erasmo nunca lo vieron como un prospecto ahí en Seattle ni en ningún otro lado.

En ese 2012, Ramírez cerró en las Mayores con 1-3 y 3.36 en 59 innings, luego de ocho inicios y ocho relevos, mientras en AAA, donde también pasó tiempo para hacer ajustes, concluía con 6-3 y 3.72 en 77 episodios. Fue un año de mucho aprendizaje.

Y después de dos años complicados (5-3 y 4.98 en 2013 y 1-6 y 5.26 en 2014) y con el mánager Lloyd McClendon tratándolo con rudeza, el nica pasó a los Rays de Tampa en 2015 y con registro de 11-6 y 3.75 tuvo su mejor año. Caminó 163 .1 innings y propinó 126 ponches.

En Tampa se le convirtió en relevista de forma definitiva y además le sucedieron dos cosas curiosas: primero trabajaron con él para que aprendiera a lanzar bolas (tiraba demasiado strikes) y fue enviado donde un especialista para que lo ayudara a dejar de sonreír tanto. ¿Qué le parece?

Luego vinieron una serie de lesiones y un regreso a Seattle en el 2017. Y desde entonces, cuando ha tenido salud, le ha faltado consistencia y viceversa. Ese año lo cerró con 5-6 y 4.39 en 19 salidas y lanzó 131 episodios, mientras en 2018 caía a 2-4 y 6.50 tras diez aperturas.

Erasmo no consiguió contrato con Seattle, pero los Medias Rojas le ofrecieron un pacto de Ligas Menores en el 2019, año en el que solo tuvo una incursión en las Mayores y le fue mal, al ser atacado por los Yanquis con cuatro carreras limpias en tres entradas.

Este año fue firmado por los Mets el 24 de enero. Lució magnífico en los entrenamientos de primavera, pero sin jugar por el coronavirus, fue dejado en libertad el 27 de junio, solo para ser contratado dos días después por los mismos neoyorquinos.

Después de actuar en parte de ocho temporadas en las Grandes Ligas, Erasmo tiene balance de 32-39 y 4.40 en 640.2 innings, en los que tolera 622 hits, de ellos 99 jonrones, con 497 ponches y 182 bases por bolas. Ha logrado tres salvados y todavía busca una primera lechada.

En parte de cuatro temporadas ha lanzado en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional con los Cardenales de Lara, con quienes acumuló 7-4 y 1.92 en 103.1 innings, con 71 ponches y 17 bases. El año pasado fue anunciado por el Licey en Dominicana, pero no lanzó.

Aún su futuro no está claro, pero Erasmo sigue dando la gran batalla. Y pase lo que pase, ya está en la historia. Un muchacho que no lucía como prospectos, nos sorprendió a todos llegando a la cima y todavía lucha por sostenerse arriba.

Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR